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Alud de libros para tratar de entender a Trump

Ensayos previos y posteriores al inicio de la presidencia examinan las causas de la victoria electoral del republicano y su primer año en la Casa Blanca

Donald y Melania Trump el 8 de julio en la Casa Blanca.
Donald y Melania Trump el 8 de julio en la Casa Blanca. REUTERS

Es conocida la aprensión de Donald Trump por la lectura. El presidente estadounidense apenas lee y pide a su equipo textos cortos y esquemáticos. Le obsesiona la cobertura televisiva y escribir mensajes incendiarios en Twitter. Pero irónicamente el fenómeno Trump ha propiciado una avalancha literaria en Estados Unidos. Los ensayos se dividen entre los publicados antes y después de su inesperada victoria electoral en 2016. Hay libros que intuyeron el auge del republicano al explorar las tendencias de fondo que ayudaron a catapultarlo a la Casa Blanca. Y luego están los que examinan su primer año como mandatario.

Es habitual que el traspaso de poderes en el Despacho Oval desencadene la publicación de un reguero de ensayos. Con Trump, sin embargo, algo es distinto. Más de un año y medio después de los comicios, todavía suscita un enorme interés entender el magnetismo –y las consecuencias de su presidencia– del mensaje populista, aislacionista y xenófobo de un histriónico showman televisivo y magnate de hoteles sin experiencia política previa.

Sin pretenderlo, la socióloga progresista Arlie Russell Hochschild percibió quizá antes que nadie el éxito político de Trump. La profesora emérita de la Universidad de Berkeley inició en 2011 una investigación sobre el “corazón geográfico” de la derecha en EE UU. Viajó a Luisiana para conocer qué preocupaba a los votantes conservadores en uno de los Estados más pobres del país y epicentro del Sur, epítome del pulso histórico y racial. Cuatro años después, al anunciar el multimillonario neoyorquino su candidatura electoral, Hochschild descubrió que el terreno para su ascenso estaba abonado, como si se “hubiera echado leña antes de que se encienda”.

Así lo cuenta la investigadora en su último libro, Extraños en su propia tierra (Capitán Swing), que como otros de los ensayos sobre el clima político en EE UU se ha traducido recientemente al español. “Lo que Trump les ofreció fue reconocimiento”, dice Hochschild en una entrevista telefónica. El título es elocuente: el tipo de votante republicano que ella conoció se sentía aislado en su país. Tenía “miedo, ansiedad y enfado”.

El libro –finalista del National Book Award de 2016– analiza la capacidad de Trump de explotar la polarización política y aglutinar a electores inquietos ante los efectos de la globalización, la multiculturalidad, el estancamiento del ascensor social detrás del sueño americano y el hartazgo con la élite de Washington que perciben aleccionadora y secuestrada por el lenguaje políticamente correcto. Hochschild sostiene que el éxito del republicano consiste en haber movilizado tres factores: votantes que estaban desde 1980 en un “terreno económico frágil”, se sentían “marginados culturalmente” por sus opiniones sobre el aborto o el matrimonio homosexual, y vivían un “declive demográfico”.

La socióloga atribuye el auge de la polarización política en EE UU al “declive de clase, región y género”. Ante el cual, Trump ofrece un chivo expiatorio: “Culpemos a los inmigrantes, los negros y tácitamente a las mujeres”. Hochschild esgrime que la presidencia de Barack Obama resultó en una “creciente brecha de clase” que Trump ha exacerbado con su retórica divisiva, que separa constantemente entre buenos y malos.

Fuego y furia

La misma angustia subyacente entre una parte de los estadounidenses vertebra Hillbilly, una elegía rural(Deusto). En su primer libro, J.D.Vance, un inversor conservador, se sumerge en sus propias vivencias en una desestructurada familia blanca pobre en el decadente Ohio posindustrial. Ofrece una mirada muy crítica con el asistencialismo del Estado del bienestar y la población blanca más desfavorecida –uno de los sustentos de Trump– a la que acusa de apatía y falta de responsabilidad que les lleva a culpar al establishment de todos sus males. Como en Luisiana, Trump es percibido como un salvador.

En la categoría de libros sobre el aterrizaje del republicano en Washington el más conocido y polémico es Fuego y Furia (Península), el feroz retrato de caos en la Casa Blanca del periodista Michael Wolff, que logró un acceso privilegiado en los primeros meses de presidencia. Algunas de las perlas de Wolff: Trump no esperaba ganar las elecciones, desconoce un sinfín de información clave y se guía por peligrosos instintos. El mandatario lo niega y trató, sin éxito, de frenar la publicación de la obra.

Es el mayor mentiroso sinvergüenza de la historia de la presidencia

David Frum

Las opiniones son heterogéneas en el universo conservador. Howard Kurtz, periodista de Fox News, el canal favorito de Trump, también dibuja en Locura Mediática a un presidente impulsivo que ignora a su equipo, pero es más benévolo que Wolff. El neoconservador David Frum es demoledor en Trumpocracy. “Es el mayor mentiroso sinvergüenza de la historia de la presidencia”, escribe el exasesor del republicano George W. Bush, que ayudó a acuñar el término eje del mal y fue un ferviente defensor de la invasión de Irak. Frum advierte de la connivencia y el silencio de la cúpula conservadora en el Congreso ante los excesos de Trump, como sus ataques a periodistas y jueces.

En cambio, hay pocas críticas en Let Trump be Trump (Dejen a Trump ser Trump), de Corey Lewandowski, el primero de los tres jefes de campaña que tuvo el republicano. El libro reúne sobre todo anécdotas electorales, como la obsesión de Trump por la comida basura y sus broncas a asesores aunque, matiza Lewandowski, “nunca” fueran personales.

Paradójicamente, puede que el mejor libro para entender a Trump no sea nada reciente. ¡Sino de 1987! The Art of the Deal (El arte del acuerdo), escrito a medias por Trump, se ha convertido en un superventas. Estudiado por gobiernos extranjeros, combina autobiografía con un manual de técnicas negociadoras del ambicioso empresario inmobiliario. Una es apuntar a un objetivo muy alto, insistir y que cualquier concesión parezca una victoria, algo que 31 años después Trump intenta replicar como presidente.