Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La guerra de Troya la lucha él solo

El actor Eduard Farelo ofrece una versión de la ‘Ilíada’ en la que asume todas las voces del poema

Eduard Farelo, en un momento de 'Una Ilíada'.
Eduard Farelo, en un momento de 'Una Ilíada'.

"Una vez a encontrarse llegaron entrambos ejércitos/ los escudos, las lanzas y todo el valor de los hombres/ de broncíneas corazas armados, chocaron a un tiempo/ y al percutir las convexas corazas se armó un estrépito/ se oyeron gemidos y gritos de triunfo al unísono;/ se moría y mataba y la sangre cubría la tierra". Pocas narraciones están tan llenas de acontecimientos, de masas combatientes y de personajes, mortales y divinos, como la Ilíada. Es una obra que parece requerir el cinemascope y un reparto amplio. Pero el actor Eduard Farelo, contagiado acaso de la locura de Ayax (de impetuoso valor), ha decidido darla él solo en un escenario, librar la guerra de Troya en solitario, nada menos, asumiendo todas las voces del poema: reyes, héroes, mujeres, dioses. Lo que si bien se piensa tampoco está tan lejos de lo que debía hacer el propio Homero cantando su poema de bolo por las cortes micénicas. Claro que era Homero...

"Es cierto que el proyecto tiene algo de locura personal", explica Farelo, que presenta esta noche (jueves) Una Ilíada en la Biblioteca de Catalunya de Barcelona (hasta el 4 de noviembre), en la programación de La Perla 29, después de haberla representado el pasado sábado en Salt en Temporada Alta. "Me enamoré del texto, una versión de la Ilíada para un actor escrita a cuatro manos por los estadounidenses Lisa Petereson y Denis O'Hare que reduce los 15.000 versos a una hora y media de representación y que constituye una relectura actualizada de la obra de Homero".

El montaje, en traducción catalana de Neus Bonilla con revisión del verso de Marc Artgau, lo ha dirigido Juan Carlos Martel. Farelo da el texto solo, pero le acompaña en su particular guerra de Troya el violonchelista Juan Pablo Balcázar, como acompañaba Afrodita a Eneas (de sólido casco), Palas Atenea a Diomedes (valiente en el combate) o, ya puestos, Automedonte —su auriga— a Aqules (el de los pies ligeros, claro).

El 70 % del texto, explica Farelo, son versos de la Ilíada y el resto comentarios que hace él, el propio actor que interpreta la obra, personaje que se presenta como El Poeta, y que invitan al espectador “a conectar la Ilíada con su propia historia, destacando la actualidad de la atracción humana por la violencia, la destrucción y el caos de que habla Homero”.

Farelo recalca que la Ilíada “no da respuestas pero su ñectura sugiere por dónde no se ha de ir en tiempos convulsos, tanto los de la guerra de Troya como los que vivimos en la actualidad”. El tema central de la Ilíada, la cólera de Aquiles —al quitarle Agamenón (pastor de hombres) la joven Briseida que le ha correspondido en botín—, es para el actor también muy actual. “La violencia de Aquiles es muy común, todos tenemos momentos en que debemos evitar que la cólera aflore, en un atasco, en la cola del supermercado. Momentos en que surge lo peor de tí”.

Eduard Farelo confiesa que no había leído entera la Ilíada hasta ahora, y que le parace apasionante. En la versión se han saltado obviamente cosas, “`pero el hueso de la historia está ahí”. La explican de forma que todo el mundo pueda disfrutarla, como un gran cuento universal”. ¿Y cómo se hace para materializarla? “Alentando al espectador a emplear su imaginación, para que vea los ejércitos, las naves, los muros”. El actor hace todos los papeles, hasta de Hécuba. “Juego con gestos muy concretos para identificar a los personajes”. ¿Su Aquiles compite con el de Brad Pitt? “Imposible”, ríe Farelo. Él lo muestra “grande, pétreo”. Ah, pero era el de los pies ligeros. “Sí, pero también debía ser una bestia”.

“Me cuesta poco empatizar con Héctor”

Al preguntarle si tiene algún personaje favorito de la Ilíada,Farelo no duda en responder: “Me cuesta poco empatizar con Héctor” (de casco brillante). Dice que porque es padre y se encuentra dividido entre el deber y el deseo de detener la guerra y vivir. ¿Y cuál le cae particularmente mal? “Agamenón , un déspota. Y también Paris, un chulo”.

Para el actor, el momento “más bestia” y que más le gusta explicar es cuando Aquiles deja aparte su cólera (la segunda, la que le provoca la muerte de su querido Patroclo) y devuelve el cuerpo de Héctor a su suplicante padre, el rey Príamo. “Un momento de piel de gallina”.

 El único elemento que tiene en escena Farelo es una mochila de la que extrae algunos objetos.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >