Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los artistas que se hicieron pastores de un rebaño de ovejas negras para fundirse con la naturaleza

Un grupo de creadores reunidos por el escritor Gabi Martínez guía en Extremadura a uno de los mayores hatos de merinas oscuras del mundo

El escritor Gabi Martínez (izquierda) y el cineasta Agustí Villaronga, de pastores con las ovejas negras.
El escritor Gabi Martínez (izquierda) y el cineasta Agustí Villaronga, de pastores con las ovejas negras.

Juntar ovejas negras y artistas parece que fuera con segundas, pero no. La intención de la Caravana negra, una singular iniciativa ideada por el escritor Gabi Martínez, autor de títulos de referencia de la literatura de viajes como Los mares de Wang, Solo para gigantes o En la barrera, es reivindicar los vínculos entre cultura y naturaleza y dar visibilidad a unos animales únicos. Ocho creadores (incluyendo a Martínez) se han convertido excepcionalmente en pastores y desde el domingo hasta este martes están acarreando, acompañados por ovejeros de verdad, buena parte (800 cabezas) de uno de los mayores rebaños del mundo de oveja merina negra. Lo hacen durante 60 kilómetros por pastos de La Serena y La Siberia extremeñas (al este y al noreste de Badajoz, respectivamente), siguiendo vías seculares tradicionales de trashumancia y con las ovejas del ganadero Miguel Cabello, caracterizadas por ser criadas con criterios exclusivamente ecológicos.

Estoy molido, hemos andado un montón, pero qué experiencia más bonita

Agustí Villaronga

La idea es que los creadores-viajeros-pastores recreen la experiencia en sus diferentes lenguajes artísticos y se conviertan así en “embajadores” de estas ovejas, su cría y un sistema de vida en peligro de desaparecer en el mundo moderno. La aventura conmemora además los 25 años de la aprobación de la Ley de las Vías Pecuarias.

“Acabamos de encerrar a las ovejas, ha sido duro y necesitamos ya algo caliente”, explica por el teléfono móvil Gabi Martínez. Este lunes han tomado unas migas que parecía que les iban a sobrar, pero no. Tras 16 kilómetros y casi una estampida las han amortizado. “Estoy molido, hemos andado un montón, pero qué experiencia más bonita”, añade al aparato el cineasta Agustí Villaronga, otro de los participantes. ¿Qué hace un cineasta como él metido a pastor? “Hijo no sé, será una mutación”, bromea con voz cansada. “Con Gabi hemos hecho viajes juntos y somos muy amigos, he venido fundamentalmente a conocer un mundo que me era muy ajeno. Hemos vivido situaciones increíbles, sobre todo cuando se nos ha desmadrado el rebaño: dos horas para reunirlas de nuevo y hacerlas pasar por un sitio difícil”. Villaronga, que se confiesa hombre de ciudad, aunque algún contacto tuvo con ovejas en su Mallorca natal, recalca que una vivencia como esta “te limpia mucho por dentro”. De las ovejas dice que son “temerosas” y “no muy sociables, bueno, entre ellas sí”.

Acabamos de encerrar a las ovejas, ha sido duro y necesitamos ya algo caliente

Gabi Martínez

Gabi Martínez revela que el director de Pa negre ha tenido serios problemas con los zapatos, que eran nuevos y el primer día le produjeron llagas, sanadas por uno de los pastores metiéndoselos en agua con sal. El escritor incorporará su propia experiencia al nuevo libro que está escribiendo y que, dice, acabará pronto. Martínez tiene una relación especial con Extremadura, y con las ovejas. “Mi abuelo fue pastor aquí, en esta tierra, y mi madre ocasionalmente también. Quería trabajar con esos recuerdos. Enlazar lo que estamos viviendo con la memoria de las salidas al campo con mi abuelo”. Los otros participantes son la ilustradora Carla Berrocal, el pintor Ángel Mateo Charris, el guionista y director de cine de animación Mario Torrecillas, la docente e investigadora de relatoría gráfica Carla Boserman y los fotógrafos Gema Arrugaeta y Carles Mercader. Cada mañana desayunan leche fresca de oveja. Se han comprometido a solo consumir durante el camino productos ecológicos.

La Caravana negra partió de la finca El Cuervo en dirección a Siruela, capital de la Mesta, con buena parte del rebaño de 1.500 merinas negras de Miguel Cabello, un ganadero empeñado en recuperar una raza muy escasa en España. Una de las ventajas del rebaño es que es fácil de distinguir: como las ovejas son negras no hace falta marcarlas. “Y cuesta poco contarlas”.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >