Muere Lee Scratch Perry, leyenda y visionario del ‘reggae’

El productor y cantante ha fallecido a los 85 años en Jamaica. Descubrió a Bob Marley & the Wailers y desarrolló la técnica del ‘dub’

Lee ‘Scratch’ Perry, en un concierto en Londres en marzo de 2017.
Lee ‘Scratch’ Perry, en un concierto en Londres en marzo de 2017.Robin Little (Redferns)

Lee Scratch Perry, afamado productor y artista pintoresco, ha fallecido este domingo en un hospital de su Jamaica natal, a los 85 años. De verdadero nombre Rainford Hugh Perry, fue uno de los grandes motores creativos del reggae, género en el que produjo tanto a los Wailers como a admiradores blancos tipo The Clash; a la vez, lanzaba discos propios, instrumentales o cantados.

Todo lo que sabemos sobre Lee Scratch Perry debe ser consumido con precaución: su capacidad para la automitificación y el ofuscamiento confundía incluso a los jamaicanos más fantasiosos. Aseguraba que, trabajando en la reparación de carreteras, el sonido de las piedras chocando le sugirió que tenía un futuro en la música y le empujó hacia la capital de la isla, Kingston (en su narración, “King-stone”, Piedra del Rey).

Todo lo que sabemos sobre Lee Scratch Perry debe ser consumido con precaución: su capacidad para la automitificación y el ofuscamiento confundía incluso a los jamaicanos más fantasiosos

De tamaño diminuto, Perry sobrevivió en el competitivo mundo de los sound systems (discotecas móviles) gracias a sus bailes desquiciados y su inventiva verbal. Inevitablemente, terminó colaborando con Dick Coxsone Dodd, Joe Gibbs y otros productores. Sus canciones iban desde los alardes de potencia sexual a airadas exigencias de justicia social, pasando por piezas inspiradas en el spaghetti western.

Los productores partían el bacalao en el negocio musical jamaicano y explotaban sin piedad a sus empleados. Perry interiorizó su falta de planteamientos éticos y se convirtió en una máquina de hacer éxitos, con una cambiante banda de músicos, los Upsetters y, a partir de 1974, con el estudio Black Ark como instrumento principal de su creatividad. Intuitivamente, apreció las posibilidades de la mesa de mezclas, como el inserto de bucles y el recurso a los efectos de sonido. Eso desembocó en el desarrollo del dub, técnica que deconstruía grabaciones ya conocidas en formas fantasiosas, a veces eliminando totalmente las partes vocales y añadiendo sus propios delirios. Unos experimentos que deslumbraron a muchos buscadores europeos, de Brian Eno a John Lydon.

Lee 'Scratch' Perry, en un concierto en Londres en enero de 1984.
Lee 'Scratch' Perry, en un concierto en Londres en enero de 1984.photo copyright David Corio (Redferns)

Junto a los alucinados discos de dub, Perry facturó clásicos del reggae como Police and Thieves (Junior Murvin), I Shall Be Released (The Heptones) o Chase the Devil (Max Romeo). También cosechó muchas de las primeras joyas de Bob Marley y sus compañeros Peter Tosh y Bunny Livingstone; típicamente, vendió las cintas a una discográfica inglesa, sin avisar (ni pagar) a los Wailers. Para nada servía reclamar: Perry estaba siempre rodeado de malotes y rastas colocados; su colosal consumo de alcohol y ganja (la potente marihuana local) dificultaba cualquier conversación.

Hacía 1980, el estudio ardió. Perry siempre se atribuyó el incendio de Black Ark, necesario por razones místicas; no faltan músicos que argumentan que todo fue un accidente, fruto del descontrol general, que facilitó una oportuna huida. Por decirlo finamente, Lee no era un testigo fiable: tras un desacuerdo con Chris Blackwell, antiguo simpatizante y editor de muchas de sus producciones, sacó una canción brutal donde aseguraba que el fundador del sello Island hacía magia negra con sus artistas. Temperamentos tropicales: Lee y Blackwell terminarían reconciliándose.

Ojo: no vale repudiar a Perry como un majara. Todo lo contrario: tras abandonar Jamaica en los años ochenta, supo venderse como genio estrafalario ante periodistas y promotores crédulos. Actuó y grabó profusamente, a menudo arrastrado a los estudios por discípulos como Adrian Sherwood y Mad Professor. Flexible, se acomodó a las exigencias de artistas de hip hop como los Beastie Boys; también incursionó en géneros como el jungle o el dubstep.

Vivió en Estados Unidos y en diferentes países europeos antes de echar raíces en Zurich y crear una nueva familia con una famosa madama, Mireille Ruegg, tras una boda según el ritual Hare Krishna; Perry era también ecléctico en sus creencias espirituales. En España, le pudimos ver con frecuencia; si le caías bien, te regalaba un par de piedrecillas pulidas y te instaba a escucharlas con atención; “tienen alma”, insistía.

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