EL INMADUROColumna
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París

Desde la habitación de mi hotel veía un Boulevard Saint-Germain vacío. Ahora comprendemos que el tan denostado turismo también era una manifestación de confianza en la vida

Un hombre, delante de la librería L'Ecume des Pages, de París, en noviembre.
Un hombre, delante de la librería L'Ecume des Pages, de París, en noviembre.LUDOVIC MARIN / AFP

Llegué procedente de París pocas horas antes de que el temporal de nieve obligara a cerrar Barajas, así que por los pelos no tuve que quedarme en Orly. He vivido un París con toque de queda, que comenzaba a las ocho de la tarde y terminaba a las seis de la mañana. Desde la habitación de mi hotel veía un Boulevard Saint-Germain sin transeuntes. Tuve un acto en un teatro parisino y me dieron un salvoconducto, así que una noche paseé por París a las diez de la noche. Me impresionó ver el Pont Neuf vacío y Nôtre Dame parecía distinta, exhibiendo dos cicatrices recientes: la visible del incendio de...

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