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Emular no es crear

Dany Boon, cómico francés de amplio éxito popular, se está quedando en tierra de nadie porque ni hace reír ni está cerca de la tipología del enérgico hombre de violencia

Dany Boon y Philippe Katerine, en 'Una misión de locos'. En vídeo, un adelanto de la película.

Empeñado en constituirse como paródico héroe de acción tanto desde la dirección como en la interpretación, Dany Boon, cómico francés de amplio éxito popular, se está quedando en tierra de nadie porque ni resulta lo suficientemente paródico como para hacer reír ni, desde luego, está cerca de la tipología del enérgico hombre de violencia. Después de homenajear en Nada que declarar (2010) a Louis de Funès, su modelo primigenio, y de virar hacia el modelo americano de comedia de acción en la aciaga Un policía en apuros (2017), ambas bajo su dirección, ahora reincide a las órdenes de Ludovic Colbeau-Justin en la discretísima Una misión de locos.

UNA MISIÓN DE LOCOS

Dirección: Ludovic Colbeau-Justin.

Intérpretes: Dany Boon, Philippe Katerine, Anne Serra, Sophie Verbeek.

Género: comedia. Francia, 2020.

Duración: 95 minutos.

La película comienza con una secuencia de espionaje al estilo James Bond especialmente llamativa: está dirigida, montada e interpretada como si fuera en serio, y lo más curioso es que la emulación tiene un nivel más que aceptable. La consecuencia es clara: en cualquier chorrada un director menor con una buena producción puede dar el pego de una honrosa secuencia de acción, y crear una comedia de verdadera altura parece ser lo realmente difícil.

Quizá con el referente de la trilogía de Francis Veber compuesta por La cabra, Los compadres y Dos fugitivos, protagonizada en los años ochenta por la extraña pareja de personalidades y físicos opuestos que formaban Gérard Depardieu y Pierre Richard, Una misión de locos enfrenta a Boon con Philippe Katerine, pero únicamente el giro final de esta comedia de espionaje con apuntes de película de colegas tiene cierta garra. Y son apenas cinco minutos.

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