Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El editor de ‘The New York Review of Books’ deja el puesto por un polémico ensayo sobre las denuncias de acoso sexual

El autor del escrito ha recibido más de 20 denuncias de mujeres y se siente "víctima de una humillación masiva". Ian Buruma defiende que su preocupación no es si las acusaciones son verdaderas o falsas

El escrtior y periodista Ian Buruma (a la izquierda) recibe el premio Erasmus en 2008.
El escrtior y periodista Ian Buruma (a la izquierda) recibe el premio Erasmus en 2008. AFP

Ian Buruma ha dejado este miércoles su cargo de editor de la prestigiosa revista The New York Review of Books tras haber apostado por publicar y defender estoicamente un ensayo del más de 20 veces acusado de acoso sexual, el expresentador de radio canadiense, Jian Gomeshi. En 2014 y 2015 una veintena de mujeres denunciaron que Gomeshi las había agredido sexualmente, incluidas mordeduras, intentos de ahogamiento y golpes en la cabeza. En 2016 fue absuelto de varios cargos penales y en el especial de octubre de la revista llamado “La caída de los hombres” cuenta lo que ha vivido desde entonces. A Buruma, de origen holandés, las denuncias no le parecen relevantes. “No tengo idea de la naturaleza exacta de su comportamiento -cuánto consentimiento involucró-, pero realmente esa no es mi preocupación”, aseguró hace unos días.

El adelanto del ensayo de Gomeshi, donde afirma que las acusaciones en su contra son “inexactas” y que ya ha recibido "la humillación suficiente para toda la vida", habían despertado el rechazo de muchos en las redes sociales. Sin embargo, una entrevista al escritor Buruma en la revista en línea Slate publicada el pasado viernes terminó por catapultar el texto, y al ahora exeditor de The New York Review. Aún se desconoce si dimitó o lo echaron. Buruma, el tercer editor de la revista fundada en 1963, dijo que su preocupación no era si las denuncias eran ciertas o no. Él quería poner sobre la mesa el debate de “qué le sucede a alguien que no ha sido declarado culpable en el sentido penal, pero que quizá merece el oprobio social: cuánto tiempo debería durar eso, de qué forma se debiera tomar, etc.”.

El canadiense postula en su ensayo titulado Reflexiones sobre un hashtag -aludiendo al #MeToo- que las denuncias de las presuntas víctimas son “inexactas”, pero confiesa que ha sido “emocionalmente irreflexivo”. Cuando saltaron las acusaciones en 2014, la estrella radial fue despedida de la CBC. Ghomeshi presentó una demanda de 55 millones de dólares (44,4 millones de euros) contra la emisora por expulsarle utilizando indebidamente información de su “vida sexual privada”. Al poco tiempo el expresentador retiró la denuncia. En marzo de 2016 Ghomeshi fue absuelto de cuatro cargos de agresión sexual y uno de asfixia por no haber pruebas suficientes y testimonios “poco confiables”, según el juez. Además, evitó cargos adicionales en otro juicio donde firmó un “vínculo de paz” al pedirle perdón a la víctima.

Ahora, con un robustecido movimiento #MeToo de fondo, Ghomeshi quiso contar su historia “con matices”. Para eso llamó a Buruma, quien accedió a brindarle una tribuna en la que para muchos es la revista literaria más importante de Estados Unidos. Dentro del equipo hubo discrepancias sobre la publicación, según contó Buruma en la entrevista a Slate. No eran hombres contra mujer. Eran una diferencia generacional. “Las personas mayores de 40 y los menores de 40 tienen desacuerdos sobre este tema”, explicó el editor de 66 años. Los suyos veían con buenos ojos darle espacio al canadiense. Aunque celebró que el #MeToo es un “correctivo necesario en el comportamiento masculino que se interpone en el camino para trabajar en igualdad de condiciones con las mujeres”, agregó que ha traído “consecuencias indeseables”. Una de ellas, el caso Ghomeshi.

Buruma quería intentar explicar en la entrevista que la decisión de publicar se había basado en abrir la pregunta sobre cómo se debe sancionar a las personas que se comportan “mal sexualmente, abusando de su poder”. Sobre los golpes en la cabeza que se le acusan al expresentador respondió que él no era juez para determinar lo correcto y lo incorrecto de cada acusación. Sobre los casos de relaciones sexuales no consentidas argumentó que “el comportamiento sexual es un negocio multifacético”.

Más información