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El Museo Lázaro Galdiano resucita sus tablas flamencas

Una exposición muestra 63 óleos de los fondos del museo, la mitad atribuidos a nuevos autores tras un estudio de tres años

'Meditaciones de san Juan Bautista' (1495), de El Bosco. Ver fotogalería
'Meditaciones de san Juan Bautista' (1495), de El Bosco.

La fantasía y conocimientos de El Bosco no dejan de sorprender 500 años después de su muerte. Su enorme curiosidad por la botánica le llevó, en la magnífica tabla Meditaciones de san Juan Bautista, pintada alrededor de 1495, a situar delante del profeta un exótico y extraño vegetal que, ahora se ha sabido, es una planta de plantas, hasta 10: zarzamoras, un cardo corredor, hojas de lúpulo, una cápsula de silene, una rosa silvestre… “Una quimera vegetal”, dice el botánico Eduardo Barba, que ha estudiado la vegetación de las obras de la exposición Una colección redescubierta. Tablas flamencas del Museo Lázaro Galdiano.

El motivo vegetal en estas Meditaciones fue, en realidad, más prosaico, y conocido. El donante que le había encargado a Jheronimus Bosch (‘s-Hertogenbosch, Holanda, 1450-1516) el tríptico al que pertenecía esta tabla no quedó satisfecho con el resultado y lo rechazó. La reacción del artista fue tapar la figura del que iba a ser su pagador con esta planta. Curiosamente, el coleccionista José Lázaro Galdiano no sabía que Meditaciones era un bosco cuando la compró. Hoy es una de las 73 piezas de carácter religioso, 63 de ellas tablas, de la muestra que podrá recorrerse en el museo madrileño desde mañana, viernes, hasta el 28 de enero de 2018.

De estos óleos, "el 50% son atribuciones a nuevos autores y casi el 70% no se mostraban en el museo por su estado o falta de espacio", ha dicho la comisaria de la exposición, Amparo López. Han sido "tres años de investigación que incluye la restauración de 10 piezas, con la colaboración del Museo del Prado y Patrimonio Nacional". Una de ellas es La visión de Tondal, creada en el taller de El Bosco, que exhibe su conocido universo fantástico de seres terribles y pecadores castigados, nacido en este caso "del sueño de un personaje que viaja al infierno". Completa la sala La coronación de espinas o Las injurias a Cristo, también restaurada, obra de un seguidor del creador de El jardín de las Delicias.

Burgueses

Todas las tablas mostradas coinciden no solo en el área donde fueron realizadas (Brujas, Bruselas, Amberes y ‘s-Hertogenbosch) también "en el carácter ciudadano y burgués" de quienes las encargaron y "el éxito comercial que lograron", señala López, conservadora jefe del museo. El hacendado navarro José Lázaro Galdiano (1862-1947) "las compró en los primeros 30 años del pasado siglo en Londres o París, por lo que es difícil reconstruir la procedencia de cada una", apuntó el otro comisario de la muestra, Didier Martens, profesor de la Universidad Libre de Bruselas. Siglos antes, "fueron burgueses españoles los que las encargaban a artistas flamencos, o bien eran marchantes de la zona los que se las ofrecían, lo que demuestra que había una relación intercultural poco habitual entonces", explica Martens. Los acomodados compradores las colgaban en sus casas para una devoción intimista o las donaban a iglesias.

En una vitrina de otra sala los comisarios hablan orgullosos de una de las flamantes atribuciones, la Virgen con el Niño, de Gerard David (1460-1523), “uno de los artistas más importantes del siglo XVI en Brujas”, según Martens.

También hay lugar para varias rarezas, como la Sagrada familia, del Maestro del papagayo, un pintor del segundo tercio del XVI que retrató a las figuras religiosas precedidas de un pequeño bodegón, y con semblante triste. El motivo de esos rostros compungidos se desvela en algunos elementos del cuadro que anuncian el sacrificio de Jesús, "como un pequeño paño blanco", expone López. Una simbología también presente en las plantas que embellecían estos óleos y que ha analizado Barba: "La virginidad está representada en los lirios, las azucenas, las fresas…”. Barba describe su experiencia como "un paseo por el campo", que denota "la atención que prestaban los artistas a lo que veían en su entorno natural, jardines, prados o caminos".

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