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‘Cuando los hombres quedan solos’, retrato de una de las últimas dictaduras militares en Bolivia

El filme póstumo de Fernando Martínez otorga una mirada a una de las etapas más violentas del país sudamericano

Fotograma de la película.
Fotograma de la película. Producen Bolivia

Carlos fue participe paramilitar de una de las etapas más violentas que vivió Bolivia, el Gobierno de facto de Luis García Meza, el año 1980. Hoy comparte su vida con sus dos hijos y sus dos nietos. El retorno de la madre, quien migró tres años atrás, amenaza con llevarse a los pequeños, lo que ocasionará rupturas, desequilibrios y desencadenará la desolación total de estos hombres que no pueden expresar lo que sienten, ni asumir sus errores. Bajo esta premisa se presenta Cuando los hombres quedan solos, película póstuma del director boliviano Fernando Martínez, que presenta un retrato de las huellas invisibles de una de las últimas dictaduras militares en el país sudamericano.

La película, que tuvo su estreno comercial el pasado 25 de julio en Bolivia, coincide con el fallo que emitió la Justicia italiana, hace un par de semanas, que condena a García Meza, fallecido en abril de 2018, y a su ministro del Interior, Luis Arce Gómez –quien actualmente cumple la pena máxima en esta nación–, a cadena perpetua junto con otros 22 jerarcas y militares de Bolivia, Chile, Uruguay y Perú acusados de la desaparición de italianos durante la denominada Operación Cóndor. "La película retrata el golpe de Estado a partir de la toma del Palacio de Gobierno y recrea algunos hechos y personajes de la época. Esto sin lugar a duda llamará la atención para refrescar la memoria y dar a conocer a las nuevas generaciones de estos acontecimientos que no deben quedar en el olvido", explica a EL PAÍS la productora y codirectora del filme, Viviana Saavedra, quien tomó las riendas del proyecto tras el fallecimiento de Martínez hace seis años, apenas después de haber terminado el rodaje.

Martínez, en un material de prensa que se entregó con motivo del estreno del filme, se refirió a la etapa de García Meza como "una de las más crueles y la más inverosímil", que estuvo ligada al narcotráfico y que sin impunidad mató y amenazó de frente a los que se le oponían, usando grupos de paramilitares bolivianos y argentinos que hicieron el trabajo sucio. "Los represores y paramilitares aún están en las calles, conviviendo entre nosotros, ocultos. ¿Qué ha sido de sus vidas?, ¿cómo están enfrentando ese pasado?, ¿sus hijos son culpables por ese trabajo? y ¿cómo la dictadura ha marcado la vida de sus familias? A la vez esta es una historia, contemporánea, que visibiliza los problemas de hoy a través de una familia promedio en Bolivia, como la migración y la desintegración familiar", pensaba y se cuestionaba el director al momento de concebir el hilo argumental de la película.

Saavedra dice que uno de los procesos más complicados para la realización de la película fue la tarea de documentación y revisión histórica, ya que mucha de la información y las fotografías fueron sustraídas de los archivos, explica, por lo que Martínez, que se dio a conocer con su documental ¿Por qué quebró McDonalds en Bolivia?, y el escritor Wilmer Urrelo, uno de los asesores de guion, tuvieron que acceder a diferentes hemerotecas que permitieran a la producción acercarse a los acontecimientos de esa época. Lo que le sorprendió a la productora, en particular, fue que existe muy poco material de 1980. Tras el golpe de Estado, durante una conferencia de prensa televisada, el Ministro del Interior de García Meza "recomendó" a los opositores "andar con el testamento bajo el brazo", una frase que quedó para la historia. "Nos sorprendió que muchas hojas de periódicos hayan sido arrancadas sobre la conferencia de prensa de Arce Gómez y que no se cuenta con el archivo original en los reservorios", afirma la codirectora.

Cierre de un ciclo

El actor David Santalla, de 79 años, con amplia trayectoria en Bolivia, se mete en la piel de Carlos, un exparamilitar. Dice que su experiencia en el teatro, la base de su formación, le ha servido para dosificar instantes de emoción en el cine, ya que cuando trabaja en los escenarios, a diferencia del séptimo arte, las emociones son continuas. "Pese a que estoy en contra de las situaciones de dictadura, he tenido que interpretar a un exparamilitar. Hay que entrar en el papel, sentirse como el personaje y ese es el arte del actor. Entonces esas sensaciones ya no parecen mentira, tienen que ser muy fieles, muy honradas. Me sentía avergonzado, porque el personaje me exigía esa sensación, por lo que hizo en su pasado y porque no tuvo más remedio que hacerlo", cuenta Santalla a EL PAÍS en una entrevista realizada por correo electrónico.

Cuando el golpe de Estado sucedió, Santalla tenía 42 años y cree que la película transmite el sentir de esa época, el miedo, el trato violento, los prejuicios sociales, raciales, el cuestionamiento de la masculinidad y los roles de género, además de la opresión y violencia contra la mujer en ese entonces y en la actualidad. "Hay gente que toma el camino equivocado por miedo, que ha cundido en ese entonces. Ya no éramos dueños de nuestras acciones, teníamos que pensar como lo ordenaba el dictador y eso era muy incómodo y mucha gente ha muerto por ser rebelde", añade el actor.

La película tiene previsto su estreno en Argentina y Colombia en agosto y octubre, respectivamente, mientras espera fecha de confirmación para su proyección comercial en España. También, según dio a conocer Saavedra, aguardan respuestas de distintos festivales para que el filme realice un recorrido por diferentes citas cinematográficas internacionales. "Para mí representa el cierre de un ciclo que permite mostrar la obra de un realizador boliviano y me invita a abrir un nuevo ciclo para emprender nuevos proyectos", finaliza la productora.

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