Caballo de Troya: el experimento sigue de la mano de Jonás Trueba

El cineasta, editor invitado de este año, ha apostado por seis libros híbridos, “escritos sin atender a modas”

Jonás Trueba, editor invitado de Caballo de Troya 2021-2022, durante la rueda de prensa de presentación.
Jonás Trueba, editor invitado de Caballo de Troya 2021-2022, durante la rueda de prensa de presentación.

El particular devenir de la editorial Caballo de Troya toma un nuevo rumbo con Jonás Trueba al frente. El cineasta será el editor invitado para 2021-2022 en este sello fundado en 2003 dentro del grupo Penguin Random House y que desde 2015 opta por esta dirección rotatoria, un “maravilloso experimento” que crea una suerte de “editores dj”, en palabras de su director literario, Miguel Aguilar. “En este mundo tan demente en el que nunca hay tiempo para nada, sacar tiempo para leer es muy importante y he intentado mantenerme en esta idea, seguir leyendo e ir a buscar libros que pudieran formar parte de este catálogo. Esta primera selección no son tanto libros que han llegado a mí, sino que siento que los he ido a buscar, que de alguna forma intuía”, ha asegurado Trueba (Madrid, 39 años) en la presentación en línea ofrecida esta tarde.

Seis libros forman parte de la apuesta inicial de Trueba, que ya tuvo algún contacto “amateur” con la edición en Plot Ediciones, el sello fundado por su padre Fernando. Seis proyectos distintos, híbridos, que se inician esta semana con Todo sigue tranquilo, de Chusé Izuel, un libro de un autor que falleció en 1992 y que ya fue publicado. “Es una selección de los cuentos que le sobrevivieron. Escribió el libro entre los 18 y los 24 años, antes de quitarse la vida. Es un libro que tiene de malditismo juvenil, que tiene mucho de su tiempo”, ha defendido Trueba. Al libro se le añaden, además, tres historias inéditas cedidas por la pareja del autor en aquella época.

Tras este inicio que cambia tanto el ritmo respecto, por ejemplo, a lo que supuso la publicación, bajo la anterior dirección de Luna Miguel y Antonio J. Rodríguez, de Cambiar de idea, de Aixa de la Cruz, le siguen Niños aparte, de Julieta Valero; Casa se busca, de Socorro Giménez; Cuadernos, de Andrés Di Tella; La parcela, de Alejandro Simón Partal y Vilnis, de Bárbara Mingo. “Son libros de escritores ya maduros, escritos sin atender a modas, tendencias o lo que se supone que se tiene que escribir ahora. Están un poco por encima de todo eso y aunque son narrativos todos tienen un vínculo muy fuerte con la poesía”, resumía Trueba para sentar las bases de su filosofía como editor. “Por suerte [estos autores] están ellos haciendo otro tipo de retratos”, ha respondido cuando se le preguntaba por el rastro del Madrid de sus películas en estas obras. “No sé qué tipo de lector soy, pero a un libro le pido que me enseñe, me ilumine y me abra la percepción”, ha comentado. Las seis obras están editadas en un potente amarillo, elegido por el propio editor invitado. “Ha sido un proceso de aprendizaje bastante rico”, comentaba sobre la experiencia “una labor de estar ahí, de darles confianza. A veces tiene más que ver con ser un psicólogo”.

Trueba coge el testigo de los mencionados Luna Miguel y Antonio J. Rodríguez. Anteriormente habían dirigido el sello en esta nueva etapa, tras la retirada de Constantino Bértolo, Elvira Navarro, Alberto Olmos, Lara Moreno y Mercedes Cebrián.

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