Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El médico que fotografió la guerra de África

El capitán Bosch documentó el conflicto en una serie de placas ahora recuperadas en el Rastro por un experto

El capitán Jorge Bosch, autorretratado en la guerra de África en una imagen sin fecha. Ver fotogalería
El capitán Jorge Bosch, autorretratado en la guerra de África en una imagen sin fecha.

Cuando el macabro día a día de la guerra —curar heridas, amputar miembros, aliviar el sufrimiento de los que iban a morir— le dejaba un respiro, el capitán médico Bosch Díaz se evadía con su cámara fotográfica. Retratar la vida del campamento, con sus barracones, los coches, a los soldados en alpargatas y los oficiales con botas, las tiendas de campaña… fue una ocupación en los dos periodos que pasó en la guerra de África, en las posesiones españolas en el norte de Marruecos: de 1914 a 1917 y de 1921 a 1924. Esas imágenes que documentaron la retaguardia del que puede calificarse como el Vietnam español quedaron ocultas, en el ámbito familiar, durante décadas hasta hace poco más de un año.

Una mañana de domingo, bien temprano para poder husmear con calma, el profesor Juan Miguel Sánchez Vigil (Madrid, 1956) de la Facultad de Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, se acercó, como en él es habitual, al Rastro madrileño. En un puesto le llamó la atención una caja antigua de papel fotográfico que contenía unas 15 placas de vidrio que identificó con la guerra de África. Las compró. El vendedor le aseguró que no tenía más piezas, pero él repitió visita el siguiente domingo y compró otra caja. "Así hasta que a la cuarta semana le dije que era una pena que aquel patrimonio se dispersase, y que quería comprarle todo lo que tuviese”, dice en su despacho.

Así, junto a María Olivera Zaldúa, otra profesora de su departamento, Sánchez Vigil acudió una noche a un garaje subterráneo en el Rastro. “En una mesa había unas 20 cajas más, cada una con más de 20 placas en formato de 10 por 15 centímetros”. Del dúo de vendedores supo después que trabajaban vaciando pisos de papeles, fotos, libros… para facilitar al dueño su salida al mercado. Tras el tira y afloja negociador, se cerró la compra. “Las placas, numeradas pero sin más información, estaban en cajas de época, excepto tres paquetes. Uno de estos estaba envuelto en papel de periódico y dentro tenía un trozo de sobre naranja que ponía: “J. Bosch” y una calle de Madrid: “Alberto Aguilera”.

“A partir de ahí empezamos a buscar quién podía ser ese nombre”, dice este experto en patrimonio fotográfico. La investigación discurrió por archivos militares y el del colegio de médicos. "Resultó ser un médico militar, Jorge Bosch Díaz, que efectivamente estuvo en Marruecos aquellos años y era hijo del general Valeriano Bosch, que participó en la guerra de Cuba”. De ahí que Jorge Bosch naciera en la ciudad cubana de Cienfuegos, en 1884. Casado en 1911 con la hija de un coronel de Infantería, ingresó en 1914 en la Academia Médico Militar. En agosto de ese año fue destinado a Melilla. Fue el comienzo de su experiencia africana… y fotográfica. "Fue incluso creativo, hizo un reportaje de unas 15 tomas sobre parajes y personajes de la ciudad de Xauen".

De regreso a España, ejerció la medicina en varias ciudades entre 1917 y 1921 y desarrolló una labor de inventor, como fue un botiquín de urgencia que usó en su siguiente etapa en África. “Era una maleta que contenía lo necesario para una intervención inmediata porque muchos heridos morían en los traslados”. En 1921, tras el desastre del Annual, con más de 10.000 soldados españoles muertos, fue destinado al Rif, hasta 1924. Pese a vivir las intensas campañas de reconquista, no dejó de hacer fotos. Lo que se desprende de su trabajo "es que era un buen fotógrafo, sabía de revelado, dejaba márgenes para poder cortar al positivar y dominaba la técnica de su cámara, que debía de ser un modelo alemán, de la marca Goerz, con un fuelle grande", añade este fotógrafo.

Fotografía tomada por el capitán Bosch Díaz en la localidad de Xauen, en una fecha sin determinar.
Fotografía tomada por el capitán Bosch Díaz en la localidad de Xauen, en una fecha sin determinar.

De las 509 placas que adquirió Sánchez Vigil, “unas 300 son del conflicto en África”. La mayoría estaba en muy buen estado y las afectadas por la humedad fueron recuperables”. Como anécdota, en un número considerable de tomas aparece retratado el propio Bosch, ya sea con los soldados o mientras trabaja.

Quizás hastiado de ver tanto sufrimiento, Bosch pide la licencia. En 1924, se traslada a Madrid para abrir una consulta como radiólogo. No sabe que aún le espera otra guerra. Él, miembro de una familia de militares, coquetea con el anarquismo. Al comienzo de la Guerra Civil es nombrado director del Instituto de Traumatología en la capital y más adelante es enviado al hospital militar de Alicante. Su fidelidad a la República le cuesta, cuando acaba la contienda, la detención y la cárcel, en la plaza de toros de Valencia. "La intervención de sus hermanos permite que salga en solo unos meses". Tras su depuración por el régimen de Franco, "es enviado a un pueblo de Córdoba, Bélmez, para pasar desapercibido". En 1946, regresa a Madrid y reabre su consulta. No hay nada más reseñable hasta su muerte, en 1978, a los 93 años. De cómo sus fotos del Rif acabaron en el Rastro, Sánchez Vigil apunta a la posibilidad de que estuvieran en manos de algún familiar fallecido cuyo piso habría salido a la venta.

Las placas, ya digitalizadas y clasificadas en orden cronológico gracias a la reconstrucción del itinerario de Bosch, están "en fase de catalogación" para obtener los contenidos descriptivos de cada una. "Cuando acabemos este trabajo, a finales de año, lo normal es que las donemos, quizás a la Biblioteca Nacional o a una institución militar con fondos fotográficos", subraya Sánchez Vigil. El archivo fotográfico del capitán Bosch, el médico que documentó su labor en un escenario fundamental de la historia de España del siglo XX, está a salvo.

Lo que no es guerra

De las más de 500 imágenes recuperadas por el profesor Sánchez Vigil y su equipo, casi 200 no son de la guerra de África. "Entre ellas, hay algunas curiosidades. Como Bosch fue radiólogo, hay una foto de una señora mayor haciéndose una mamografía y otra de un señor desnudo, sentado en una silla y con cables, como si fuese un paciente al que iba a hacer una prueba", dice Sánchez Vigil. "También se ven instantáneas de él posando, de su familia, paisajes, excursiones y de la casa de campo que la familia tenía en Ondara (Alicante)”.

El profesor Sánchez Vigil, con una placa del archivo del capitán médico Bosch.
El profesor Sánchez Vigil, con una placa del archivo del capitán médico Bosch.

Más información