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El Caminito del Rey busca ser Patrimonio Mundial de la Unesco

Además del propio sendero, visitado por 300.000 personas al año, la candidatura que se presenta el próximo miércoles tiene otros argumentos como la Cueva de Ardales o la fortaleza de Bobastro

Uno de los pasos del Caminito del Rey, la semana pasada.

El éxito obtenido por el Caminito del Rey (Málaga) desde su rehabilitación ha hecho que sus impulsores quieran ir ahora un paso más allá: convertirlo en Patrimonio Mundial de la Unesco. Para ello, un equipo de cinco profesionales de la Diputación Provincial de Málaga –administración que sufragó su renovación– trabaja con discreción desde finales del año pasado para ordenar la información con la que argumentar la candidatura. Esta infraestructura, construida a principios del siglo XX, quedó abandonada durante décadas hasta que fue renovada y abierta al público en marzo de 2015. Está compuesta por pasarelas que en algunas zonas superan los cien metros de altura y se apoyan en paredes calizas verticales. Su apertura supuso una revolución para el turismo de interior de la provincia malagueña. Desde entonces, 300.000 personas visitan cada año el sendero, que recorre tres términos municipales: Ardales, Antequera y Álora. 

Ahora se busca aprovechar su tirón para convertir a toda la comarca en un gran producto cultural que atraiga al turismo. “La gente por fin ha entendido que el interior puede ofrecer tanto como la Costa del Sol o incluso más”, explica Carlos Vasserot, Jefe del Servicio de Medio Ambiente y Promoción del Territorio de la Diputación Provincial de Málaga. Es también el responsable del denominado Plan Unesco del ente público. Él lo tiene claro: “Después del éxito conseguido hasta ahora, el próximo paso debe ser dar a conocer todo lo que rodea a este sendero de vértigo y ponerlo en valor como Patrimonio Mundial”.

La candidatura, que será presentada el próximo miércoles, se desarrolla en dos bloques. El primero, el propio Caminito del Rey y toda la industria hidroeléctrica y de comunicaciones asociada. Ahí se incluyen las pasarelas que lo recorren –creadas originalmente para unir los dos saltos de agua de la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro–, las presas Conde del Guadalhorce y Gaitanejo y la estación de ferrocarriles de la aldea de El Chorro (Álora), que supuso una revolución en las comunicaciones de la provincia de Málaga con el resto del país a mediados del siglo XIX. También la rica flora y fauna del Paraje Natural del Desfiladero de los Gaitanes y sus excepcionales características geográficas.

La gente por fin ha entendido que el interior puede ofrecer tanto como la Costa del Sol o incluso más

Carlos Vasserot, Jefe de Medio Ambiente de la Diputación Málaga

El segundo apartado busca aportar más motivos de peso desde el entorno cercano. Surge ahí un triángulo de puntos de interés ligados a la historia. A un lado, la necrópolis del Cerro de las Aguilillas, conjunto de siete sepulcros excavados en la roca. Construidos hace 4.200 años, en ellos se han encontrado restos de 51 personas junto a su ajuar funerario. Además está la iglesia rupestre mozárabe de Bobastro: un templo del siglo IX horadado en piedra en plena fortaleza de Omar Ibn Hafsun, que puso en jaque al reino Omeya de Córdoba durante cuatro décadas desde el año 880 después de Cristo. Y, finalmente, la Cueva de Ardales, cavidad donde se encuentran algunas de las muestras de arte más antiguas realizadas por el ser humano, con una antigüedad que supera los 65.000 años. “Es uno de los lugares más interesantes de la Península Ibérica y, quizás, uno de los más desconocidos para el gran público”, subraya Pedro Cantalejo, conservador de la gruta.

Actualmente, por Bobastro pasan unas 150 personas al día y la Cueva de Ardales tiene un límite de 30 visitas diarias por cuestiones de conservación. “Sabemos que son espacios delicados que debemos cuidar mucho”, explica Vasserot, que plantea incluso la construcción de una posible réplica de la cavidad como ya ocurre con la de Altamira “para que la presión turística no sea un problema”. También se prevé dotar de audioguías a espacios como la necrópolis del Cerro de las Aguilillas, hoy de acceso libre y con pocas indicaciones.

A la propuesta también se suma la riqueza natural de la zona, declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en 1987 (alimoche, buitre leonado, águila real o halcón abejero son algunas de las especies más importantes), Paraje Natural desde 1989 y Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía-Marruecos desde 2006.

Ocho declaraciones de Patrimonio Mundial en Andalucía

El proceso para obtener la declaración de Patrimonio Mundial es largo, pero en caso de ser recorrido con éxito -sus promotores creen que se podría concluir en 4 o 5 años- sería el noveno caso de toda Andalucía. El más reciente, del año pasado, es el de la ciudad califal de Medina Azahara, en Córdoba. Los Dólmenes de Antequera (2016), el patrimonio renacentista de Úbeda y Baeza (2003), el arte rupestre del Arco Mediterráneo de la península ibérica (1998), Doñana (1994), la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias de Sevilla (1987), La Alhambra, el Generalife y el Albaicín de Granada (1984) y el centro histórico de Córdoba (1984) completan la lista.

Esta semana se realizará la presentación de una publicación de más de 200 páginas donde se relatan los hitos de importancia del Caminito del Rey y su entorno. Será el primer impulso para conseguir una primera movilización ciudadana en apoyo de la candidatura. También hay como objetivo conseguir 200 cartas de adhesión por parte de colegios profesionales, organismos públicos y ayuntamientos. “La nuestra la tiene asegurada”, asegura María del Mar González, alcaldesa de Ardales, que cree que una posible declaración de Patrimonio Mundial sería importante para la comarca en tres aspectos. Primero, permitiría una mejora de las infraestructuras, desde los accesos por carretera a la cartelería. Segundo, ayudaría a una mejor conservación del patrimonio. “Y, tercero, aumentaría el número de turistas más allá del propio Caminito del Rey”, destaca la regidora. El sitio de Los Dólmenes de Antequera, a una treintena de kilómetros de distancia y Patrimonio Mundial desde verano de 2016, duplicó sus visitas desde entonces. Pasó de 8.600 personas al mes en 2015 a casi 18.000 mensuales a partir de su declaración.

Cuando esté lista la documentación, será presentada a la Junta de Andalucía para que apruebe el proyecto –algo que se da por seguro y tramite su inclusión en la Lista Indicativa del Gobierno de España. “A partir de ahí ir iremos haciendo todo lo que la Unesco nos vaya recomendando”, apunta Carlos Vasserot, que cree que el Centro de Visitantes del Caminito del Rey –ya construido, pero aún cerrado a falta de trámites burocráticos– debe ser el epicentro informativo de la comarca y de impulso de la candidatura. Por ello, la misma empresa que gestione el sendero a partir del año que viene –el contrato actual vence en abril de 2020– lo hará también de esta nueva instalación.

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