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La SGAE, expulsada de la Cisac durante un año

El organismo internacional formado por 239 sociedades de autor de 122 países sanciona a la entidad española por las denuncias sobre sus actividades

Palacio de Longoria, sede de la SGAE.
Palacio de Longoria, sede de la SGAE.

La Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (Cisac) ha decidido expulsar de manera temporal a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). El 90% de la Asamblea General del organismo, celebrada en Tokio la noche del miércoles al jueves, ha determinado que la entidad de gestión de derechos de autor española debe esta fuera de la estructura de la organización mundial por un año. Esto rebaja la categoría de la sociedad. El hecho ha sido provocado por las denuncias que “son motivo de gran preocupación en relación con las actividades de la entidad”. La Cisac ha estudiado el caso desde diciembre.

En el comunicado difundido por la Cisac, el organismo formado por 239 sociedades de autor de 122 países explica que ha valorado “las recientes reformas puestas en marcha por la nueva presidenta de la SGAE”, Pilar Jurado. Pero la tarjeta roja era inevitable porque a pesar de los cambios, “no han sido aprobados por la asamblea general de la SGAE”. La sanción, tal y como informan desde el organismo internacional, “podrá levantarse en cualquier momento, siempre que el Consejo de Dirección de la Cisac considere que se ha logrado el suficiente progreso para aplicar los requerimientos de la Cisac”.

Entre las malas prácticas que señala la entidad internacional figura “el trato discriminatorio de los titulares de derechos y las prácticas desleales relacionadas con el reparto de derechos”. Ante la situación denunciada, en abril de 2018 la Cisac presentó un informe sobre las recomendaciones para los cambios de los estatutos y distribución de los royalties. Pero “debido a la falta de progreso de los requisitos” demandados, la junta directiva de la Cisac puso en marcha el proceso que culmina hoy.

Readmisión condicionada

Sobre los cambios que trata de introducir Jurado en la SGAE, la Cisac apunta que se deben realizar más trabajos y “cambios técnicos importantes para garantizar el cumplimiento por parte de la SGAE de las reglas profesionales de la Cisac” y devolver una imagen positiva de la entidad española sobre el compromiso de sus reformas. La Cisac pide que se acometan con profundidad por el bien de los titulares de derechos y de la imagen de la SGAE en la comunidad creativa internacional. De hecho, la casa internacional desea “volver a admitir” a la entidad española “lo antes posible”, si cumplen con los requerimientos.

Prácticas desleales

En la CISAC llevan más de un año haciéndose la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que se hagan millonarios unos socios de la SGAE emitiendo sus canciones en una franja horaria que no ve nadie? Ese trato discriminatorio y esas prácticas desleales en el reparto de los derechos, al que todos conocen como “la rueda”, dio la alarma en el organismo internacional. La primera medida que pidió a la SGAE fue limitar al 15% el botín generado de madrugada en las televisiones. Desde 2013 los años dorados de esta práctica habían disparado los beneficios de estos músicos y televisiones, que estaban por encima del 40%. Ahora la SGAE se ha ajustado al 20% (incumpliendo el 15% requerido), pero los beneficiados por este sistema siguen controlando (a más recaudación, más votos) las decisiones del órgano de gobierno de la casa.

Pilar Jurado asegura en un comunicado que “la Cisac da la oportunidad a la SGAE de decidir sobre nuestro futuro”. La presidenta de la SGAE advierte en el escrito que la sanción aprobada este jueves será ejecutada tras el resultado de la asamblea general de la SGAE, que se celebrará el próximo 24 de junio. Aunque en ningún caso la Cisac  señala esta condición, Jurado sostiene que “hemos conseguido no solo que la Cisac reconozca los esfuerzos, sino también su apoyo al proceso de cambio de nuestra sociedad”. La presidenta pasa la responsabilidad a los socios y los reclama para que voten a favor en la asamblea general de los cambios que ha introducido y así olvidar la situación dramática que atraviesa la SGAE. Sin embargo, dos de los grupos autorales que componen la entidad ya han anunciado que no están de acuerdo con las últimas reformas de Jurado y que votarán en contra.

Mala sombra

La mala noticia para los autores asociados a la casa española se añade al inicio de intervención demandado el pasado febrero por el Ministerio de Cultura ante la Audiencia Nacional. La cartera de José Guirao decidió actuar por no cumplir con la advertencia enviada el 27 de septiembre. Una vez transcurrido el plazo de tres meses para reformar los estatutos, instaurar el voto electrónico y acometer la limitación de los beneficios generados por la rueda en las emisiones de la madrugada televisada. Cultura ha reclamado de manera insistente en septiembre, en febrero y este martes que subsane o corrija “los incumplimientos graves detectados”.

Las reformas a las que se refiere la Cisac y Pilar Jurado, en el Ministerio de Cultura no tienen constancia de ellas. Por eso esta semana el Ministerio mandó un requerimiento a la SGAE, en forma de ultimátum, para que informe con detalle sobre las medidas que está obligada a acometer si no quiere ser intervenida por un juez. El ministerio “no tiene constancia de que ninguno de estos tres puntos estén resueltos”, aseguran fuentes del departamento de Guirao. “A la fecha del presente no han sido corregidos, por parte de la SGAE, los incumplimientos graves detectados”, puede leerse en las conclusiones del escrito oficial.

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