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Carmen vuelve a la Fábrica de Tabacos

La Universidad de Sevilla creará un museo con el mito de la rebelde cigarrera como uno de sus pilares

Escultura de Rodrigo Fernández de Santaella realizada por Joaquín Bilbao en uno de los patios de la antigua Fábrica de Tabacos de Sevilla, actual Rectorado de la Universidad.
Escultura de Rodrigo Fernández de Santaella realizada por Joaquín Bilbao en uno de los patios de la antigua Fábrica de Tabacos de Sevilla, actual Rectorado de la Universidad. EL PAIS

Carmen vuelve a la fábrica donde nació como mito para apoyar una de las iniciativas culturales más importantes de la capital andaluza en este siglo. La cigarrera libre, desafiante, hedonista y rebelde será uno de los pilares del museo que la Universidad de Sevilla prevé abrir en dos años tras recuperar un espacio privilegiado en la Real Fábrica de Tabacos de 1728, que alberga parte de la institución educativa, con 500 años de existencia. Carmen será el cruce de siglos entre la historia del centro académico y su futuro, que configurarán el nuevo gran centro cultural de la ciudad.

El museo de la Universidad lo tiene casi todo antes de nacer: el continente —la monumental sede de una de las industrias tabaqueras más antiguas de Europa—, el contenido —una colección única de miles de bienes artísticos y científicos recopilados durante 500 años— y el público, más de 1.000 visitantes que se suman a diario a los alumnos y docentes que ocupan las aulas y los espacios.

Miguel Ángel Castro, rector de la Universidad de Sevilla, calcula que en 2018 terminará la adecuación del espacio y que en 2019 estará abierto el museo. “Se abrirá en mi mandato”, promete Castro a tres meses de llegar a la mitad de su periodo como responsable de la universidad. Lo más difícil lo ha conseguido ya: disponer de unas naves de gran valor en el centro de la ciudad y en el corazón de la sede monumental que ocupaba hasta ahora la Hermandad de los Estudiantes, una cofradía de Semana Santa vinculada a la institución. El coste de esta obra podría rondar los 600.000 euros de fondos propios.

Castro cree que este espacio será el punto de partida de un itinerario docente, investigador y artístico por los bienes de la universidad, dispersos en varios centros, con exposiciones especiales habituales que, además, servirán como vía extraordinaria de financiación de programas de investigación o de conservación.

De izquierda a derecha, Luis Martínez Montiel, Miguel Ángel Castro y Luis Méndez. ampliar foto
De izquierda a derecha, Luis Martínez Montiel, Miguel Ángel Castro y Luis Méndez. EL PAIS

Luis Méndez y Luis Martínez Montiel, como responsables del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus), se han lanzado ya sobre el proyecto de uno de los mejores espacios expositivos andaluces. Están en la fase de catalogación de los bienes y les salen hasta ocho “submuseos” con material de farmacia, biología, geología, medicina, pintura, escultura, documental y otras disciplinas.

Obras de Francisco Pacheco, Juan de Mesa, Martínez Montañés compartirán espacios con pintores contemporáneos como Luis Gordillo y primeras ediciones de imprenta convivirán con modelos anatómicos únicos, colecciones singulares de bienes industriales de la era fabril de la sede universitaria o el herbario surgido de los viajes científicos de la ilustrada expedición de Malaspina.

“El museo va a ser la punta de lanza del campus de Humanidades. Hacer cultura es el tercer pilar de la universidad, junto a la docencia y la investigación”, resume entusiasmado Méndez, quien defiende que Sevilla cuenta con uno de las colecciones de bienes más importantes de Europa y el centro andaluz podrá competir con los creados por Oxford, Cambridge o Yale.

Martínez Montiel y Méndez ya tienen en la cabeza los bocetos del relato del nuevo museo: contará la historia de la universidad y con ella, la de la ciudad; también servirá para recorrer el patrimonio industrial; y, por último, hará de puente con el futuro de las generaciones que ahora ocupan las aulas.

El hilo conductor de esta máquina del tiempo será una de las figuras más míticas de la ciudad, que ha hecho universal la fábrica de tabaco sevillana y sobre la que Martínez Montiel ya ha trabajado. Será la Carmen que Prosper Mérimée inmortalizó en las páginas de Revue des deux mondes en 1845 y que George Bizet catapultó 30 años más tarde con su ópera.

“Carmen simboliza a las 5.000 mujeres que se llegaron a congregar en la fábrica en la época de mayor producción manual. Eran independientes. Elegían cuándo y cuánto querían trabajar porque cobraban por unidad elaborada y eran más hábiles que sus compañeros. Es fundamental en la historia de la sede de la universidad y de Sevilla; es el enlace perfecto”, asegura Martínez Montiel.

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