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Francia redobla los esfuerzos para devolver las obras expoliadas a judíos

El Ministerio de Cultura crea una “misión de investigación y restitución” que canalizará las investigaciones y las demandas

Sala del Louvre dedicada a las obras robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial
Sala del Louvre dedicada a las obras robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial AP

El desembarco de Normandía cuyo 75 aniversario se conmemora estos días fue un punto de inflexión crucial en el desenlace de la Segunda Guerra Mundial y la derrota final de Adolf Hitler. Pero parte del funesto legado nazi perdura hasta hoy. Incluso, o especialmente, en el mundo del arte, donde miles de obras expoliadas a los judíos desde el ascenso al poder de los nazis en Alemania, en 1933, siguen sin haber sido restituidas hasta la fecha. El Ministerio de Cultura francés ha querido unirse a las celebraciones en las playas normandas con un anuncio que lleva madurando casi un año pero que solo ahora ha tomado cuerpo definitivo: la creación de un equipo especializado que acelerará los trabajos de identificar y, en lo posible, devolver a los herederos de sus dueños originales, las obras expoliadas por los nazis hasta 1945.

Se lo debemos a las víctimas de las expoliaciones. Es una cuestión de memoria. Es una cuestión de justicia”, dijo el ministro de Cultura, Franck Riester, al anunciar esta semana la puesta en marcha de la “misión de investigación y restitución de bienes culturales expoliados entre 1933 y 1945” en el seno de su ministerio.

La misión estará a cargo de David Zivie, asesor del ministerio encargado del patrimonio y de la arquitectura. De hecho, este nuevo servicio responde a una propuesta de Zivie, quien el año pasado realizó un extenso informe sobre los “bienes expoliados durante la Segunda Guerra Mundial” en el que ya recomendaba que se unificaran los esfuerzos hasta ahora divididos entre varias instituciones, lo que ralentiza los trabajos.

Y trabajo queda mucho, mucho por delante, subrayó el experto en el mismo informe. Según consignó Zivie, actualmente sigue habiendo 2.100 obras de arte recuperadas tras el final de la Segunda Guerra Mundial —no todas robadas a ciudadanos judíos— y que fueron puestas bajo custodia de los museos nacionales franceses, a la espera de encontrar a sus dueños originales. Gozan de un estatuto jurídico especial, ya que el Estado solo las posee de manera “provisional” y no forman parte por tanto de las colecciones públicas. Además, están bajo la autoridad del Ministerio de Relaciones Exteriores, que confía su gestión a la dirección de los Museos Nacionales para su presentación al público, aunque existe una prohibición expresa: “Estas obras no deben salir jamás del territorio y, por tanto, jamás pueden ser prestadas para una exposición en el extranjero”, señala el Ministerio de Cultura.

De esas 2.100 obras, 2.000 siguen hasta el día de hoy “sin propietario identificado”, de acuerdo con el informe de Zivie. A ellas hay que añadir otros 17.000 libros en bibliotecas públicas, así como “una cifra desconocida de objetos adquiridos o recibidos por los museos desde hace 75 años que fueron objeto de expoliación”, agrega el reporte, que había sido encargado por la anterior ministra de Cultura, Françoise Nyssen. Su sucesor, Riester, ha asegurado en varias ocasiones que la restitución de estas obras es una de sus prioridades.

El objetivo de la misión de restitución, que contará con un presupuesto propio no especificado, “es claro: investigar y restituir”, dijo Riester el pasado marzo durante la presentación en el Memorial de la Shoah de la exposición El mercado del arte bajo la Ocupación, dedicado a esta problemática. “Se trata de arrojar luz sobre el origen de un cierto número de obras conservadas por nuestros museos y de devolvérselas a los descendientes de las familias expoliadas”, agregó.

El equipo que dirigirá Zivie, compuesto de varios expertos, tendrá así una tarea de “coordinación y orientación” entre las diversas instituciones que trabajan en la restitución de obras de arte expoliadas por los nazis, desde el Ministerio de Exteriores a museos, bibliotecas o centros de documentación tanto franceses como extranjeros. También estará encargado de la “investigación e instrucción de los expedientes caso por caso” que sean remitidos bien por las familias de los propietarios expoliados o por la propia misión.

El Ministerio de Cultura firmó además el mes pasado un “acuerdo de cooperación” entre la nueva Misión de Restitución, la Comisión para la Indemnización de Víctimas de Expoliaciones —creada en 1999 para examinar las demandas individuales presentadas por víctimas o sus familiares reclamando la reparación por expoliación de bienes tanto por los nazis durante la ocupación como por el régimen de Vichy— y el Deutsches Zentrum für Kulturgutverluste (el Centro Alemán de Obras de Arte Desaparecidas). El objetivo es “facilitar los intercambios” entre Francia y Alemania y “reforzar el campo francoalemán de la investigación” sobre los orígenes de las obras expoliadas.

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