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Críticas en Holanda ante la subasta de obras de la colección privada de la Familia Real

Un dibujo de Rubens, con precio estimado de tres millones de euros, no ha sido ofrecido antes a los museos nacionales

El dibujo de Rubens que ha causado la polémica.
El dibujo de Rubens que ha causado la polémica.

La subasta de un dibujo del pintor flamenco Rubens (1577-1640) perteneciente a la colección particular de la Familia Real holandesa, ha reavivado el debate sobre la desaparición del patrimonio artístico a espaldas de los museos. Con un precio estimado entre 2,5 y 3,5 millones de dólares (de 2 a 3 millones de euros), saldrá a la venta el próximo 30 de enero en la casa Sotheby´s, de Nueva York, junto con 12 bocetos y estudios de Maestros Antiguos. En manos de los Orange desde el siglo XIX, se presentan como “propiedad de una princesa”, supuestamente Cristina, hermana pequeña de la antigua reina Beatriz, su dueña hasta el año 2000. Aunque se trata de un asunto privado, el gesto contrasta con la obligación impuesta a las galerías nacionales de preguntar a sus colegas si les interesa una pieza de este calibre antes de venderla.

Además de los dibujos, la princesa, mencionada sin nombre propio en el catálogo de Sotheby´s, espera vender una batería de objetos de plata y porcelana. También adornos de mesa de cristal con motivos de tulipanes, diseñados en 1937 por el francés René Lalique. Este grupo será subastado el 17 de enero, en Londres, por la misma firma. “No es el estilo real”, ha dicho este miércoles Sjarel Ex, director del museo Boymans van Beuningen, de Róterdam, que guarda la mayor colección holandesa de obras de Rubens. “No ha habido consultas previas, para que los museos nacionales intenten reunir la suma pedida por el carboncillo del pintor” ha añadido. Es un desnudo de un varón con los brazos en alto para un retablo de la catedral de Nuestra Señora, en Amberes (Bélgica). “Le pido [a la Familia Real] un periodo de reflexión, porque esta colección forma parte del patrimonio nacional”, según Ex.

La Asociación Rembrandt apoya su postura. Se trata de la mayor organización privada en apoyo de la conservación y adquisiciones por parte de las colecciones públicas, y ha calificado de “bienvenido cualquier intento de mantener obras así en Holanda”. Beatriz, Princesa Real desde su abdicación en 2013, lleva casi cuatro décadas en su patronato, un cargo honorífico. Los liberales de izquierda, uno de los cuatro partidos en la coalición de centro derecha en el poder, han preguntado a su vez al primer ministro, Mark Rutte, sobre el futuro de las piezas a subasta: “Si salen del país no las veremos más”, ha dicho la diputada Salima Belhaj. Encargada de temas de Defensa e Infraestructuras, su trayectoria anterior fue en el mundo del arte y la cultura. El servicio de información de la Casa Real se mantiene en silencio hasta que Rutte se pronuncie en el Parlamento. Solo ha subrayado que, en Holanda, “los dueños de colecciones particulares son libres de venderlas siempre que cumplan con los requisitos legales”.

Los 13 dibujos incluidos en la subasta del 30 de enero proceden de la colección del rey Guillermo II de Orange (1792-1849) y su esposa, Anna Paulovna, hija del zar Pablo I de Rusia. La pareja pidió prestado a su cuñado, el zar Nicolás I, un millón de florines de la época para adquirir obras de arte. A la muerte de Guillermo, las deudas se amontonaban, y Nicolás propuso hacerse con el conjunto. Al final, se decidió que una puja con lo mejor sería más rentable, y en 1850 vendieron dibujos de Miguel Ángel, Rafael y Leonardo da Vinci. Salieron asimismo cuadros firmados por Rubens, Holbein, Velázquez o Rembrandt. Según las cifras manejadas por los historiadores holandeses, consiguieron 771.059 florines. Un intento de conservarlos en Holanda no prosperó.

En 2013, los 14 nietos de la antigua reina Juliana (madre de la princesa Cristina) vendieron en secreto dos obras de la colección familiar. Era un cuadro titulado Incendio en el bosque (1849), del pintor indonesio Raden Saleh, y el Atlas Munnicks van Cleeff, con más de un millar de ilustraciones de la ciudad de Utrecht de los siglos XVII y XVIII. Las piezas procedían de la herencia recibida de Juliana, y la operación fue desvelada en 2016. Entre los beneficiarios figuraba el actual rey Guillermo. Tampoco se lo brindaron antes a los museos nacionales, y solo el lienzo les reportó cerca de 3 millones de euros, según el rotativo NRC Handelsblad.

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