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Susan Sarandon: “La televisión ofrece papeles para mujeres, sin necesidad de tener 20 años”

La actriz y activista política recibe el Gran Premio Honorífico del certamen, y pide perdón por el presidente de su país, Donald Trump

La actriz Susan Sarandon posa en Sitges.
La actriz Susan Sarandon posa en Sitges. EFE

De chaqueta y pantalón negro, con unas gafas de sol que contrastan en su mínimo apunte de color con la sobriedad de su vestuario. Así ha aparecido ante la prensa en Sitges Susan Sarandon a sus recién cumplidos -el pasado miércoles- 71 años. El motivo, el Gran Premio Honorífico del festival, una cita de cine de terror, fantástico y de ciencia-ficción, en el que la neoyorquina también buceó, sobre todo al inicio de su carrera, en la que ha pasado por todo tipo de personajes."Yo siempre he decidido por los mismos parámetros: que me lo vaya a pasar bien, que sea algo que no haya hecho antes, que me sirva para aprender, que me paguen, y si es una historia de amor, mejor", asegura Susan Abigail Tomalin, que se convirtió en Sarandon tras su matrimonio a los 19 años con el actor Chris Sarandon.

A la veterana actriz, a estas alturas de su trayectoria, ya no le importan los tamaños. Ni de los personajes, ni los de las pantallas para las que se realicen sus trabajos. "Ahora hago papeles más pequeños y algunos más importantes". Y en series como Feud, sí, donde encarna a Bette Davis: "La televisión no tiene vocación de gustar a todo el mundo", así que puede ofrecer "personajes femeninos arriesgados, sin necesidad de tener 20 años". Y remata a favor de la pequeña pantalla: "El cine se ha quedado atrás en esto". Con su edad se permite una pequeña broma: "No bebo mucho, soy feliz, tengo curiosidad, fumo pero no cigarrillos, y procuro centrarme en lo que pasa en mi interior y no tanto en lo que sucede en el exterior A todo eso le sumas una sesión de hora y media de maquillaje, como hoy, y así estoy". 

De su pasado de cine de terror y fantástico, Sarandon ha recordado el rodaje de The Rocky Horror Picture Show: "No fue tan divertido como parece", ya que estuvo un mes con neumonía durante la filmación. Y sí ha mostrado más cariño por El ansia, de Tony Scott: "Hubo mucha presión porque contábamos con un presupuesto pequeño, y aun así fue muy bien".

Mucho mejor sabor de boca le dejó Pena de muerte, con la que ganó el Oscar, tras cuatro candidaturas fallidas. "Siento que como actriz funciono mejor con personajes que se abren y se hacen vulnerables en historias de amor. Las mujeres normales esconden historias extraordinarias Y por ahí entró la monja Helen, a la que conocí en la producción. Tanto ella en persona como el personaje que yo interpreté tienen un lugar especial en mi corazón".

Sarandon no sería Sarandon si no hiciera un repaso al panorama actual político y social, y va de entrevista en entrevista pidiendo perdón por el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump: "Pido perdón en nombre de mis compatriotas por su presidencia. En Estados Unidos hay cada vez más personas conscientes de lo que supone el gobierno de Trump y ya piensan en reconstruir todo lo que está destruyendo. No es el fin del mundo, hay gente que está luchando para cambiarlo". Tampoco le agradan los ejemplos que imperan en la sociedad occidental: "Los jóvenes quieren ser famosos, como la milagrosa familia Kardashian, y no están interesados en ser actores o cantantes,. Por desgracia, muchas elecciones de reparto se hacen mirando a los seguidores que tienen los actores en las redes sociales. No por los méritos artísticos. Los productores se han vuelto perezosos".