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PREMIOS OSCAR OPINIÓN i

Corea del Sur, el cine entendido como taquilla y cultura

Bong Joon-ho forma parte de una generación de creadores que ha revolucionado las salas

Prensa coreana con la noticia de los Oscar.
Prensa coreana con la noticia de los Oscar. Getty Images

La característica esencial del cine de Bong Joon-ho es su uso del género para codificar un mensaje socialmente importante. En todas sus películas, desde Memories of Murder y evidentemente en The Host y Snowpiercer y sobre todo en Parásitos, hay un discurso y una mirada sobre su sociedad. Es cine social pasado por el tamiz del cine de género con una estilización de autor. Bong es el culmen de una cadena, que empieza con Kim Ki-duk y Park Chan-wook, en la que también están otros cineastas coreanos como Kim Jee-woon, generaciones de directores que apuestan por un cine de autor superpopular. Porque lo más admirable de los surcoreanos es cómo logran hacer cine de género tremendamente popular y exitoso en su país, y de eso erigen una seña de identidad. A través del cine negro, de terror o fantástico sus películas explican su sociedad. Es una autorradiografía, algo que eleva a esa cinematografía a movimiento muy peculiar.

El éxito del cine coreano también se basa en otro factor importante: junto al trabajo de estos directores y del respaldo del público ha habido lustros de inversión en educación en los años ochenta y noventa. Llevamos muchos años pensando en que tenemos que imitar las políticas cinematográficas de Francia, cuando en realidad un país muy similar al nuestro es Corea del Sur: en términos demográficos, históricos... Hay que recordar que Corea del Sur salió de una dictadura militar incluso más tarde que España, encontrándose lejos de la media económica y social del resto de su continente. Como España, no era un país puntero. Lo que se decidió fue invertir en educación, tanto en tecnología como en cultura, especialmente en cine, y aquella apuesta da sus frutos ahora. Bong es la guinda del pastel. En un campo abonado de espectadores ansiosos, Bong encuentra el apoyo local y la catapulta de los festivales internacionales. Porque lo que distingue a la generación de cineastas coreanos de otros prestigiosos autores europeos (Mungiu, Von Trier o Haneke) es que suman a su éxito de crítica su vocación ultrapopular. Que no se nos olvide. Apuestan por el entretenimiento, entienden que el cine es tanto taquilla como cultura. Parásitos es la cúspide de un sistema, la obra perfecta de este movimiento

Esa trascendencia de géneros es mundial. Se vive en Corea del Sur, claro, pero también en Europa y América. Ahí está, por ejemplo, el mexicano Guillermo del Toro, aunque su Oscar le llegara finalmente con La forma del agua, película en inglés. Su El laberinto del fauno (2006), con la crítica estadounidense tan a favor, se estrenó tal vez demasiado pronto para una industria aún demasiado encerrada en sí misma. Que el Oscar lo ganara el domingo Parásitos se explica porque en la Academia han ingresado un montón de creadores internacionales. Ya hubo un primer amago el año pasado con Roma, y aquel poner un pie en Hollywood se convierte ahora en un puñetazo en la mesa. ¿Qué consecuencias va a tener esto en EE UU? Todavía no lo sabemos, pero podríamos apostar a que venga lo que venga, será positivo. El público estadounidense ha sido tradicionalmente muy hermético al cine subtitulado, a las películas en otras lenguas. El Oscar a Parásitos dinamita ese prejuicio, logrará que esa audiencia redescubra títulos que se perdieron de las décadas anteriores. O los clásicos extranjeros que están por venir. Por eso ha generado tanta alegría en la comunidad cinéfila internacional: cualquier creador siente que hoy se abre una puerta por la que colarse.

Venero a Bong. Todos los que hemos tenido contacto con él sabemos que es medio español. Que ama el cine de Almodóvar, Carlos Saura y la serie [REC]. Que inició su carrera en San Sebastián, el homenaje a la Seminci de Valladolid, sus charlas en Madrid... Las carreras de los sanfermines influyeron en las carreras del monstruo de The Host, las patatas gallegas Bonilla a la vista aparecen en Parásitos... Bong es un poco nuestro.

Paco Plaza es el director de Verónica y Quien a hierro mata, y correalizador de la saga [REC].

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