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Actrices, dramaturgas, cantantes y artistas piensan el papel de las creadoras en la era del Me Too

El Festival Internacional Santiago a Mil reúne hasta el domingo en Chile a las grandes compañías teatrales del mundo, con la mayor presencia femenina de sus 26 ediciones

'La bailarina', uno de los espectáculos del festival chileno.
'La bailarina', uno de los espectáculos del festival chileno.

En la 26º edición del Festival Internacional Santiago a Mil, una de las grandes fiestas de artes escénicas de Latinoamérica, con unos 90 espectáculos y 300.000 espectadores, ha habido más mujeres creadoras que en ninguna de las ediciones anteriores. Ha sido un propósito central de la organización de este encuentro que culmina el domingo luego de 18 días de programación intensa, que se celebra todos los meses de enero en diversas ciudades chilenas, en salas formales y en las calles. En tiempos de reivindicaciones feministas a nivel mundial, el festival que reunió a actrices, dramaturgas, cantantes y artistas estuvo marcado por las reflexiones en torno al papel de la mujer en el arte y la cultura y los múltiples espacios pendientes de conquistar en la sociedad global.

La directora teatral peruana Chela de Ferrari, que llegó a Chile con Mucho ruido por nada, una versión de la obra de Shakespeare, piensa que la mayor presencia femenina en el festival "es un indicador de los avances de los activismos de las mujeres a todo nivel". "Las artes, a pesar de que se les atribuye carácter liberal, también albergan las taras del machismo". La dramaturga, que presentó un espectáculo en que los papeles de las mujeres son interpretados por hombres, con una propuesta que escapa de los géneros y de los estereotipos sexuales, apunta a un asunto central: "Queremos romper con la idea de que la mirada masculina y occidental es la mirada universal. Hay más formas de interpretar el mundo", señala De Ferrari, que considera que en el teatro peruano, por ejemplo, la conquista más urgente es la dramaturgia. "Queremos más historias de mujeres, más personajes de mujeres. Nuestra interpretación del mundo, nuestro orden de las cosas, no es necesariamente la misma que la de los hombres".

Para Emeline Michel, considerada la reina de la música haitiana, "la música y el arte en general requiere para las mujeres más esfuerzos". "Si viajamos, llevamos a los niños. No es algo que tengan que hacer los hombres cuando se enfrentan a una gira. Yo, por ejemplo, siempre estoy tratando de ser la mejor madre que puedo", reflexiona. "Mujeres y hombres pensamos en lo mismo, pero las mujeres tenemos más desafíos para cumplir con nuestras metas", indica la cantante, autora y compositora, que este sábado ofrece la segunda de sus dos presentaciones gratuitas en Santiago de Chile. "Es una cosa poderosa que este sea el festival con mayor número de creadoras. Hoy es más que nunca el tiempo de construir más escenarios para las mujeres, en todos los ámbitos", piensa Michel, uno de las artistas más populares en su país, famosa por sus letras comprometidas y conciencia social y política.

El colectivo teatral femenino Piel de Lava, de Argentina, llegó a los escenarios chilenos con Petróleo, cuya última función es este domingo. "Nos parece interesante que el festival cuente, en esta edición, con una mayor presencia femenina. En realidad, festejamos que se equipare una presencia que debería ser lógicamente de mayor paridad", reflexionan las integrantes de este aclamado colectivo argentino en una declaración conjunta a EL PAIS. "El teatro debe pensar y dialogar con su época. Es incuestionable que todo está en movimiento y que el papel de la mujer y la caída de ciertos estereotipos está generando nuevos pensamientos y deshaciendo otros", indican las Piel de Lava. ¿Sobre si las mujeres creadoras tienen una mirada diferente a la de sus compañeros? "La mirada femenina inexorablemente porta la experiencia de la desigualdad. No es una mirada que esté escindida de esa experiencia física y emocional". Y agregan: "En los sectores intelectuales y artísticos hay machismo y esto está siendo denunciado y observado. Los espacios de poder en la cultura son ocupados mayoritariamente por hombres".

Uno de los fuertes de la 26º versión del Festival Internacional Santiago a Mil fue el espectáculo La bailarina, de la compañía catalana Antigua i Barbuda, que se presenta en una docena de municipios chilenos en forma gratuita hasta el día 25 de enero. Isabel Herrera, una de sus integrantes, señala que La bailarina "es parte de esa presencia femenina en el festival". Relata una anécdota: "Venimos de actuar en Arica, Antofagasta e Iquique –ciudades del norte de Chile– y la gente agradeció infinitamente el llamado a despertar y el grito de 'Ni una más' de la bailarina". Para Herrera, es importante que a través del arte se haga ruido: "Hay que seguir levantando la voz y abriendo muchas ollas".

Fue un festival marcado por las mujeres. Tuvo a referentes de la escena mundial como Sophie Calle, artista, escritora, fotógrafa y directora francesa, que llegó a Santiago de Chile con una de sus propuestas de mayor simbolismo: Cuídese mucho (Prenez soin de vous), una obra constituida por diversas voces femeninas que podrá verse hasta fines de mes en el Museo de Arte Contemporánea de la capital. De acuerdo a Dada Masilo, la joven coreógrafa y bailarina sudafricana que presenta hasta el domingo su versión de El lago de los cisnes –con un príncipe Sigfrido que muere de amor por un hombre–, "las mujeres estamos retomando nuestro poder y recuperando espacios". "Estamos terminando con una mentalidad que plantea que las mujeres debemos aceptarlo todo, perdonar, ser siempre agradables y suaves. Eso no es así".

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