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¿Y si la ‘Mona Lisa’ se va de paseo?

La ministra de Cultura francesa propone que la obra de Leonardo da Vinci sea expuesta en otros puntos del país. El cuadro no ha salido del Louvre desde 1974

La 'Gioconda', de Leonardo da Vinci.
La 'Gioconda', de Leonardo da Vinci.

¿Podría abandonar las salas del Louvre el cuadro más importante entre las 35.000 obras que se exponen en el museo parisiense? La ministra francesa de Cultura, Françoise Nyssen, volvió a especular este jueves con la posibilidad de que La Gioconda abandone el recinto del Louvre, del que no ha salido desde hace 44 años a causa de su frágil estado de conservación. Nyssen lleva varias semanas insinuando su voluntad de romper con esa regla no escrita. “¿Por qué debemos prohibirnos desplazar a La Gioconda?”, dijo en un discurso a finales de enero. Esta semana insistió en esa posibilidad. “Quiero que la punta de lanza de toda mi acción sea luchar contra la segregación cultural. La oferta cultural existe. ¿Por qué tiene que estar confinada a ciertos lugares y no ser accesible para todos?”, se preguntó en una entrevista en la emisora Europe 1.

Nyssen, ferviente partidaria de la descentralización de la cultura, opina que los franceses que no viven en París tienen tanto derecho como los capitalinos a acceder a una obra que pertenece a las colecciones públicas. La ministra comparó el caso de la obra de Leonardo da Vinci con del Tapiz de Bayeux, que saldrá de Francia, por primera vez en 950 años, para ser expuesto en Inglaterra en 2022. “Vamos a estudiarlo seriamente”, afirmó Nyssen sobre un posible desplazamiento de la Gioconda, asegurando que hablaría de nuevo con el presidente del Louvre, Jean-Luc Martinez, al que ya interpeló en público en enero sobre esta cuestión. Por su parte, el alcalde de la ciudad de Lens, Sylvain Robert, en la cuenca industrial del norte francés, donde una segunda sede de la pinacoteca parisiense fue inaugurada en 2012, ya ha movido ficha. El concejal ha solicitado formalmente el préstamo de la obra a través de una carta dirigida al presidente, Emmanuel Macron. El equipo de fútbol de la ciudad, el Racing Club de Lens, también se ha sumado a la causa. En febrero incluso desplegó una banderola durante uno de sus partidos donde figuraba la imagen de la Mona Lisa.

La última vez que la obra de Da Vinci salió del Louvre fue en 1974, cuando fue expuesta en Tokio y en Moscú por decisión del Elíseo y contra la opinión de los conservadores del museo. La perspectiva de volver a perder el cuadro de vista no parece entusiasmar al Louvre, que no quiere renunciar a su obra más conocida, la que más visitantes atrae, que es conservada con extremo mimo desde hace décadas. El cuadro está pintado sobre una fina plancha de madera de álamo, con una fisura en el reverso que no es restaurable. En la actualidad, la Mona Lisa se conserva en una pequeña cámara isoterma para evitar los cambios de temperatura y de humedad. “Hay que ir con cuidado con la preservación. Pero tener opiniones disruptivas es una forma de pensar por la que tengo estima”, apostilló Nyssen este jueves.

Las primeras voces contrarias a los planes de futuro de la ministra empiezan a pronunciarse. “La cuestión del desplazamiento del cuadro de Leonardo da Vinci se discute desde hace mucho tiempo entre científicos y responsables de colecciones, incluso dentro del propio Museo del Louvre. La decisión tomada hace ya muchos años es inapelable. Por razones de conservación, la Gioconda no puede moverse y no debe ser prestada, sea donde sea”, expresó el historiador del arte Didier Rykner en La Tribune de l’Art, recordando que el cuadro solo abandona su cámara de protección una vez al año para ser examinado por los expertos del museo.

En los últimos años, el Louvre se ha negado en distintas ocasiones a prestar esta obra. En 2011, rechazó una petición llegada de Florencia. “Incluso cuando la descolgamos para examinarla una vez al año, no la llevamos al laboratorio, sino que la estudiamos en la sala. Dos horas fuera de la protección isoterma son suficientes para constatar que la hendidura aumenta”, explicó a Le Figaro el entonces director del departamento de Pintura del Louvre, Vincent Pomarède, advirtiendo de que “un viaje podría provocar daños irreversibles”. Según informaciones aparecidas en la prensa francesa, el museo parisiense también se negó a cederla temporalmente al nuevo Louvre Abu Dhabi, que deseaba exponer la obra de Da Vinci en su interior.