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Arroyo cumple su sueño con ‘Ulises’

El artista dejó listos para su edición 320 dibujos para acompañar la obra de James Joyce

Ilustración de Eduardo Arroyo.
Ilustración de Eduardo Arroyo. EL PAÍS

A finales de los años ochenta, Eduardo Arroyo padeció una grave enfermedad que hizo incluso temer por su vida. La convalecencia fue larga. Le oí más de una vez afirmar que lo que más le ayudó a sobreponerse a aquel episodio fue trabajar en las ilustraciones del Ulises de Joyce. Se las había encargado el entonces director de Círculo de Lectores, Hans Meinke, y Eduardo trabajó en ellas en 1989 y 1990. El proyecto quería conmemorar en 1991 el cincuenta aniversario de la muerte del escritor. Sin embargo la negativa de su nieto, Stephen Joyce, lo impidió. Argumentaba que su abuelo no quería que la novela se ilustrara, aunque nunca mostró ningún documento que lo acreditase. Es más, el propio Joyce pidió a Picasso y a Matisse que la ilustraran, pero ni uno ni otro llevaron a cabo el proyecto. Matisse prefirió ilustrar la Odisea, lo que dolió mucho a Joyce.

Ante tal negativa, las ilustraciones de Arroyo se publicaron, con comentarios de Julián Ríos, en un volumen aparte de la novela. Nunca pudieron ser publicadas acompañando al texto joyceiano para el cual habían sido realizadas.

Así pues, la posibilidad de ver algún día reunidos en un solo volumen texto e ilustraciones del Ulises ha sido durante los últimos años uno de los proyectos más queridos de Eduardo Arroyo.

Aparte de ser uno de los pintores españoles más importantes de los últimos cincuenta años, Eduardo Arroyo ha sido también lector empedernido y un magnífico escritor. Léanse sus memorias Minuta de un testamento, su ensayo El trío Calaveras (Goya, Benjamin, Byron) o su último libro Bambalinas, por citar solo unos pocos. Sus muchos retratos de escritores darían para una excelente exposición, así como sus decorados para la ópera y el teatro. Su relación con la literatura ha venido acompañada de grandes amistades de las que han surgido complicidades como la que le llevó a ilustrar varias novelas de Juan Goytisolo. O a encararse con los clásicos, empezando por los cinco primeros libros de la Biblia en los que trabajamos conjuntamente en 2004. Y es en esta línea en la que se inscribe el gran proyecto del Ulises, sin duda su proyecto libresco más ambicioso, 134 ilustraciones en color y unas 190 en blanco y negro.

Ilustración de Eduardo Arroyo.
Ilustración de Eduardo Arroyo. EL PAÍS

En 2011, al entrar en dominio público los derechos de Joyce a los setenta años de su muerte, se abrió una nueva posibilidad. Aunque no para España, que es en esto como en tantas otras cosas una excepción, ya que aquí los derechos se alargan diez años más que en el resto del mundo. Tras largas consultas con especialistas en propiedad intelectual, decidimos con Eduardo maquetar sus ilustraciones con el texto inglés, libre de derechos.

Finalmente, en enero de este año, nos reunimos en el estudio que el artista tenía en Costanilla de los Ángeles en Madrid, para ver los primeros capítulos ya maquetados. Veinticinco años después los dibujos de Arroyo cobraban nueva vida junto al texto de Joyce. Faltaba encontrar una editorial en lengua inglesa que aceptara embarcarse en el proyecto y publicar y distribuir el libro, a la espera de poder editarlo en español en 2021.

En el mes de julio, pude comunicar a Eduardo que la editorial neoyorkina Other Press confirmaba su voluntad de publicar el libro. Precisamente el jueves pasado, en la Feria de Frankfurt, acordamos los últimos detalles con su editora Judith Gurewich.

La noticia de que “su” Ulises vería la luz, junto al interés de Flammarion para la lengua francesa —gracias a los buenos oficios de Fabienne di Rocco, mano derecha del artista—, y las magníficas exposiciones en la Fundación Maeght de Saint-Paul de Vence y en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, han iluminado los últimos años de Eduardo Arroyo. La pintura y la literatura, los lienzos y los libros, su universo.

A los que hemos querido a Eduardo y admirado su obra, nos queda ahora completar el que ha sido su último gran sueño.

Joan Tarrida es director de Galaxia Gutenberg.

Poliédrico, inquieto y voraz

JESÚS RUIZ MANTILLA

Eduardo Arroyo, fallecido el pasado domingo a los 81 años, dejó una serie de deberes para su familia, amigos y colaboradores más próximos. Entre ellos, su editor en Galaxia Gutenberg, Joan Tarrida. Encima de la mesa tiene uno de los proyectos más largos en la vida del artista: la publicación del Ulises,de James Joyce, ilustrado.

El Arroyo poliédrico, inquieto y voraz, pudo forjar una síntesis perfecta en su faceta de ilustrador. Antes que nada, desde niño, antes que aspirante a reportero deportivo, escritor, pintor, escultor o escenógrafo, fue lector. De ahí que a lo largo de su vida explorara la simbiosis de inspirarse en las páginas de lo que más le apasionaba para dibujarlas.

Con la Biblia, “un libro de mucha actualidad”, decía, se marcó un maratón. Lo enriqueció con 200 imágenes que lo devolvían del cielo a la tierra a los ojos de un ateo impenitente. También quiso adentrarse en La comedia humana, de Balzac y colaboró con varias obras de su amigo Juan Goytisolo. Con el Ulises tenía su deuda pendiente. Lo hizo pero no lo pudo publicar en vida porque los herederos de Joyce denegaron los derechos. Algunos de ellos fueron editados con un texto del escritor Julián Ríos. Pero la idea inicial debía esperar a que las trabas quedaran libres y en dominio universal a partir de 2012. Lo malo que había una excepción nada desdeñable: España, donde el límite se extiende 10 años más.

Aun así, y para no esperar tanto, Tarrida ha llegado a un acuerdo con la neoyorquina Other Press para publicarlos en inglés a principios de 2019 antes de que acompañen su edición en español en 2021. Fue en julio de este año y el editor lo acaba de rubricar la pasada semana en Berlín.

Arroyo lo supo en vida y trabajó a fondo con Tarrida en el proyecto hasta el final de sus días en su casa de Madrid. De hecho, le envió las 320 ilustraciones y comprobó cómo quedaban en página sus visiones de los personajes de la novela que cambió la literatura, como Leopold y Molly Bloom o Stephen Dedalus, además de las aureolas de Odiseo o Telémaco custodiadas por cientos de gatos en las esquinas de Dublín.

La trama literaria en la obra de Arroyo es inagotable, tanto como el sinfín de interpretaciones y lecturas de la obra de Joyce. Quiso explorar esa aleación como una esencia de su trabajo. En sus cuadros desentraña mito y simbolismo sin descanso. Así se adentró en Fausto, en don Juan, Carmen, que se entrelazan con los mundos de Joyce, Balzac, Beckett, Cervantes, Blanco White en una comunión plástica y literaria permanente cuyo epílogo será su Ulises ilustrado, un sueño cumplido póstumamente.

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