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Las fantasías de un niño enfermizo en los cines de Oviedo

Sergio G. Sánchez, guionista y colaborador de Juan Antonio Bayona, da el salto a la dirección con ‘El secreto de Marrowbone’, un filme de terrores infantiles

Sergio G. Sánchez, en el centro con barba, rodeado de la familia protagonista.
Sergio G. Sánchez, en el centro con barba, rodeado de la familia protagonista.

Cuatro hermanos que, ante el temor de ser separados tras la muerte de su madre, se esconden en una granja abandonada. Huyen de Inglaterra y de un padre violento y criminal. El terror y la angustia se instalan en este lugar inhóspito, en un lugar indeterminado de la América rural, en el año 1969. El secreto de Marrowbone supone el debú en la dirección de largometrajes del Sergio G. Sánchez (Oviedo, 1973), guionista habitual de Juan Antonio Bayona, con el que ha firmado algunos de los títulos más exitosos del realizador, como Lo imposible y El orfanato, además de Palmeras en la nieve, de Fernando González Molina. El secreto de Marrowbone, en el que Bayona ha participado como productor ejecutivo, se estrena este viernes, tras su paso por la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastián, donde se proyectó fuera de concurso, y por el certamen de Toronto.

Llega al estreno Sánchez con la presión derivada del poderoso mundo que rodean los éxitos de las películas de Bayona, su gran colaborador y amigo. “No me quejo en absoluto porque gracias al aval de Jota [Juan Antonio Bayona] he podido rodar la película como yo quería hacerla”, aseguraba el realizador en San Sebastián, el pasado mes de septiembre, para quien el salto a la dirección de largometrajes era un deseo y una necesidad que le bullía desde hace mucho tiempo. “Me veo en el sitio en el que quiero estar. Me siento muy orgulloso de algunos de mis guiones, pero tenía la sensación de no estar haciendo lo que yo de verdad quería. Ha habido muchos proyectos como realizador que he intentado levantar y que se frustraron. Me ha costado mucho que en la industria me vieran como director y no como guionista”, añade Sánchez, que ahora está recibiendo ofertas diversas como realizador. “Parece que me han cambiado la etiqueta”, explica divertido. “Nunca abandonaré mi oficio de guionista, aunque me encantaría dirigir un filme no escrito por mí”, dice el cineasta que todavía recuerda el día que fue al cine de niño con su hermano a ver La guerra de las galaxias, en una sala de Oviedo, en 1977. “En esas dos horas me había transportado a otro sitio. Fue una sensación de desasosiego tan grande que creo que en ese momento nació mi amor al cine y las salas de Oviedo se convirtieron en mis templos, en las puertas por las que viajar a otros mundos que me interesaban mucho más que el real”

A sus 44 años, Sergio G. Sánchez empieza a pensar que algún fantasma infantil ha quedado en su imaginario. El género de terror ha marcado la carrera de este cineasta, que pasó su adolescencia en Estados Unidos, entre Texas y Nueva York, desde sus comienzos. El secreto de Marrowbone, una producción muy ambiciosa rodada en inglés e interpretada por George MacKay, Charlie Heaton, Mia Goth, Mathhew Stagg, Nicola Harrison y Anya Taylor-Joy, sigue esa línea de suspense y fantasía. Un niño con salud muy quebradiza, que entraba y salía de los hospitales con frecuencia, y un grave accidente de tráfico posterior, por el que se debatió entre la vida y la muerte, ha dejado poso en Sánchez. “A mí, más que el género de terror me gusta el fantástico. Me interesan mucho los límites, las zonas crepusculares. Por eso quise situar la película en un final de verano, en ese recuerdo idealizado de tu infancia, con ese tránsito hacia la adolescencia y la madurez, en ese momento en el que se cristaliza el adulto en el que uno se convertirá”, añade el realizador, que ha dibujado una línea muy fina entre la crueldad extrema y el amor. “Explorar esas zonas fronterizas es lo que más me interesa y ahí el género fantástico ofrece grandes oportunidades y un campo muy rico”.

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