Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Jane Clifford sale del cuarto oscuro

El Museo de la Universidad de Navarra muestra las imágenes del Tesoro del Delfín que la artista inmortalizó en la pinacoteca madrileña por encargo del Victoria & Albert a mediados del siglo XIX

Desde la izquierda, copa de ágata con un asa con remate en forma de copa, vaso con escenas del Génesis y el Éxodo, jarro de cristal con Narciso y Eco y vaso aovado de ágata con dos bandas de camafeos. Ver fotogalería
Desde la izquierda, copa de ágata con un asa con remate en forma de copa, vaso con escenas del Génesis y el Éxodo, jarro de cristal con Narciso y Eco y vaso aovado de ágata con dos bandas de camafeos. Museo de la Universidad de Navarra

A Jane Clifford le vino bien la muerte de su marido, Charles Clifford. Quizá resulte poco ortodoxo verbalizarlo, pero la sacó de la oscuridad que suponía trabajar junto a él, uno de los pioneros de la fotografía en España. Mucho de lo poco que se sabe de ella apareció en la noticia de la muerte de este británico, publicada en El Clamor Público el 3 de enero de 1863: "Falleció el distinguido fotógrafo don Carlos Clifford (...). Ha dejado por herencia notables fotografías a su inconsolable esposa, dignísima señora que no solo estaba identificada con su suerte, sino que tomaba parte activa en sus trabajos...".

Jane no fue solo la esposa y viuda de un gran fotógrafo. Ella misma fue fotógrafa. Lo acreditan este obituario y la pertenencia desde 1856 a la Sociedad Francesa de Fotografía, donde fue la primera mujer admitida. Por esto y por sus conexiones —su marido retrató a dos reinas: la de su país de nacimiento, Victoria, y la del que le vio morir, Isabel II—, recibió en 1863 el encargo de fotografiar el Tesoro del Delfín, que custodiaba y aún custodia el Museo del Prado. Una selección de 54 de esas imágenes se expondrán a partir de este miércoles en el Museo Universidad de Navarra, en una muestra que pretende aportar luz sobre la fotógrafa o, como explica Mario Fernández, comisario de Jane Clifford. El Tesoro del Delfín, "dar un empujón a su conocimiento".

Fue John Charles Robinson, supervisor de las colecciones del South Kensington Museum (actual Victoria & Albert), quien encargó a Clifford las imágenes para la institución londinense. Robinson estaba convencido de la capacidad educativa y divulgativa de las reproducciones de obras de arte. En 1856, creó el servicio fotográfico del South Kensington, el primero de un museo. La idea tardó en llegar a España. En el Prado, por ejemplo, no se constituyó su laboratorio fotográfico hasta los años cuarenta del siglo XX. A partir de entonces se comenzó a contratar fotógrafos en plantilla pero, hasta hoy, no ha habido ninguna mujer.

El 10 de noviembre de 1863, una real orden dirigida a Federico de Madrazo, director del Prado, da permiso a Robinson para que se inmortalice parte del Tesoro del Delfín "valiéndose de un fotografista de su confianza". El trabajo, que marcó una de las primeras veces que se documentan sistemáticamente piezas del patrimonio español, recayó en Jane Clifford.

La fotógrafa se quedó con los negativos, y el hecho de que existan copias en colecciones como la del Museo Universidad de Navarra, el archivo del Palacio Real, la Biblioteca Nacional o el Museo del Prado responde a que probablemente comercializó con ellos. La propia Clifford y algunas de sus instantáneas de los fondos de la pinacoteca madrileña formarán parte de Las invitadas, una exposición que se inaugurará en el Prado el 31 de marzo de 2020, y que girará en torno al papel activo de la mujer en el arte español del siglo XIX y comienzos del XX.

Investigaciones abiertas

Activa estuvo también Clifford a lo largo de los meses que trabajó en el museo. La técnica que usó fue la de colodión húmedo, que requiere el revelado inmediato. Otra dificultad a la que se enfrentó fue la necesidad de grandes cantidades de luz, que la obligó a sacar piezas al exterior. El comisario Fernández, buen conocedor del Gabinete de Dibujos, Estampas y Fotografías de la pinacoteca madrileña, asegura que "hoy por hoy, es la primera fotógrafa de la que se tienen noticias de que trabaje en el Prado y, por lo temprano de las fechas, es probable que sea así, aunque las investigaciones siempre pueden aportar datos nuevos".

Dragón de cristal de roca, perteneciente al Tesoro del Delfín.
Dragón de cristal de roca, perteneciente al Tesoro del Delfín. MUSEO DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Este trabajo, acometido durante los primeros años tras enviudar, se ha llevado todos los flashes en la vida de Jane Clifford. Por lo demás, quedan pocos datos. Se desconoce su fecha y lugar de nacimiento así como la de su muerte. Solo se sabe que en 1885 dejó de formar parte de la Sociedad Francesa de Fotografía, quizá por fallecimiento, pero no se puede asegurar. No existe ninguna imagen de ella. En varias instantáneas de su esposo —Puente de Martorell o Columna de tres altares romanos—, aparece una figura femenina que no se llega a identificar, y que podría ser ella. En la publicidad del estudio Clifford a partir de 1851 ya empieza a figurar el título "señores Clifford", en plural. Jane ya tiene un papel.

Tras la muerte de Charles, su esposa vendió algunas de sus pertenencias: anteojos, máquinas... No sería por falta de liquidez, ya que poco tiempo después se mudó a un estudio en la calle Mayor, muy cerca de la Puerta del Sol, en el eje comercial de los fotógrafos del Madrid del XIX. El anuncio que publicita este traslado indica que la señora Clifford "ha hecho venir a los mejores operarios y las máquinas más modernas". Mantiene el nombre de Clifford porque era una marca de prestigio. Jane se dedica a unos de los formatos recurrentes de la época: los pequeños retratos para tarjetas de visitas. También termina trabajos que no le había dado tiempo a su esposo, como las imágenes que documentaban el viaje de Isabel II a Andalucía y Murcia, del que ya había recibido una parte del pago. En marzo de 1863, presenta la factura definitiva y recibe 101.173 reales. Pero, sobre todo, su gran fuente de ingresos fue la explotación de los negativos que había dejado Charles Clifford. ¿Qué ocurrió con el estudio y con el material cuando se pierden las noticias de la fotógrafa? Es una incógnita por resolver. La vida y obra Jane Clifford sigue en vías de positivado.

Retratar piezas preciosas

El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos, copas, jarras... de cristal de roca, oro, esmaltes y piedras preciosas que pertenecieron al Gran Delfín de Francia (hijo de Luis XIV) y que, en parte, heredó su vástago, Felipe V —primer Borbón que ocupó el trono español en 1700—. Las piezas preciosas que lo forman se salvaron del incendio del Alcázar de 1755 al estar en el palacio de La Granja de San Ildefonso, pero no del saqueo de los franceses. Este fue reparado en 1815, cuando lo devolvieron. Las fotografías de Jane Clifford tienen el valor añadido de haber sido realizadas antes de que se restauraran en 1866 y documentan las pérdidas que sufrieron. Desde 2018, los 144 vasos y algunos de sus estuches se muestran en una vitrina curva de la sala 79 B del Prado

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >