Teddy Bautista

“Estoy feliz”: Teddy Bautista tras su absolución en el caso de la compra de dos teatros

La Audiencia Nacional exonera al músico y expresidente de la SGAE del delito de administración desleal por la adquisición del Lope de Vega y el Coliseum. No hubo “mala fe o engaño”

Teddy Bautista, durante el juicio por la compra de los teatros Lope de Vega y Coliseum, en septiembre de 2020 en Madrid.
Teddy Bautista, durante el juicio por la compra de los teatros Lope de Vega y Coliseum, en septiembre de 2020 en Madrid.FERNANDO VILLAR / EFE

La Audiencia Nacional ha absuelto al expresidente de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) Teddy Bautista (Las Palmas de Gran Canaria, 77 años) del delito de administración desleal por la compra de los teatros Lope de Vega y Coliseum, al descartar que se haya producido “mala fe o engaño”. El fiscal pedía cuatro años de prisión para Bautista.

Los hechos se remontan a 2009, cuando Bautista era el director general de la Fundación Autor, perteneciente a la SGAE. En la reunión del 9 de diciembre de ese año Bautista “introdujo en el punto de la sesión correspondiente a asuntos varios, a pesar de no constar en el orden del día, la adquisición por parte de la Fundación, dentro del proyecto Arteria, del teatro Lope de Vega y del teatro Coliseum”, dice la sentencia de un juicio que se celebró el febrero pasado. La acusación afirmaba que existió “engaño” en la compra de los inmuebles y que causó “un perjuicio patrimonial a la Fundación Autor de 29,8 millones de euros”

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La Audiencia Nacional asume que en esta compra no existió “mala fe ni engaño”, porque “los patronos que avalaron la decisión no eran unos indocumentados” y concluye que, en todo caso, los hechos estarían prescritos. “Ninguno de los promotores asistentes a la reunión manifestó en juicio de forma patente haberse visto engañado por la exposición del acusado”, señala la sentencia. Y añade: “Resultando chocante que ninguno impugnara judicialmente ese acuerdo por su introducción sorpresiva e inviable posibilidad del necesario análisis previo a su discusión y aprobación, lo que revela que todos consintieron a ello”.

“Estoy feliz, la verdad”, respondió Bautista a una llamada telefónica de EL PAÍS. El músico dice que no ha dejado de componer durante estos últimos años de zozobra judicial. Siempre atento a las vanguardias, lleva meses dándole vueltas a la segunda parte de Ciclos, aquel disco innovador que editó en 1974 con Canarios basándose en Las cuatro estaciones, de Vivaldi: una combinación de rock progresivo, música clásica, electrónica, ópera… “Sí, lo tengo listo. Se ha parado la edición por la pandemia, pero saldrá en breve”, anuncia. Bautista es una pieza clave en la historia de la música española. Desde que montó Canarios, en los años sesenta, su figura como compositor, instrumentista y productor ha sido reconocida por compañeros de profesión y aficionados. En los años setenta y ochenta fue el impulsor de decenas de bandas, ya sea produciendo (Leño, Nacha Pop...), aconsejando e incluso prestando material, como dijo a este periódico hace unas semanas el fundador de Triana, Eduardo Rodríguez: “Para nuestra primera gira Teddy nos prestó su furgoneta. Luego nos la quedamos”.

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El músico y gestor cultural todavía tiene una causa pendiente, el conocido como caso Saga: se enfrenta a siete años de cárcel y una multa de 135.000 euros por presunta apropiación indebida o, alternativamente, administración desleal cuando estaba al frente de la SGAE, de la que fue presidente de 1995 a 2011. También se piden 12 años para el que fuera director de SDAE (filial digital de SGAE), José Luis Rodríguez Neri. En el juicio de este caso, celebrado a finales del año pasado, Bautista relativizó ante el juez su poder real en la presunta trama de desvío de fondos en la entidad por la que fue detenido en 2011. “Todos los acuerdos en la SGAE los tomábamos entre los ejecutivos y las personas de confianza”, señaló.

La investigación sostiene lo contrario: entiende que las decisiones se producían “según sus designios” y le acusa de “autorizar, consentir e impulsar una sofisticada estratagema para derivar masivamente fondos de la SGAE”. Entre todos generaron presuntamente un perjuicio a la entidad de 47,6 millones. Aunque la propia SGAE no lo comparte: pasó de ejercer como acusación particular a retirarse de la causa y defender la tesis de los imputados. “Cada año la entidad somete al Ministerio de Cultura sus actas y auditorías. Nunca nos pusieron el menor inconveniente a cómo se hacían las cosas”, se defendió Bautista.

A la salida de este juicio, del que es probable que se sepa la sentencia antes de Semana Santa, y después de intensas horas de declaración, Bautista declaró a los periodistas: “Odio ponerme sentimental. Yo aguanto carros y carretas. Pero he sufrido mucho, y más han sufrido mis hijos y mi familia”.

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