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El innovador lenguaje fotográfico de Cristina de Middel gana el Nacional

“Es una locura emocional”, dice la alicantina, que ha otorgado al fotolibro “una nueva dimensión como obra de arte”, según el jurado

Imagen del libro 'Afronautas' (2012), de Cristina de Middel.
Imagen del libro 'Afronautas' (2012), de Cristina de Middel.

A Cristina de Middel, la noticia del Premio Nacional de Fotografía la cogió en Río de Janeiro (Brasil), donde se casa este sábado. "Todo esto me pilla en el medio del campo, con muy poca cobertura, y preparando todo para la fiesta... Es una locura emocional", ha respondido por correo electrónico a EL PAÍS.

De Middel (Alicante, 1975) ha confesado alguna vez que se dedicó a la fotografía "para no salir en ellas". Esa permanente huida del foco para situarse detrás del objetivo le ha proporcionado hoy, viernes, a la fotógrafa el Nacional de Fotografía, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y está dotado con 30.000 euros. El jurado se lo ha otorgado por unanimidad por "el reconocimiento nacional e internacional que ha conseguido a través de sus trabajos, en los que replantea los límites de la realidad del lenguaje fotográfico, al tiempo que ha innovado el ámbito del libro de fotografía, otorgándole una nueva dimensión como obra de arte total", subraya el comunicado del ministerio.

La alicantina es la quinta mujer que lo logra desde que el galardón comenzó a entregarse en 1994. Se une así a los nombres de Cristina García Rodero (1996), Ouka Leele (2005), María Bleda (2008) -que lo ganó junto a su compañero José María Rosa- e Isabel Muñoz (2016). Colita lo obtuvo en 2014 pero renunció al premio.

A caballo entre Ciudad de México y Río de Janeiro, De Middel se ha hecho con un nombre en la fotografía española contemporánea, en especial, desde la publicación, en 2012, de su primer fotolibro, Afronautas, paradigma del boom que vive en España este tipo de publicación, y que ella justificó, en una entrevista con este periódico, por la reciente crisis económica. "Cuando salimos había pocas oportunidades para trabajar y se produce el colapso de los apoyos oficiales. Ni prensa, ni museos, sólo te queda publicarte tú". Para la artista, un fotolibro "es un libro en el que todo el peso narrativo está en las imágenes y no hay palabras".

Afronautas es la recreación visual de un disparatado intento en Zambia por enviar a la Luna, en los años sesenta del pasado siglo, a diez personas y un gato. De aquel proyecto, una crítica a la estigmatización de África por parte de los medios, ha habido medio centenar de exposiciones y el fotolibro ha llegado a venderse en Amazon por 1.400 euros, un exitazo alabado por los críticos que, como ella aseguro, le sirvió "como huida adelante, para no dejar de producir". De este fotolibro, el jurado subraya que fue "una reacción a las limitaciones del lenguaje documental a la hora de describir y explicar el mundo". Otra de sus obras más reconocidas es Man Jayen, en la que fabuló sobre la aventura de unos exploradores que intentaron en 1911 descubrir una isla en el Ártico. A De Middel le gusta tener el control de los fotolibros en todo el proceso, incluida la parte del diseño.

La fotógrafa Cristina de Middel.
La fotógrafa Cristina de Middel.

Crítica con la prensa

Formada en la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos) y en Bellas Artes en la Politécnica de Valencia, iba para dibujante pero se inclinó hacia la fotografía. Trabajó para organizaciones no gubernamentales en Siria y Haití y diferentes periódicos españoles, una experiencia esta última de la que formó un discurso crítico hacia los medios porque, en su opinión, no aprovechan el potencial de la fotografía para contar historias. El jurado dice de su trayectoria como fotoperiodista que con ella "siempre ha tratado de ofrecer una visión excéntrica de la actualidad, evitando los viejos temas tratados mediante los canales y las formas asumidas".

El comunicado destaca que De Middel ha combinado "sus trabajos documentales con otros personales donde cuestiona el lenguaje y la veracidad de la fotografía como documento, y juega con reconstrucciones o arquetipos que difuminan la frontera entre la realidad y la ficción". En esas obras de carácter más personal "ha elevado su reflexión para situarse, ya sin las ataduras de la veracidad y del documentalismo, en la difusa frontera que separa la realidad de la ficción". Su obra, un permanente juego entre realidad y ficción, se ha expuesto, además de en España, en Londres, Nueva York, Los Ángeles, Fráncfort, París, Roma y Dublín.

En el jurado ha actuado como presidente Luis Lafuente, director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, y como vicepresidenta, Begoña Torres, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes. El jurado ha estado compuesto por Isabel Muñoz, premio Nacional de Fotografía 2016; Margarita Aizpuru, comisaria de exposiciones, crítica de arte, investigadora y docente; Rosa Brugat, artista visual; Nicolás Combarro, artista y comisario; Rafael Doctor, director del Centro Andaluz de Fotografía; Elisa Hernando, directora de la consultoría Arte Global, y Marisa Oropesa, comisaria independiente y crítico de arte.