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BLOGS Coordinado por JUAN CARLOS GALINDO

Bravo, BCNegra

Un repaso por algunos de los momentos más interesantes del festival y una petición a voz en grito: queremos más

Uno de los escenarios del festival en el Conservatorio del Liceo.
Uno de los escenarios del festival en el Conservatorio del Liceo.

Claudia Piñeiro nos contó algo que muchos no sabíamos: la escritora argentina hija de gallegos no pasaba los fines de semana de su infancia en clubs gallegos de emigrantes precisamente, sino en clubs catalanes. Por ello se familiarizó con el idioma catalán hasta el punto de que cuando empezó a escribir y a buscar nombres para sus personajes, veía tres opciones: los minoritarios de origen ruso o similar, pero se dio cuenta de que no podía asumir el pasado de esos caracteres; los habituales Pérez o González, pero no quería algo tan masivo; o lo que fue la solución, los catalanes. Eran suficientemente familiares para ella y sus lectores y también suficientemente especiales, minoritarios. Así dio a luz a Rovira, Pujol y muchos otros.

Fue una de esas anécdotas por las que merece la pena un festival. La vida detrás de los escritores, los trucos, las debilidades.

Autores como Piñeiro o la canadiense Louise Penny nos contaron sus pequeños y grandes recursos literarios. James Elroy ¡milagro! Nos hizo hasta reír hablando de violencia policial y Marta Sanz, Jorge Herralde o Miqui Otero nos dieron aún más razones para releer a nuestra madre espiritual, Patricia Highsmith. Sin olvidar a Paco Camarasa, el mejor librero-amigo-negro-criminal y anterior comisario del lugar.

Penny contó, por ejemplo, cómo ha vivido tan presa del miedo desde niña que no se atrevía a escribir. Fue después del referéndum de independencia del Quebec que cubrió para la televisión CBC de su Canadá que quedó tan herida por la quiebra social que no pudo seguir siendo periodista. Su marido la salvó: le dijo escribe una novela y yo te apoyo hasta el final. "Fue mucho más que un "te quiero", fue un acto de amor infinito". Y así publicó en 2005 su primera entrega del inspector Gamache. Y ya son trece.

Andreu Martín brilló como el decano de todos. Massimo Carlotto puso sabiduría a nuestra mesa redonda y risas al contar cómo los lectores hoy le piden que ponga a los malos el nombre de sus jefes, por ejemplo, para sus venganzas anónimas. E Ignacio Del Valle nos sedujo al confesar que no tiene imaginación, sino solo realidad. Realidad brutal como la de Soles negros. No nos convenció: la tiene, y brillante.

Carlos Zanón montó el tinglado y lo hizo como escribe: proyectando siempre el pasado hacia el futuro en turbo y en busca de más. Con calidad y calidez. Y escondido tras unas profesionales mayúsculas como Txell Bonet y Laura Santaflorentina y muchos más imposibles de citar sin olvidar a los demás.

En busca de más, decimos. Y mucho más: Bcn se llenó de mesas con mujeres, ¡y no "de mujeres", como esas que nos enfadan porque nunca las hacen "de hombres"!). Y eligió una música de fondo que bien merece una playlist.

Todo brilló en una Barcelona que respira con tensión de la buena, con un público divertido y vital, en una trama que transcurre por encima y por debajo de las noticias que ocupan mucho mayor espacio. Bravo BCNegra. Queremos más.

 

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En su calidad de periodista y escritora, Berna González participó en BCNegra una mesa junto a Ignacio del Valle y Massimo Carlotto y moderó la charla entre Claudia Piñero y Louise Penny