La Agencia Tributaria saca a subasta un controvertido ‘murillo’ por 900.000 euros

Diversos expertos coinciden en que la tasación del ‘Ecce Homo’ atribuido al pintor barroco sevillano resulta excesiva

'Ecce Homo' de Murillo, datado hacia 1660-70.
'Ecce Homo' de Murillo, datado hacia 1660-70.

No se trata ni mucho menos de algo habitual, aunque esta es la segunda vez que sucede este año: la Agencia Tributaria ha sacado a subasta una obra del pintor barroco sevillano Bartolomé Esteban Murillo, un Ecce Homo valorado en 900.000 euros. La venta de la pieza, un óleo sobre lienzo de 58x46 cm. procedente del embargo a un particular de Barcelona con una cuantiosa deuda con Hacienda, se encuentra abierta online en el portal de subastas del BOE hasta el 13 de agosto. El pasado enero, la pintura —que no se puede ver en persona por las restricciones impuestas por la covid-19— fue ofrecida y consiguió una puja de 100.000 euros.

Certificado por el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla Enrique Valdivieso, el cuadro, datado hacia 1660-1670, genera cierta controversia entre los expertos consultados, que no coinciden en su valoración sobre la calidad de la obra, si bien sí existe un amplio consenso en lo que respecta a su tasación cercana al millón de euros, excesiva a todos los juicios. “Ese precio no puede ser jamás, nadie va a dar esa cantidad. En puridad, puede valer entre 300.000 y 400.000 euros”, calcula Valdivieso, que realizó una ficha de este Ecce Homo para su bibliografía, donde recoge que fue sacado de España por el cónsul británico en 1850 y pasó por Bristol y Londres.

El Cristo sufriente, que ha sido sometido a un proceso de restauración para recuperar el colorido original y arreglar desperfectos superficiales, es, de acuerdo con Valdivieso, quien analizó esta obra hace años para una tienda de antigüedades que la puso en circulación, una réplica de otro Ecce Homo anterior de Murillo (el perteneciente a la colección de los duques de Villahermosa). “En mi libro La escuela de Murillo dedico una página a explicar cómo el pintor reprodujo muchos de sus modelos a petición de su clientela, que los compraba por devoción, como cuadros de alcoba”, apunta el catedrático, que añade que normalmente los Ecce Homo iban en pareja con una imagen de la Virgen, La Dolorosa. “Murillo hizo decenas de réplicas, en las que intervienen miembros de su obrador”, agrega Valdivieso. “Pero este Ecce Homo sería el original, o estaría muy cerca”.

Para Benito Navarrete, autor de numerosas publicaciones sobre el pintor sevillano, entre ellas Murillo y las metáforas de la imagen (Cátedra), no resulta del todo claro que se trate de un original, y no duda en calificar su precio, que según fuentes de la Agencia Tributaria ha sido tasado por un experto, de “disparate”. “Por mi experiencia profesional, lo mejor que le puede pasar a un cuadro es que esté recogido en un catálogo científico y académico”, señala el también profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, que subraya que el atribucionismo “no es una ciencia oscura, sino una ciencia”. “Resulta desolador ver el nombre de Murillo en muchas obras que se venden en casas de subastas”, agrega. Una opinión con la que coinciden tanto Valdivieso, que asegura haber visto ofertar a nombre del pintor sevillano “copias de segunda categoría”, como Pablo Hereza, autor de, entre otros, Corpus Murillo: Biografía y documentos (Ayuntamiento de Sevilla), quien insiste también en la responsabilidad de los compradores, “que deben asesorarse, pedir certificados y atribuciones; si bien lo más importante son las publicaciones, que haya un consenso académico”.

El hecho de que Murillo fuera un autor enormemente popular en vida y que desde entonces sus obras hayan sido replicadas en innumerables ocasiones (recientemente ha saltado a la fama la desastrosa intervención sobre una copia de una Inmaculada en Valencia) propicia una cierta sensación de inflación en el mercado, donde resulta común encontrarse con sus obras: sin ir más lejos, el 23 de julio se vendió en Fernando Durán una Cabeza de Cristo de Murillo por 85.000 euros. Aunque en 2017 se celebró el Año Murillo, que comportó nuevas investigaciones y exposiciones del artista, según Hereza, no ha aumentado la oferta de murillos, “si acaso, algunos bocetos más”. Entre los recientes descubrimientos de importancia, destaca un San Pedro Penitente estudiado por Navarrete, que salió a subasta en Madrid en 2018 por 350.000 euros y poco después se adjudicó en Sotheby’s por 310.000 libras, y cuya atribución el experto asegura se puede demostrar “objetivamente” por la preparación de los pigmentos y la materia pictórica, “la misma que el San Pedro Penitente del Hospital de los Venerables”.

Con un tampón en el reverso con la letra Y, es posible que este Ecce Homo perteneciera a la importante colección de los duques de Montpensier, hoy dispersa. Con todo, el Estado no ejercerá el derecho de tanteo ya que, según fuentes de Cultura, no se trata de una pieza de suficiente calidad para ingresar en un museo nacional. Entre sus murillos, el Prado ya atesora un Ecce Homo de las mismas fechas, que perteneció a la Colección Real y va emparejado con una Mater Dolorosa.


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