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El grupo editorial Penguin Random House compra el sello en catalán La Campana Llibres

La filial alemana crece en el mercado catalán hasta casi el 10% y no descarta más adquisiciones "si sale la oportunidad"

penguin random house
Un estand en la Setmana del Llibre en Català de 2018.

“En catalán podemos crecer: ya hemos incorporado más editores, traduciremos más autores extranjeros del catálogo y estrenamos edición en bolsillo y audiolibros, pero también puede ser que crezcamos por la vía de la compra”, apuntó a este diario hace exactamente dos meses Nuria Cabutí, consejera delegada de Penguin Random House Grupo Editorial (PRHGE) al poco de adquirir Ediciones Salamandra. La posibilidad se ha convertido en realidad: la filial española de la alemana Bertelsmann, cuarto grupo editorial del mundo, se ha hecho con La Campana Llibres, en la que es la primera adquisición que hace de un sello que edita solo en lengua catalana. ninguna de las partes ha querido hacer público el montante de la operación.

La elección no es casual: solo desde 2011, la editorial que fundaran en 1985 Isabel Martí y el escritor Josep Maria Espinàs, uno de los símbolos de los sellos independientes del sector editorial en catalán, ha dado a las librerías cuatro de los 10 títulos más vendidos en esta lengua, entre ellos Wonder, de R.J. Palacio; La noia del tren, de Paula Hawkins, o La pell freda, de Albert Sánchez Piñol. Entre los históricos está toda la producción del propio Espinàs y, en particular, sus Viatges a peu, el reportaje literario Tor, de Carles Porta, o L'avi de 100 anys que es va escapar per la finestra, de Joan Jonasson.

“Las estrategias empresariales cambian y es evidente que el mercado en lengua catalana crece, con índices de lectura muy positivos”, asegura a este diario Cabutí, responsable de un grupo que hasta ahora no había mostrado especial interés en entrar fuerte en el libro en catalán, como sí ha venido haciendo con el castellano adquiriendo solo en los últimos cinco años, Salamandra (el pasado mayo), Santillana Ediciones Generales (2014) y Ediciones B (2017). La política empezó a cambiar este mismo curso, cuando el pasado septiembre se decidió impulsar Rosa dels Vents, la marca en catalán que ya posee PRHGE, doblando los títulos que publicaba hasta alcanzar los 115 y lanzando colecciones de bolsillo y audiolibros, donde la oferta en la lengua que ordenara Pompeu Fabra no es muy amplia.

“El catálogo de La Campana es muy complementario al de Rosa dels Vents y nos abre a nuevas temáticas y autores, a la vez que podemos relanzarlos en todos los formatos posibles”, asegura Cabutí, que si bien admite que con la incorporación de La Campana “ya hay muchas posibilidades de crecer” (el sello de Martí tiene un fondo de unos 400 títulos, construido a partir de una docena al año) no descarta consolidar la posición de su grupo en el segmento del libro en catalán adquiriendo más sellos. “Si sale la oportunidad, lo haremos”, afirma taxativa. Cabutí es conocedora de que de cada 10 libros que se venden en Cataluña tres ya lo son en catalán.

En esa línea, Cabutí asegura que también se incrementará la política de compra de derechos de autor en catalán conjuntamente con la castellana, algo que no han hecho hasta ahora de manera sistemática y que “llevará su tiempo”, pero que asegura que “ya ha empezado con las nuevas apuestas”. En realidad, algunos de los hasta ahora 40 sellos que conforman el grupo ya estaban publicando en castellano títulos que lanzaba La Campana, como son los casos de Sánchez Piñol o Jöel Dicker (ambos en Alfaguara). Se da la circunstancia de que otro best seller de La Campana como jonasson, que en castellano edita Salamandra, también está ahora desde hace unos meses en la cartera de PRHGE. La filial española de Bertelsmann publica ahora unos 1.700 títulos al año.

Con todo ello, PRHGE pretende reforzar su posición en la edición en catalán, de la que hasta la fecha poseía poco más de un 8% de la cuota de mercado. Con La Campana, según fuentes del sector, alcanzaría ya el 9,5%, aunque siempre en segunda posición tras Grup 62, del Grupo Planeta, que ostenta cerca de una cuarta parte del mercado editorial en esta lengua.

Martí, al frente de una editorial prácticamente de corte familiar (trabaja con su hermana Joana como pilar básico y una colaboradora externa) y que pasó por una crítica situación hace unos años que estuvo a punto de implicar incluso el cierre del sello, dejará, a petición propia, su función de directora literaria para pasar a ser “asesora editorial” y colaborar directamente con Núria Tey, directora editorial responsable de la división en catalán de PRHGE, quien tiene en el editor Joan Riambau a uno de sus pilares básicos.

Martí: “No es una traición a la patria sino una aportación”

“Editar en catalán ha dejado de ser algo hecho por voluntarismo o patriotismo; hoy ya no somos cuatro gatos sino que hay muchas editoriales independientes y muy buenas... Lo que le conviene al catalán y al sector, la pata que le falla ahora, es crecer en los grandes grupos; la lengua se hace más fuerte desde un gran grupo”, aseguraba ayer Isabel Martí desde donde más le ha gusta el oficio: al pie del cañón de su despacho en La Campana, rodeada de los nuevos proyectos. “No hay nada más importante en una editorial que un original y ahora tendré más tiempo para concentrarme en eso y trabajar con los autores; ahora no deberé ocuparme tanto de la gestión empresarial; las cosas han cambiado en estos 35 años y se abren nuevos frentes como los audiobooks o en la distribución, donde Penguin Random House puede hacer mucho; y, además, yo ya tengo casi 60 años”, apunta la editora. La venta de La Campana a un gran grupo provocó ayer cierto revuelo en la Red, donde la operación fue leída en algunos casos como una deserción de un sello y una editora que ha simbolizado como pocos el paradigma de la edición en catalán independiente y muy combativa, como demostró la editora al dimitir de la Associació d’Editors en Llengua Catalana en 2017 por invitarse a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a unos actos de Sant Jordi de ese año. “¿Todo lo catalán ha de quedar en ambiciones pequeñas? Es un orgullo que una editorial en catalán esté en la placa de entrada de una multinacional con sedes en Nueva York y Alemania; yo no lo veo como una traición a la patria sino como una aportación”, arguye Martí, que asegura que, si bien siempre tuvo ofertas, “ahora he vendido a Penguin porque no es un grupo español, nunca lo hubiera hecho, y porque La Campana podrá ahí seguir siendo la misma”. Y recuerda con emoción cuando en 2012 la gerente le dijo que debía cerrar por las deudas y le respondió: “Aguantemos un poco, que creo que vienen dos libros buenos”. Y así fue: L’avi de 100 anys que es va escapar per la finestra, de Jonasson (hoy 80.000 ejemplares), y Victus, de Sánchez Piñol (215.000).

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