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Cargamentos de cerveza británica para Liam Gallagher en el Sonorama

El festival cumple un sueño al programar esta noche a una estrella a la que han insistido en contratar antes de que anunciase su gira

Sonorama Liam Gallagher
Liam Gallagher, en el pasado Festival Dcode de Madrid.

Liam Gallagher, una de las estrellas del pop mundial, nunca hubiese podido tocar en el Sonorama Ribera si no fuera por el empeño del festival. Cuenta su director, Javier Ajenjo que, en principio, no era posible traerle a un evento musical fuera de los presupuestos de los macrofestivales, pero hubo una rendija por la que se colaron: le hicieron una oferta antes que nadie. "Estuvimos detrás de él y le mandamos la oferta a su manager antes de que preparase la gira europea. Nos vieron tan interesados que nos anticipamos y nos dieron el OK. Luego ya anunciaron la gira y se pusieron nuevos caches, más caros, que nosotros no hubiésemos podido asumir. Somos un festival mediano que no podemos llegar a según qué artistas, pero en este caso nos salió bien la jugada".

Era un sueño personal de Ajenjo, hijo musical de los noventa y que puso el Sonorama Ribera en marcha en 1997, movido en parte por su pasión por Oasis, el brit-pop y la música británica. De hecho, antes de crear el festival tuvo una tienda de discos y solía irse a Londres.

Además, como es habitual en el Sonorama, le atacaron también con sus propias armas: regalándole a él y a su equipo cargamentos de Ribera del Duero, patrocinador del certamen y vino de la comarca mundialmente conocido. Es la diplomacia blanda pero efectiva de este evento indie que congrega a unas 25.000 personas por día entre jueves y domingo.

Esta noche de viernes, el menor de los Gallagher toca en el escenario principal del Sonorama a las 23.30, pero apenas habrá vino tinto Ribera del Duero en su camerino. Tal y como informa la organización a este periódico, el cantante ha pedido tener "las neveras repletas de cervezas británicas". Es su única exigencia fuera de lo normal. "Cerveza Malta como para todo un batallón. Eso sí", dice Ajenjo. Asimismo, Liam Gallagher, famoso también por sus extravagancias y declaraciones polémicas, no ha querido alojarse en ningún hotel del pueblo, al no ser "suficientemente buenos". Cierto que la oferta hotelera de Aranda de Duero no es tan glamurosa como la de las ciudades, pero tampoco ha querido otras opciones en la región. Se le ofrecieron suites presidenciales en Burgos, pero tampoco era de las características que buscaba. Al final, el británico se ha terminado alojando en un hotel de cinco estrellas en Madrid, y vendrá al recinto ferial de Aranda de Duero directo desde la capital.

Mientras tanto, en Aranda la expectación es máxima. De alguna forma, el festival siente un orgullo especial por contar con un cabeza de cartel tan "cercano en espíritu a nuestros comienzos musicales", tal y como confiesa su director. En una entrevista con este periódico, Gallagher aseguró que le "encanta España". Hoy no se sabe si será consciente del lugar donde toca, el simbolismo que tiene para la música española. Puede que tampoco importe. Cuando entone sus clásicos de Oasis, eso será lo importante, según Ajenjo. Como suele ser corriente en las actuaciones de Gallagher, el Sonorama Ribera quiere convertirse en un gran karaoke al llegar el esperado momento de Wonderwall, la canción más célebre y exitosa de Oasis. La misma que escuchaba de adolescente compulsivamente Ajenjo cuando empezó a soñar que estaría bien algún día montar un festival de música en su pueblo.

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