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Primavera árabe en negro

El modo en que Tarik Saleh saca oro al relacionar un código tradicional con una realidad viva y tangible es modélico

“¿Alguien ha pedido mango?”, pregunta un empleado del servicio de habitaciones del Nile Hilton de El Cairo al entrar en una estancia especialmente concurrida. Una estancia que es una escena del crimen, con un cadáver manchando la moqueta de sangre. Quien ha pedido ese refrigerio es el jefe del equipo forense llegado al lugar, que, en un impulso que revela toda la sordidez del universo que captura Tarik Saleh en El Cairo Confidencial, ha decidido aprovechar el momento para tomarse un refrigerio a cuenta de la difunta.

EL CAIRO CONFIDENCIAL

Dirección: Tarik Saleh.

Intérpretes: Fares Fares, Mari Malek, Hania Amar, Yasser Ali Maher.

Género: thriller. Suecia, 2017

Duración: 111 minutos.

Proyectando la memoria del cine negro de corte más clásico sobre la olla a presión, política y social, que era Egipto en los días previos al estallido de la Primavera Árabe, la película no contiene un plano o corte de montaje que, además de servir al relato con la mayor funcionalidad, no esté aportando valiosa información adicional sobre un contexto de corrupción generalizada, precariedad económica y miseria moral. Incluso el mismo protagonista, inspector de policía al que se le impondrá la exigencia ética de encontrar la verdad, es mostrado sisando unos cuantos billetes de la cartera de la muerta. Con el rostro limpio, Fares Fares aporta un aire a lo Robert Mitchum a este héroe a su pesar que se apaña mal con el manejo de Facebook y que deberá enfrentarse incluso a su propio tío, que garantizó su posición profesional, para desentrañar la madeja de podredumbre que atraviesa todos los estamentos de una sociedad en caída libre.

En El Cairo Confidencial la trama juega a revivir situaciones y arquetipos que remiten a la esencia de lo noir como instrumento cuestionador de la ciudad corrupta: aquí hay un asesinato en un hotel, fotos comprometedoras, extorsiones, políticos con trastienda y desclasados que intentarán sacar precarias ganancias del río revuelto. Al mismo tiempo, nada parece manido, porque el modo en que Tarik Saleh saca oro al relacionar un código tradicional con una realidad viva y tangible es modélico y aleja el discurso de lo puramente referencial para colocarlo en el ámbito de lo pertinente y revelador. Grafitero de referencia que, tras su paso al cine, ha recorrido los códigos de la animación distópica, el documental incómodo y el thriller, el sueco Tarik Saleh emprende aquí un viaje al origen de sus raíces culturales que, con total dominio del tono, reivindica la eterna vigencia de la serie negra como discurso y no como mera textura nostálgica.

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