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Catherine Deneuve pide perdón a las víctimas de abusos tras su artículo contra el “puritanismo sexual”

La actriz francesa lamentó que se tergiversase su apoyo al polémico texto

Deneuve, en una alfombra roja en febrero de 2017
Deneuve, en una alfombra roja en febrero de 2017 AFP

Tras la oleada de críticas suscitadas por el manifiesto de cien mujeres defendiendo el “derecho a importunar” de los hombres y en contra del “puritanismo” que dicen ver tras el movimiento feminista #MeToo, una de las firmantes estrella de la tribuna que ha dado la vuelta al mundo, la actriz Catherine Deneuve, se ha disculpado ante las víctimas de agresiones sexuales que se hayan podido sentir agraviadas. Al mismo tiempo sin embargo, ha insistido en sus críticas al “clima de censura” que considera se agazapa tras muchas de las denuncias públicas de abusos de los últimos tiempos.

“Saludo fraternalmente a todas las víctimas de actos odiosos que puedan haberse sentido agredidas por esta tribuna publicada en Le Monde, solo a ellas les presento mis excusas”, afirma Deneuve en una carta publicada este lunes en el diario Libération, en la que subraya su condición de “mujer libre” que pretende seguir siéndolo.

La musa de cintas como Belle de Jour (1967) envió dicha carta al rotativo después de que este le consultara si estaba de acuerdo con la “integralidad” del manifiesto en el que su nombre, pese a no ser redactora del mismo, ha sido destacado por la prensa nacional e internacional. “Evidentemente, nada en el texto pretende presentar el acoso como algo bueno. Si así fuese, no lo habría firmado”, asegura Deneuve en su respuesta.

Pero deja claro al mismo tiempo que no comparte muchas de las posiciones mantenidas desde entonces por otras de las signatarias del manifiesto, que considera una tergiversación del “espíritu mismo” del texto inicial. Sin llegar a nombrarla, Deneuve es especialmente crítica con la “incontinencia verbal” de la presentadora Brigitte Lahaie. “Decir —como hizo la exactriz porno reconvertida en comentarista de radio especializada en temas de sexualidad— en un canal de televisión que se puede tener un orgasmo durante una violación es peor que escupir en la cara de todas aquellas que han sufrido ese crimen", condena Deneuve. “Es indigno”.

Algo que no quita, insiste, su preocupación por un “clima de censura” que dice seguir viendo en las denuncias a través de los #MeToo, surgido en protesta tras el caso de graves abusos del productor estadounidense Harvey Weinstein, o su versión francesa, #Balancetonporc (denuncia a tu cerdo) que ya había criticado en el pasado, y que sigue considerando una “invitación a la delación”. “He firmado este texto por una razón que, a mi manera de ver, es esencial: el peligro de la limpieza en el mundo de las artes”, explica. “¿Vamos a quemar los libros de Sade en La Pléiade?” [la legendaria colección francesa que reúne el canon de la literatura universal a través de antologías que concentran los grandes textos de los mayores autores], se pregunta Deneuve. “¿Vamos a calificar a Leonardo da Vinci como un artista pedófilo y a borrar sus pinturas? ¿Retirar los gauguin de los museos? ¿Destruir los dibujos de Egon Schiele? ¿Prohibir los discos de Phil Spector? Es ese clima de censura el que me deja sin voz e inquieta por el futuro de nuestra sociedad”.

Pese a ser solo firmante, no autora, del manifiesto y a haberse adherido en el último momento a este, Deneuve ha sido una de las cien mujeres suscriptoras de la tribuna inicial más criticadas en la prensa nacional e internacional. El propio diario Le Monde reconocía este fin de semana que desde el momento en que supo que las impulsoras del manifiesto —entre otras la escritora y crítica de arte Catherine Millet— habían conseguido el apoyo de la actriz, “una firma conocida en todo el mundo”, señalaba, “el asunto cambió de naturaleza” porque el “impacto máximo estaba garantizado”.

Aunque se reafirma en algunos de los argumentos del manifiesto, las disculpas de la actriz han sido bien recibidas entre las feministas que más criticaron la tribuna. “Son sinceramente bienvenidas”, dijo la feminista Caroline De Haas, autora de la respuesta más furibunda al artículo inicial. “Catherine Deneuve recuerda que el acoso sexual es un acto grave y que ser víctima no es un problema. El problema es la violencia”, dijo a la cadena BFM TV.

Desde la publicación de la tribuna inicial, hace una semana, la controversia no ha decaído en torno al manifiesto y al mismo #MeToo. El pasado fin de semana, la escritora canadiense Margaret Atwood se preguntaba en el The Globe and Mail si es una “mala feminista” por no aceptar tampoco sin reparos la forma de actuar de este movimiento surgido en las redes sociales y su potencial para enjuiciar a personas fuera del sistema legal. “¿Si el sistema legal es circunvalado porque es visto como ineficiente, ¿qué lo va a sustituir? ¿Quiénes serán los nuevos poderosos? No serán las malas feministas como yo. No somos aceptables ni para la derecha ni para la izquierda. En tiempos de extremos, los extremistas ganan”, advertía la autora de El cuento de la criada. La escritora francomagrebí Leila Slimani, por otro lado, lamentaba la versión “terriblemente determinista de lo masculino” que considera implica el “derecho a molestar” defendido en la tribuna de las cien francesas. “Mi hijo será, espero, un hombre libre. Libre de no molestar, pero libre de definirse de otra forma que como un depredador habitado por pulsiones incontrolables. Un hombre que sabe seducir de las mil maneras maravillosas como los hombres saben seducirnos”, escribió en Libération.

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