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Alice Rohrwacher, ¿la segunda cineasta en ganar la Palma de Oro?

La directora italiana entrega en 'Lazzaro Felice' la película perfecta, con sus dosis de crítica social y realismo mágico, para poder triunfar en el certamen francés

Alice Rohrwacher, a la izquierda, y su hermana Alba Rohrwacher, en la rueda de prensa en Cannes de 'Lazzaro Felice'.
Alice Rohrwacher, a la izquierda, y su hermana Alba Rohrwacher, en la rueda de prensa en Cannes de 'Lazzaro Felice'. reuters

Desde hace varias ediciones, se barrunta que antes o después, una cineasta volverá a ganar la Palma de Oro de Cannes, algo que en 70 ediciones solo logró en 1993 Jane Campion con El piano. Bien por la calidad de las películas, bien porque el jurado así lo quiso, hasta hoy no ha habido segunda Palma de Oro femenina. Así que hay mucho interés en las tres películas dirigidas por mujeres que se proyectan en la Competición de 2018 en Cannes, y que compiten contra 18 realizadas por hombres. Descartada Las hijas del sol —por mala—, de Eva Husson, y a la espera del nuevo trabajo de Nadine Labaki (Capharnaüm), la italiana Alice Rohrwacher (Fiesole, 1982) se ha puesto hoy en cabeza de las apuestas con Lazzaro Felice, que contiene la mezcla adecuada de crítica social, calidad, realismo mágico y riesgo como para convencer al jurado que preside Cate Blanchett.

Lazzaro Felice es el tercer largometraje de Rohrwacher, que con El país de las maravillas (2014) ya obtuvo el Gran Premio del Jurado de Cannes, el segundo mejor galardón tras la Palma de Oro. Su debut, Corpo Celeste (2011), se proyectó en la Quincena de Realizadores. En esta ocasión mezcla a Vittorio de Sica, Luchino Visconti, Milagro en Milán, Rocco y sus hermanos, Ermanno Olmi y retratos de Caravaggio para acertar con su apuesta. El Lázaro del título es un chaval que hace todo en la plantación de tabaco de una marquesa (Nicoletta Braschi), famosa por su sobrenombre, la Reina del Pitillo, y que vive en una casa con decenas de personas, todas familia más o menos lejana, una comunidad sin contacto con el resto del mundo. El heredero de la fortuna tabaquera se asfixia, desea huir, mientras los jornaleros le reprueban cada una de sus acciones. Lázaro casi flota por allí, absorto, en una parte con aire de fábula, y sus compañeros, que deben constantemente dinero a la patrona, no pueden escapar a su destino de esclavitud. Un trágico suceso, casi surrealista, parte la película, la hace viajar en el tiempo y en el lugar, y ahora Lázaro despierta en la ciudad. Allí aparecen Alba Rohrwacher -la actriz y hermana de la realizadora- y Sergi López (que se marca un antológico '¡Collons!'), como una pareja de ladronzuelos a los que se pega Lázaro. Hay juego de espejos, desde luego, pero la miseria se mantiene en la trama, una pobreza que anda tiene que ver con la dignidad de los oprimidos.

En la rueda de prensa, Rohrwacher ha contado que primero pensó en las circunstancias: "Inicié la escritura pensando el contexto, el momento apocalíptico, la crítica que tenía que llevar la historia. Y posteriormente entendí que el protagonista tenía que ser un hombre bueno, este Lázaro que dedica mucho tiempo a ayudar a los demás, a una bonhomía que atraviesa el tiempo". Sobre la explotación del ser humano por el ser humano, la directora lo tiene claro: "Es una historia clásica, ¿verdad? Y el mundo cambia, se transforma y el ser humano sigue idéntico". ¿Hay hueco aún hoy para la inocencia en la humanidad? "Pues mira, ese es el sentimiento justo que le reclamamos a nuestro espectador para ver esta película".

Sobre el género de su película, Alice Rohrwacher cree que es una fábula: "Cierto que hay una gran crudeza social, pero el aire, el viaje en el tiempo, lo hace una fábula. Puede que incluso alguien pueda considerarlo religioso, aunque para mí sería una prehistórica religión, las creencias que nos unían a los seres humanos antes de que llegaran las religiones actuales. Cuando lo que vivíamos, en realidad, era la espiritualidad".

Carta por la Paridad y la Diversidad en el cine

La proyección de Lazzaro Felice ha coincidido con la firma de la Carta por la Paridad y la Diversidad en el cine en un acto que contó con la presencia de la ministra de Cultura francesa, Françoise Nyssen, y de representantes del movimiento Time's Up o de la Asociación de Mujeres Cineastas de España (CIMA). El delegado general de Cannes, Thierry Frémaux, y los responsables de la Quincena de Realizadores, Édouard Waintrop, y la Semana de la Crítica, Charles Tesson, fueron los primeros firmantes de esta carta que se quiere extender a todos los festivales de cine y por la que se comprometen a trabajar por la igualdad de hombre y mujeres. El documento explica que los certámenes deberán generar estadísticas sobre el número de películas seleccionadas y ser transparentes en la lista de los miembros de los comités de selección y programadores para eliminar cualquier sospecha de falta de diversidad y paridad. Además, deberán comprometerse con un calendario de transformación de los órganos rectores de los festivales para lograr la paridad perfecta dentro del mandato actual de estos organismos.

Al acto de la firma acudieron también los miembros del jurado de la competición oficial: Cate Blanchett, Ava DuVernay, Kristen Stewart, Denis Villeneuve, Léa Seydoux, Andréi Zvyagintsev, Robert Guédiguian, Chen Chang y Khadja Nin, así como la comisaria europea de Sociedad Digital, Mariya Gabriel. El acto se cerró con una intervención de la ministra francesa, que invitó al mundo del cine a "hacer su revolución" tras el escándalo por los abusos sexuales que se inició con las denuncias contra el productor Harvey Weinstein. "Hagamos de Weinstein una oportunidad para el cine, la oportunidad de ser la vanguardia, de ser precursores, la oportunidad de ser revolucionarios".