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Una fundación pública y los mismos derechos laborales para La Zarzuela

El real decreto que prepara Cultura incide en que no se privatizará y se mantendrá el convenio para los trabajadores

Vista de la fachada del Teatro de la Zarzuela.
Vista de la fachada del Teatro de la Zarzuela.

El futuro del Teatro de la Zarzuela será público. No cabe duda de ello a tenor del real decreto que preparan en la secretaría de Cultura para su futuro. Las voces críticas que demandan dicha titularidad para los próximos años van conociendo las intenciones del ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Pero, aun así, persisten varios recelos y una huelga ha sido convocada a partir del día 24. El anuncio de unión con el Teatro Real, de titularidad pública también, en una misma fundación donde ambos mantendrían sus propias identidades, ha levantado protestas, firmas que demandan una gestión dependiente del Estado y amenazas de movilizaciones previstas para estos días. Pero la norma incide en estos puntos, según fuentes del ministerio. Será una fundación del sector público adscrita al organismo que dirige Íñigo Méndez de Vigo y se preservarán las condiciones laborales de los trabajadores.

El último asunto es el que más reservas despierta entre la plantilla. Pero el borrador del real decreto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, prevé incorporar como personal de la nueva fundación a quien figure en nómina desde la fecha de su entrada en vigor. “Con los mismos derechos y obligaciones que tuvieran en el momento de su integración”, apunta el proyecto de ley.

La efectividad de la incorporación del personal funcionario se producirá mediante su contratación como personal laboral fijo: “Fuera de convenio de la fundación”, especifica, “y su correspondiente declaración en situación de excedencia voluntaria por prestación de servicios en organismos o entidades del sector público institucional”. Podrán reservar un puesto dependiente del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem) –al que actualmente corresponde el teatro- y mantener las mismas condiciones vigentes en el actual Convenio Único de la Administración General del Estado.

Más de 700 firmas

La preocupación entre los profesionales del teatro y la música crece respecto al futuro de la Zarzuela. Más de 700 firmas de todos los ámbitos de la cultura y las artes se han sumado hasta el momento al manifiesto en defensa del teatro que actualmente dirige Daniel Bianco y que ha sido promovido por un gran número de catedráticos españoles de Musicología, ante la posible absorción del coliseo por el Teatro Real de Madrid. Entre los nuevos firmantes, cabía destacar el martes a la actriz y cantante Ana Belén, Charo López, Nacha Guevara, además de a nueve premios nacionales de diferentes disciplinas como Alberto Corazón, Rosa Montero, José Ramón Encinar, José María Sánchez-Verdú, Goyo Montero, el Trío Arbós, así como Andrés Lima, Paco Mir, Pilar Bardem o Mercedes Sampietro y Pier Luigi Pizzi en el ámbito internacional. También destaca la oposición de cuatro  antiguos responsables del INAEM: José Antonio campos, José Manuel Garrido Guzmán, Joan Francesc Marco y Félix Palomero. El manifiesto ya contaba de inicio con el apoyo de Lluìs Pasqual, José Carlos Plaza, Mario Gas, Juan Echanove, Miguel Del Arco, Cristina Hoyos, Rossy de Palma, Teresa Berganza, Ruggero Raimondi, Joan Pons, Elina Garanča, Ainhoa Arteta, Carlos Álvarez, María Bayo, María José Montiel o Rosa Torres-Pardo, entre muchos otros.

Eso en cuanto al personal. La afición también se ha movilizado. Una carta de artistas y musicólogos circula desde hace días por todas partes exigiendo que mantenga su estatus actual. Temerosa de que la zarzuela, como género, pierda el lugar de privilegio que le otorga un teatro dedicado casi exclusivamente a desarrollarlo, el real decreto dispone un tratamiento especial en su disposición adicional primera. Lo hace como obligación: “La programación de cada temporada incluirá representaciones del patrimonio lírico español en el Teatro Real y el de la Zarzuela”, indican. “No inferior a la media de las tres últimas temporadas de la Zarzuela”, puntualiza la norma.

Atención especial a los artistas españoles y los precios. “Se promoverá su presencia en los elencos de las zarzuelas, con el mismo nivel medio de las tres últimas temporadas”. La fundación velará también por mantener la política general de precios en el Teatro de la Zarzuela, “incluidos los descuentos colectivos prioritarios”. En cuanto a la financiación del género, “mantendrá el nivel y en la medida de las disponibilidades presupuestaria mantendrá su progresivo incremento”.

La danza es una de las disciplinas que ha quedado un tanto descolgada de la polémica. Pero también está contemplada en el real decreto como beneficiaria. El Teatro de la Zarzuela continuará ofreciendo un escenario estable a la Compañía Nacional de Danza y al Ballet Nacional, dependientes del Inaem. También con las condiciones vigentes en los últimos tres años.

Con la unión prevista, según apuntan en el Real, no se hace más que volver a los orígenes. En la constitución de la actual fundación que rige el teatro lírico, ya en 1995, el acuerdo que firmaron la entonces ministra, Carmen Alborch, del PSOE y Alberto Ruiz Gallardón como presidente de la Comunidad de Madrid en aquellos años, preveía la gestión conjunta de ambos teatros.