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Málaga, factoría de actores y actrices

La provincia andaluza es una cantera inagotable para la gran pantalla de la que han salido profesionales como Antonio Banderas, Maggie Civantos, Antonio de la Torre o Belén Cuesta

De izquierda a derecha: Antonio Banderas, Maggie Civantos, Antonio de la Torre y Mariola Fuentes.
De izquierda a derecha: Antonio Banderas, Maggie Civantos, Antonio de la Torre y Mariola Fuentes.

Maggie Civantos, Joaquín Núñez y Salva Reina coincidieron el pasado otoño en el rodaje de la próxima película de Fernando Colomo, Antes de la quema. Los tres tienen en común su origen: Málaga. No es casual. La ciudad andaluza acumula una larga tradición escénica, que se ha reflejado en muchas caras conocidas del cine y la televisión. “La ciudad respira talento por los cuatro costados”, dice a EL PAÍS Antonio Banderas, cuya figura emerge como faro que ilumina a una larga lista de profesionales que no para de crecer desde la revolución llamada Marisol. Son habituales en las galas de los Premios Goya, donde suman nueve estatuillas y una treintena de nominaciones. El penúltimo en unirse ha sido el joven Miguel Herrán, cuyo éxito en A cambio de nada (la ópera prima de Daniel Guzmán) le ha catapultado hasta convertirse en una de las jóvenes estrellas del audiovisual patrio. Sus papeles en La casa de papel y especialmente en Élite así lo confirman.

“No es ninguna casualidad que haya tantos profesionales en la ciudad”, afirma Cristina García, directora de la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) de Málaga. El centro –en el que estudian unas 300 personas y que el próximo mes de abril cumplirá su 71º aniversario– ha visto pasar por sus aulas a Antonio Banderas, Joaquín Núñez, Maggie Civantos, Pasión Vega, Ramón Salazar o Belén Cuesta. Y a otros muchos que no son conocidos por el público, pero que llevan años ganándose la vida sobre los escenarios. “La escuela ha sido, sin duda, un impulso definitivo para que muchos nos dediquemos a esto”, añade Fran Perea.

En la punta del iceberg se encuentra Antonio de la Torre. Convierte en oro casi todo lo que toca: ostenta el récord de nominaciones a los Goya. Las dos de este año –por El reino y La noche de 12 años– han elevado hasta 13 sus candidaturas a un premio que solo consiguió la primera vez que optó a él, en 2006, y gracias a AzulOscuroCasiNegro. “Málaga es un lugar de mucha expresividad, pasión y talento”, dice De la Torre. “Yo actúo en malagueño, porque toda mi esencia proviene de ahí, de lo que viví en mi infancia”, aclara el actor.

La actriz Belén Cuesta en los premios Feroz, en Bilbao, el pasado 19 de enero. ampliar foto
La actriz Belén Cuesta en los premios Feroz, en Bilbao, el pasado 19 de enero. Getty Images

Como él, Kiti Mánver, Joaquín Núñez, Dani Rovira, Miguel Herrán y Adelfa Calvo poseen una estatuilla, mientras que María Barranco tiene dos. En tres de los últimos cuatro años algún profesional de Málaga ha subido al escenario a recoger su cabezón. También a presentar la gala, como Dani Rovira, otro de los nombres del momento. Con el estreno de Superlópez aún reciente, el del barrio de La Paz no para quieto y planea este año dar el salto a Hollywood de la mano de Disney acompañando a Dwayne Johnson en el largometraje Jungle Cruise.

De su misma generación es Belén Cuesta, malagueña adoptiva. Formó parte de la revolución de La llamada, dirigida por Los Javis, que le valió la nominación a los Goya en 2018. No era su primera vez: un año antes también había optado al premio por Kiki, el amor se hace (de Paco León). Y mientras sigue compartiendo penas y alegrías con Paquita Salas, pronto se estrenará su próximo trabajo, A pesar de todo, filme producido por Netflix.

La lista de jóvenes actrices la completan Maggie Civantos, que a sus 34 años se ha consagrado durante 2018 principalmente gracias a Vis a Vis y Las chicas del cable. El trabajo del pasado año le dará réditos en 2019, cuando se la podrá ver en obras como La pequeña Suiza o La influencia. Un año menos, 33, tiene Noemí Ruiz. Nacida en el barrio de La Luz, se ha curtido en los teatros desde que a los 22 años fundara la compañía Caramala, con la que estrena obra a comienzos de febrero en Málaga. Se ha consolidado gracias a la serie Allí abajo. “Llegar a la televisión es un salto grandísimo. Te abre muchas puertas en una profesión tan complicada como esta”, asegura, mientras destaca que la capital de la Costa del Sol lo tiene todo para inspirar creativamente: “La luz, el mar, la calidad de vida… eso también influye”.

El actor malagueño Miguel Herrán, en Roma, el pasado octubre. ampliar foto
El actor malagueño Miguel Herrán, en Roma, el pasado octubre.

En dicha serie ha coincidido con Salva Reina, que empezó su carrera en la comedia y el teatro junto a Pedro Reyes y que, en los últimos años, ha ido reconduciendo su trabajo hacia el cine y la televisión. El año pasado estrenó dos películas —El intercambio y El mejor verano de mi vida— y para 2019 espera el estreno de Antes de la quema.

No hay que olvidar a Mariola Fuentes y Raquel Infantes, que interpretaban a Lola Flores y Marujita Díaz en Arde Madrid. O a Jaime Ordóñez, habitual secundario de las películas de Alex de la Iglesia. Y, más allá, quedan nombres como los de María Esteve, Pepón Nieto, Manuel Bandera o Juanma Lara. Sin dejar atrás a Pablo Pineda, actor con síndrome de Down que recibió la Concha de Plata en San Sebastián de 2009 gracias a Yo, también. Y, mientras, la cantera malagueña no deja de generar futuras estrellas con actores que se abren hueco poco a poco como Olalla Hernández, Chico García o Jonás Berami.

“Mi sueño es devolver a mi tierra lo que me ha dado”

Movido por la efervescencia cultural malagueña, Antonio Banderas comenzó a mediados de 2018 la renovación del antiguo Teatro Alameda, que pronto será el Teatro del Soho CaixaBank. El actor cree que la ciudad tiene ahora la posibilidad de proponer ideas que sean exportables fuera de Málaga. “Mi sueño es adherirme a este movimiento y devolver a mi tierra algo de lo que me ha dado”, asegura Banderas, que pretende cumplir su deseo gracias al nuevo teatro, que busca ser un referente de producción teatral privado con la inclusión de dos espacios físicos que permitan una programación abierta a distintos tipos de público y de propuestas diversas. Ello permitirá “dar oportunidades a la cantera de muchos buenos actores y actrices que reciben formación en la ciudad”, concluye el malagueño.

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