Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Contra la dictadura de la belleza

Que China está pasando a ser el mercado más importante para la industria del cine lo demuestra una película aparentemente intrascendente como esta

UglyDolls extraordinariamente feos
Imagen de 'UglyDolls: extraordinariamente feos'.

Que China está pasando a ser el mercado más importante para la industria del cine lo demuestra una película para niños aparentemente intrascendente como UglyDolls: extraordinariamente feos. Una producción financiada por la firma estadounidense STX y por la china Alibaba Pictures (división cinematográfica del poderoso grupo de comercio electrónico del mismo nombre), cuyo objeto no es únicamente la película en sí, sino que viene acompañada de toda una gama de muñecos, además de una serie de televisión, juegos para móviles y un amplio merchandising.

UGLYDOLLS: EXTRAORDINARIAMENTE FEOS

Dirección: Kelly Asbury.

Género: animación infantil. Estados Unidos, 2019.

Duración: 87 minutos.

Lo bueno es que el concepto esencial del producto es claramente positivo y que, aunque la animación en sí no sea de excesiva calidad, el tratamiento de la historia sí tiene suficientes ideas como para evitar un juicio de producto que despachar como simple máquina de hacer dinero (a lo que tienen derecho, faltaría más). Así, la esencia del relato es un elogio de la imperfección y un meridiano alegato contra la dictadura de la belleza, o de lo que en la actualidad se entiende como arquetipo de esplendor.

Los primeros minutos de relato son bastante malos: los diseños de los personajes y del pueblo donde habitan los feos son más simples que sencillos, y la canción que la acompaña ni tiene calidad ni es pegadiza. Sin embargo, ya desde ahí, se apuntan virtudes que, aunque no se completen, son bienvenidas, entre ellas su apuesta por el musical clásico (hay un precioso guiño al Oliver! de Carol Reed), a pesar de que finalmente no cuaje un verdadero concepto ni unidad de conjunto en cada uno de los temas.

Destinada al arco de público infantil de menor edad (es dudoso que los críos mayores de 9-10 años puedan estar demasiado interesados), UglyDolls tiene sus mejores hallazgos en lo relacionado con su concepto temático y de personajes, y en sus subtextos. Que el villano de la historia sea un prototipo, en una película creada claramente desde los despachos, resulta verdaderamente irónico, pero lo mejor es que su moraleja no funciona solo como una defensa del diferente, en el sentido del racismo, sino que se despliega fundamentalmente, y esto es más raro, como una diatriba contra el clasismo, algo que por desgracia quizá esté mucho más extendido en cualquier colegio de hoy.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información