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Belén Cuesta: un otoño, dos festivales, tres películas

La actriz malagueña estrena 'Litus', 'Ventajas de viajar en tren' y 'La trinchera infinita', con la que concursará en San Sebastián, y llama a las puertas del Goya

Belén Cuesta,en la Academia de Cine, tras la lectura la semana pasada del título de la representante española en los Oscar. En vídeo, tráiler de 'La trinchera infinita'.

Belén Cuesta (Sevilla, 35 años) se coge del pelo, apoya la barbilla en una botella pequeña de agua y ríe de forma queda. Encoge su cuerpo (mide 1,74 metros) en un sofá y piensa mucho lo que dice. En otoño se le acumulan los estrenos: este viernes, Litus, de Dani de la Orden, con quien ya ha rodado su siguiente comedia, Hasta que la boda nos separe; el domingo 22 concursará en San Sebastián con La trinchera infinita, de Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, el trío de Handia, que después llegará a los cines el 31 de octubre, y en Sitges presentará Ventajas de viajar en tren, del debutante Aritz Moreno, que estará en salas desde el 8 de noviembre. Ha llegado el tiempo de la cosecha, tras estrenar en Netflix otra entrega de Paquita Salas, y de la siembra: su rostro aparece entre los rehenes de otra serie estrella de la plataforma, La casa de papel, lo que augura más papel en la siguiente temporada. "No quiero ser pesada por acumulación. Más que recolectar, ahora queda ver cómo va. Yo estoy nerviosa. Cada experiencia ha sido distinta. En Ventajas... cada uno rodó su parte y yo trabajé cuatro días. Tengo muchas ganas de verla. Litus ya se proyectó en el festival de Málaga y la tengo controlada". Y La trinchera infinita, una de las grandes apuestas del otoño español. ¿Su tercera candidatura al Goya, su primera estatuilla? "Por qué? ¿Porque es un drama?", resopla rápida. "Sí es la película en la que más tiempo he trabajado, más me he preparado y documentado. He estado medio año largo con ella. ¡Además, es tan importante la historia que contamos!", pormenoriza.

La actriz, malagueña de adopción, exuda naturalidad, y acabará confesando que ayer lunes era su primer día de abstinencia de la nicotina: acaba de dejar de fumar. "No sé yo si esto será bueno para los nervios durante el festival de San Sebastián", y entra en La trinchera infinita: "Es verdad que hasta la propia gente de la profesión somos quienes decimos frases del estilo: 'Hacer comedia es dificilísimo' o 'La comedia está denostada', y a la mínima saltamos al drama. Y para mí, el personaje de Magüi en Paquita Salas es muy dramático, lo que modifica ese tono es el punto de vista. Litus es un drama sobre la muerte de un tipo, y la reunión, meses más tarde, de quienes le rodeaban. Pues podría ser otra comedia inglesa casi frívola". A Cuesta le gusta poder hablar, opinar. "No alteraré la visión del director, pero necesito una buena comunicación con él. Ese llegar a acuerdos, toda esa preparación previa es lo me atrae de mi trabajo".

Cuesta cree que hay pocas películas sobre la Guerra Civil, aunque no considera que La trinchera infinita pertenezca a ese género: "Es la historia de un matrimonio durante 33 años, que el marido pasa encerrado en casa, como topo, y de cómo la guerra les marca el resto de su vida, cómo el miedo no te permite avanzar. Mi Laia de Litus sigue atascada en el dolor de la pérdida, no sabe gestionarlo. En cambio, Rosa, de La trinchera infinita, evoluciona mintiendo toda su vida". Y agradece el trabajo "absolutamente colaborativo" entre el trío de realizadores y su compañero protagonista, Antonio de la Torre, "absolutamente minucioso".

A la actriz siempre le tiró la interpretación. "Y tuve apoyo en casa", asegura. Por supuesto, porque para eso su madre tenía personaje con frase en Cuba (1979), de Richard Lester, con Sean Connery. "Pero ni ella ni mi padre se ganaron la vida con sus aficiones, y por eso me recomendaron estudiar otra cosa. Empecé Derecho, pero... Siempre me ha gustado probarme en cosas, como hice con Buenafuente en En el aire (2013-2014), y si no hubiera llegado lejos habría compaginado otro trabajo en Málaga con el teatro. Es una necesidad".

Antonio de la Torre y Belén Cuesta, en 'La trinchera infinita'. ampliar foto
Antonio de la Torre y Belén Cuesta, en 'La trinchera infinita'.
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