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El festival de Televisa de los 3.000 VIP

La crema y nata de Ciudad de México se reunió en el Calpulli, un evento que contó con J Balvin y Empire of the Sun

Jóvenes en el festival Calpulli, en el Estado de México. Ver fotogalería
Jóvenes en el festival Calpulli, en el Estado de México.

Hacía días que la crema y nata de Ciudad de México no hablaba de otra cosa: el festival Calpulli. Los rumores decían que todo empezó como la fiesta de cumpleaños de los hijos de Bernardo Gómez, el poderoso ejecutivo de Televisa. El evento se había ido haciendo tan grande que terminó en un exclusivo festival de talla internacional con una cabeza de cartel conformada por el reggaetonero colombiano J Balvin, el dúo australiano Empire of the Sun y el grupo Bomba Estéreo, también de Colombia. Era una fiesta de niños ricos de épicas proporciones. Los XV años de Rubí de la élite mexicana.

La cita fue el sábado 2 de junio. El código de vestimenta era un riguroso blanco y para conseguir boletos había que recibir una invitación de alguien que estuviera en el selecto círculo de los organizadores. La “donación” por persona: 2.000 pesos, cerca de 100 dólares. El costo de una mesa VIP en el festival de los VIP: 50.000 pesos (2.480 dólares).

El evento se organizó en Valle de Bravo, un popular balneario en el Estado de México frecuentado por la clase alta capitalina, cerca del rancho de Gómez. Para llegar había que atravesar caminos de tierra custodiados por decenas de carros de la policía estatal y uniformados empuñando ametralladoras. Una vez en el estacionamiento del evento se podía ver no muy lejos un edificio de cristal lleno de carros de lujo.

La producción del Calpulli no le envidiaba nada a festivales de la talla de Bahidorá o Ceremonia. Los asistentes eran bienvenidos por la instalación Ilumina, una escultura interactiva estrenada el año pasado en Burning Man, el inclasificable espectáculo que se celebra anualmente en el desierto de Nevada. Llegar a las barras era una carrera de obstáculos porque una marea de adolescentes vestidos de blanco dificultaba el paso.

De unas 4.000 personas que asistieron al festival, 3.000 eran VIP. Para ellos estaban instaladas tres estructuras elevadas y en una de ellas se podía leer “Think Big”. Por allí desfilaron las principales figuras de Televisa, desde el periodista del informativo matutino de la cadena, Carlos Loret de Mola hasta la conductora Danielle Dithurbide o el productor Pedro Torres. No faltaron tres de los cuatro  fantásticos de la empresa: el presidente, Emilio Azcárraga; el propio Bernardo Gómez y otro de sus vicepresidentes, Alfonso de Angoitia.

Azcárraga recibió una mención especial de agradecimiento cuando los 16 adolescentes que idearon el festival se subieron al escenario, patrocinado entre otros por una exclusiva marca de tequila, a hablar de su fiesta. “Somos estudiantes de prepa y estamos por entrar a la universidad”, contaron. Sus amigos los vitoreaban desde la pista de baile. “Vemos un México con profundas diferencias, un México en el que nosotros hemos sido bendecidos con oportunidades que mucha gente en nuestro país no tiene”, dijo uno de ellos.

Los jóvenes organizadores aseguraron que los beneficios del festival se dedicarán a la reconstruir una escuela en el poblado de Casas Viejas, en el municipio de Valle de Bravo. “Primero Dios, llegando a la meta podremos tener el dinero para hacer este colegio que tanto se necesita en esta comunidad”. Una generación de niños que creció con el ejemplo del Teletón prueba suerte en el asistencialismo mexicano.

Después de los agradecimientos, entre los que también se colaron los presidentes de Banorte y Lala, los adolescentes dejaron el escenario para dar paso a los ritmos colombianos de cumbia y electrónica de Bomba Estéreo. En lo que llegaba el siguiente concierto, un grupo de danzantes con gigantescos penachos de plumas salió a amenizar al público, que no pareció muy seducido por el espectáculo. Uno de los bailarines preguntó con voz ronca al vacío: “¿Acaso sabéis lo que significa Calpulli?” No muchos debían saber que es esa palabra náhuatl se refiere al conjunto de familias poseedoras de tierras comunales que constituía la unidad fundamental de la sociedad azteca. 

Al atardecer, un desfile de calaveras gigantes y coloridas como las de Spectre de James Bond y su Día de Muertos comenzó a recorrer el festival. El clímax de la noche llegó cuando Empire of the Sun tomó el escenario y sus músicos entonaron las mañanitas para los festejados. Con un fuerte acento australiano llamaron a "Bernardo". El directivo de Televisa no dudó en subirse al escenario para hacerse fotos y videos. 

Cuando la cosa se acercaba a su fin una chica se preguntó: “¿Si gana el Peje seguirá habiendo Calpullis?”. 

Precisiones de Grupo Televisa

En relación con su nota “El festival de Televisa”, me gustaría hacer las siguientes precisiones, para beneficio de sus lectores y para efecto de no restar mérito a un evento filantrópico en su concepción, ajeno a nosotros:

  • · El evento Calpulli fue ideado/organizado por 16 jóvenes con un profundo compromiso social para juntar fondos con el objetivo de reconstruir/equipar una escuela en el municipio de Valle de Bravo. Para ello, se realizó un festival musical con causa benéfica. No tuvo que ver con cumpleaños alguno, como erróneamente señala su nota, esto último a partir de “rumores”.
  • · Muchas empresas y marcas ayudaron a la realización de este importante evento filantrópico. Televisa aportó experiencia y un equipo de producción para contribuir a una causa que compartimos. De hecho, nuestra empresa apoya una gran cantidad de iniciativas sociales y altruistas como Teletón, #ReconstruYAmos, Reto Cuantrix, Gol por la Educación, Bécalos y muchas otras actividades que Fundación Televisa organiza y desarrolla de manera individual y permanente. Lo invitamos a que conozca más sobre estas iniciativas que se apoyan en fundaciontelevisa.org

Alejandro Olmos

Director de Información de Grupo Televisa.