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El monstruo anida en el interior

'Ánimas', de Laura Alvea y Juan Ortuño, ahonda en la vida y la desesperación de los adolescentes solitarios

Iván Pellicer y Clare Durant, en 'Ánimas'.
Iván Pellicer y Clare Durant, en 'Ánimas'.

Abraham es un chaval apocado, retraído, al que le cuesta conocer gente nueva. Álex, en cambio, es una adolescente echada para adelante, sin complejos. Juntos componen la extraña pareja de Ánimas, de Laura Alvea y José Ortuño, y juntos tendrán que sobreponerse a la muerte en extraño accidente del padre de Abraham que, curiosamente, a quien más afecta es a Álex. Su mundo empieza a sumergirse en una espiral de alucinaciones y sueños, que hacen que la película, ya en cines comerciales, tenga perfecta cabida en la sección Nuevas Visiones del festival de Sitges.

Alvea y Ortuño llevan años trabajando juntos, y en colaboración ya crearon su primer largo de terror, The Extraordinary Tale of the Times Table (2013), con la que Ánimas guarda ciertas similitudes, como la huida del costumbrismo o las acciones en espacios cerrados. "Es cierto", cuenta Alvea, "porque queremos ahondar en el fantástico y con cierta dosis teatral, medio del que venimos". Ortuño continúa: "En el momento en que decidimos que mucha de la acción transcurriría en la cabeza de Abraham, el edificio donde nos situamos es la metáfora de su cabeza. Cada piso es una parte de su subconsciente, con incluso una clara separación de la parte derecha y la parte izquierda del cerebro. Eso nos empujó a encerrarnos en esa casa. Abraham vive en su cabeza, y nosotros forzábamos las salidas al exterior, para darle aire al relato".

En un clásico del terror psicológico, Ánimas contiene un giro sorprendente del guion. "No nos da miedo que el espectador lo descubra antes; es más, hay pistas diseminadas por la narración"; concede Alvea. "Luego sí hay una explicación para los rezagados, aunque la intención es que el público lo vaya desvelando poco a poco". Efectivamente, hay planos, libros, imágenes y referencias creadas "para que la audiencia incluso piense en la pena que da que un personaje no sepa lo que pasa", insiste Ortuño.

Si la anterior película tenía el esquema de cuento de hadas, esta transcurre... bueno, en un sitio especial. "Todo esto nos sirve para huir del costumbrismo", dice la pareja. "Y además nos centramos aquí en el cine de terror porque marca y motiva mucho a los adolescentes sean de donde sean", prosigue la codirectora. "Y así se comporta Abraham: como ha visto en los títulos que admira". Mas aún, la decoración de la habitación de Abraham reproduce el ambiente del dormitorio del Ortuño de 18 años. "A nosotros nos marcaron Psicosis, El resplandor, Alien... y los clásicos recientes como Déjame entrar o It Follows, de los cuales también plasmamos guiños". Para los cineastas, los seguidores del cine de terror aprecian sus clásicos de cualquier época, más que los fans de otros géneros. Como apunta Alvea: "No dependen de generaciones, sino que se saben todo el recorrido cronológico. Y eso también nos ayuda a que el personaje pueda ser escrito por dos guionistas de cuarenta años y no por un chaval de 20".

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