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Ilusión contra el miedo escénico de Las Ventas

Nueve novilleros harán el paseíllo este ciclo. Desconocidos para el gran público, sueñan con un triunfo que lance sus carreras

Fernando Plaza, en el patio de cuadrillas de Las Ventas, el pasado viernes.
Fernando Plaza, en el patio de cuadrillas de Las Ventas, el pasado viernes.

Los ojos del mundo del toro miran a Madrid cuando llega mayo. Todos, sin excepción, observan al detalle el ciclo de San Isidro. Y ahí, los aficionados marcan las fechas que no se pueden perder, los carteles clave que copan las figuras. Pero entre esos días marcados en el calendario, también hay otros con menos glamur. Aquellos que algunos aficionados llaman de “relleno”. Carteles menos rematados —que este año son más de lo habitual por el reparto del bombo con el que se ha configurado la feria—, entre los que figuran las tres novilladas del ciclo, que suma un total de 34 días de toros programados.

En total, serán nueve los novilleros que pasen este San Isidro por Las Ventas. Diestros nuevos, con poco recorrido y desconocidos para el gran público. Nueve puestos para un escalafón que cada año se renueva casi por completo. Los que consiguen entrar lo consideran todo un lujo. Supone tener ante sí un reto mayúsculo y una oportunidad única. “Me llevo preparando para esto toda la vida. Madrid es el mayor escaparate que hay para nosotros y te lo puede dar todo”, asegura el novillero Fernando Plaza, uno de los actuantes en la novillada de este lunes.

El torero madrileño, afincado en Aranjuez, habla de forma natural y serena horas antes de enfundarse el traje de luces. Lo hace cargado de responsabilidad, pero sin miedo a toda la parafernalia que rodea la feria madrileña. “Desde que me vi en los carteles, he soñado con este día. Mis compañeros tienen más oficio, pero sé que si doy lo que tengo me lo van a valorar. Cuando pasa algo importante, la gente siempre responde”, comenta Plaza.

Esta falta de oficio a la que hace referencia el diestro —siete novilladas en 2018 y una más esta temporada— no es algo exclusivo de su caso. De hecho, supone uno de los grandes problemas de la tauromaquia actual: la escasez de novilladas durante la temporada. La nueva hornada de profesionales tiene cada vez más difícil sumar festejos antes de subir en el escalafón de matadores y llegar a Madrid. “En todas las profesiones, más si cabe en las artísticas, hay que ir paso a paso. El problema es que en las plazas de provincia se dan muy pocas novilladas y vienen a Madrid casi sin torear para poder abrirse camino”, asegura Simón Casas, empresario de Las Ventas.

Rafael González, en una de las puertas de entrada a Las Ventas, el pasado viernes.
Rafael González, en una de las puertas de entrada a Las Ventas, el pasado viernes.

Cuidar el circuito

Otro de los novilleros de este lunes, Rafael González, también espera la cita consciente de la importancia para su carrera. La temporada pasada toreó 14 festejos y esta, dos. “Es una ilusión enorme poder torear en la feria más importante del mundo, un sueño que tengo desde pequeño”, reconoce González. Durante la conversación, hace unos días, todo le evoca al toro. Y a la primera oportunidad, aprovecha para dar muletazos al aire. “Las Ventas puede cambiarte la vida. Todo lo que se haga en esta feria tiene mucha importancia”, resalta.

Si existe un denominador común en ambos matadores es la ilusión. Es algo en lo que insiste por teléfono Marcos Pérez, que completa el cartel de este lunes: “Hay mucha responsabilidad, pero, sobre todo, me siento un privilegiado de poder estar en San Isidro, donde un toro te puede cambiar la vida”.

La terna es consciente de que, en poco más de 10 minutos, pueden dar un vuelco a sus carreras. Pierden el sueño con ello, imaginando una actuación que les lleve a lo más alto. Como ocurrió en esta misma plaza con Alejandro Talavante aquel 24 de mayo de 2006 que le metió de lleno entre las figuras del escalafón de matadores.

El empresario francés que dirige el coso de Las Ventas insiste en la necesidad de cuidar el circuito de novilleros, para que cuando lleguen a ferias en plazas de primera categoría no les engulla la responsabilidad ni se vengan abajo ante el miedo escénico. “Hay que reequilibrar estos festejos. Madrid es la plaza que más novilladas da, pero creo que sería bueno reducirlas aquí y repartirlas por otros cosos que también dependan de la Comunidad de Madrid. Eso daría mejores oportunidades para la preparación de estos jóvenes y no les obligaría a enfrentarse con el trapío y la importancia que tiene torear en Madrid”, remacha Casas.

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