‘La peste’, ¿obra maestra o libro fallido?

La novela de Albert Camus, que Penguin Random House publica en castellano en ‘ebook’, revive con el coronavirus, pero la discusión sobre su significado y su valor sigue abierta

Albert Camus, fotografiado en París en 1953.
Albert Camus, fotografiado en París en 1953.

Albert Camus (1913-1960), que era la honestidad en persona, lo consideraba “un libro totalmente fallido”. "He pecado de ambición y este fracaso me resulta penoso”, le escribió a su amigo Louis Guilloux cuando el libro estaba terminado pero aún no publicado.

La peste se publicó en 1947 y fue un éxito de ventas y de críticas, pese a puntuales reparos iniciales. “No dudo en considerarla como una de las obras más importantes no del año, si no de una época”, sentenció el crítico de Le Monde. La novela, que narra los meses de cuarentena por una epidemia en la ciudad portuaria de Orán, en la Argelia francesa, de inmediato se convirtió en un clásico.

Con medio mundo convertido en un Orán descomunal, La peste es de nuevo un libro de cabecera. Las ventas empezaron a aumentar antes del confinamiento obligatorio, cuando las librerías estaban abiertas. Después, el interés no dejó de crecer. Es como si un afán por medir nuestra situación actual con el Orán de los años 40 hubiese hecho del libro una brújula, una Biblia laica para orientarnos en estos tiempos desconcertantes y angustiosos.

Desde el viernes, La peste ya puede leerse en formato electrónico y en la versión castellana de Rosa Chacel. El grupo Penguin Random House anunció un acuerdo con la editorial Gallimard y con la agencia literaria Wylie para adquirir los derechos de toda la obra de Camus para todo el mundo. Hay excepciones, como la edición en papel de La peste, que en España seguirá publicada por la editorial Edhasa. Pero no así en otros países, ni en la edición electrónica tanto en España como en el resto del mundo, por primera vez accesible por esta vía a los lectores. El montante de la operación no se ha revelado.

“Llevábamos meses con esta negociación. Se formalizó el acuerdo hace un par de semanas", dice por teléfono Lucía Luengo, editora en Penguin Random House. Que de toda la obra de Camus esta fuese la primera en publicarse parecía inevitable, dadas las circunstancias. "Como editores, nuestra primera obligación era poner La peste al alcance de los lectores en español y en ebook”, explica Luengo.

Desde el principio, La peste dio pie a múltiples lecturas. Pero raramente la lectura literal —la ciudad aislada, el terror a la enfermedad, las familias y amantes separados, la lucha de los médicos, los interrogantes existenciales— había estado tan pegada a la realidad como en pleno avance de la Covid-19.

No es una lectura que suscite unanimidad. “La novela no tiene nada que ver con la peste. Es una alegoría del nazismo. En la pluma de Camus, la peste es la peste parda”, argumenta el escritor francés Pierre Assouline. Camus escribió La peste durante la ocupación alemana de Francia. Assouline apunta una discrepancia que otros escritores y críticos han expresado: “No es lo mejor que hizo Camus”.

En términos estrictamente literarios, La peste no siempre ha sido tan valorada como El extranjero, La caída o la soberbia novela póstuma e inacabada El primer hombre. Sí, Le Monde y otros la celebraron como una obra maestra desde su publicación. Y obtuvo del Premio de los Críticos. Pero, como recuerda Olivier Todd en su biografía del Nobel, en las columnas de Combat —el periódico del que Camus fue redactor jefe— se publicó una crítica tibia, lo que le “ofendió”. “Sabiéndole vulnerable, amigos y conocidos no siempre le expresan sus reacciones ante una narración solemne del mal que avanza mecánicamente", relata Todd. "Sartre, de gira en Estados Unidos para dictar conferencias, elogia los méritos del libro. En público, loa su talento. En privado, declara que Camus no es un genio”.

Una década después, en una carta a su joven discípulo Philip Roth —admirador de Camus y autor de una novela sobre una epidemia de polio, Némesis—, el novelista estadounidense Saul Bellow escribió: “Hay algo que me incomoda sobre las Ideas en las historias. La peste de Camus era una IDEA. ¿Buena o mala? No tan buena, en mi opinión”.

Mario Vargas Llosa no tiene mejor opinión. En artículo reciente en EL PAÍS, describe La peste como “la peor novela de Albert Camus” y la califica de “ese libro mediocre”. El novelista Javier Cercas recuerda en un correo electrónico que la leyó de adolescente y le encantó. Pero, al releerla unos años después, se le cayó de las manos. “En mi recuerdo”, dice Cercas, “el principal problema tiene que ver con el hecho de que la peste funciona como una metáfora demasiado evidente de la ocupación nazi de Francia, lo que transforma por momentos la novela en una especie de alegoría y la dota de un aire didáctico o moralizante, de aquello que Onetti llamaba la maldita buena intención”. Pero precisa: “No digo, por supuesto, que sea una mala novela: digo que está lejos del mejor Camus o del Camus que más me gusta”.

La grandeza de Camus es que él era el primero en juzgarse con una severidad implacable. “Y acabo de terminar La peste”, anunció en una carta fechada en agosto de 1946 al intelectual italiano Nicola Chiaromonte. “Pero estoy tan lejos de encontrar bueno este libro que dudo si dejar publicarlo”. Como es sabido, no se hizo caso a sí mismo. Por suerte.


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