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¿Y si Banksy pintara una ‘menina’?

El festival urbano Las Meninas de Canido congregó este pasado fin de semana a unas 35.000 personas en el barrio alto de Ferrol

Eduardo Hermida, el padre del festival urbano, en la pared reservada a Banksy.
Eduardo Hermida, el padre del festival urbano, en la pared reservada a Banksy.

Sobre una pared del ferrolano barrio de Canido, esponjada por la humedad y ensuciado el blanco de su cal por el polvo y el tiempo, una inscripción con letras gruesas y frescas, de un intenso negro, reclama desde hace días la presencia de Banksy. Una campaña mundial en periódicos y vallas de varias ciudades pedía al artista su participación en el evento de Las Meninas de Canido para que formase parte de esta reinterpretación de María Agustina Sarmiento de Sotomayor e Isabel de Velasco, las meninas de Velázquez.

Este ha sido, hasta el momento, el gancho más internacional de un festival urbano que se celebró, como cada año, el primer fin de semana de septiembre y que en esta octava edición congregó a unas 35.000 personas. Ya no solo alrededor de pinturas acrílicas, brochas y espray, también de música, artesanía o fotografía. Aquello que el artista gallego Eduardo Hermida empezó en 2008 como una forma, personal en un principio, de impedir que esa parte de la ciudad gallega —que había sufrido con más intensidad las sucesivas crisis que Ferrol acusa desde los años ochenta— siguiera deshaciéndose, derivó en un evento que atrajo primero a la comunidad local, a la regional después y ahora, nueve veranos después, miles de personas hacen de la ciudad un encuentro internacional durante, mínimo, un par de días.

Una de las vallas invitando a Banksy en Londres.
Una de las vallas invitando a Banksy en Londres.

Este pasado lunes, todavía unos pocos rezagados paseaban por las calles del barrio alto observando las nuevas obras de arte mientras Hermida respondía a las preguntas de un equipo de grabación que filmaba un documental sobre lo que ha supuesto la idea del artista: una transformación económica, social, turística y urbanística. En menos de una década, el barrio ha doblado su población, recibe ayudas locales, regionales y fondos de la Unión Europea y 1.200 artistas de todo el mundo han pasado ya por allí (Menchu Lamas, Antón Patiño, Víctor Coyote o César Lombera entre otros). "Canido se ha convertido en un lugar donde hay una libertad de creación brutal, se está reconstruyendo integrando lo nuevo con lo viejo. Es una especie de Soho", asegura Hermida, más que satisfecho con que este evento cultural sea una inyección de fuerza que, según él, contagia al resto de barrios. "Incluso aunque el domingo estuviese pasado por agua", bromea.

"Nos estábamos quedando sin población, la gente se marchaba y la que se quedaba era cada vez más mayor, las casas estaban abandonadas, la humedad lo estaba destrozando todo. Se estaba desangrando". Él, un pintor, músico, fotógrafo y escultor que no quiere abandonar su tierra, decidió mudar allí su estudio: "Creí que se podría disimular o frenar o luchar para frenar la tristeza que transmitía este barrio". Empezó a pintar con su hija en las fachadas de varias casas, y eligió la figura de las meninas porque, enamorado como se declara de Velázquez, pensó que conceptualizaban perfectamente el término de arte. "Además me daban juego para reinterpretarlas como icono".

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Mecenazgo de la tierra

Empezaron a sumarse otros pintores poco después y Hermida decidió hacer una convocatoria oficial que se extendía a cualquier disciplina artística. "Y de repente lo de Banksy", espeta. "1906 (la marca de cerveza premium de la corporación coruñesa Hijos de Rivera que se ha hecho cargo de la campaña) quiso ser mecenas, al estilo de los pintores barrocos, y me propuso esta acción internacional, invitar a Canido a un artista potente. ¡Banksy!", recuerda el artista.

Hermida, que lleva toda su vida dedicado al arte en distintas vertientes, hace hincapié en lo necesario que hoy es el mecenazgo: "No creo que hubiésemos podido promocionar el acto como lo hemos hecho si no hubiese sido gracias a ellos". La marca no es nueva en esto del arte, tiene un ciclo de música que este 2017 ha cumplido una década y que celebraron el pasado junio con conciertos en Santiago de Compostela, Madrid y São Paulo. Para Las Meninas de Canido, 1906 se hizo cargo del plan de publicidad y comunicación: "De otra manera, no hubiéramos alcanzado la atención que hemos conseguido".

Por allí han pasado este último fin de semana 80 músicos, artesanos con sus creaciones en el mercado de arte, ha habido talleres de fotografía, tapas, cerveza, danza, poesía, homenajes (como el ofrecido a Antón Varela, el luthier y gaitero del barrio) y, mientras todo eso sucedía, el número de meninas meninas fue creciendo hasta rondar las 300. "Todos quieren una en su fachada, particulares y comercios: bares, panaderías, cafeterías...", apunta Hermida. Cuenta que, a la entrada del barrio, hay una construcción llamada las casas de marina, rodeadas por un largo muro: "Son casas donde antes vivían militares, aunque ya se fueron jubilando y no tengo muy claro cuántos vivirán ahora. Pero ayer, la viuda de uno de ellos me dijo, 'Eduardo, el año que vienen tenéis que pintarnos esto', ¡en esa pared inmensa caben al menos 30 artistas!".

El creador de este festival asegura que "paredes hay para seguir", eso sí, siempre y cuando la filosofía original se mantenga intacta: convertir las calles en un gran centro cultural al aire libre con las figuras de Velázquez como leitmotiv. En ese espacio invadido por el arte, la comunidad comparte algo más: "Durante todo el fin de semana esto es como una familia enorme. Uno te deja la escalera, otro te saca empanada... Esto se trata también de acercar el arte a aquellos que no pueden ir al teatro, o a un concierto o ni tan siquiera a un museo".

El primer fin de semana de septiembre se ha convertido en una fecha clave para Canido, que este año ha contado con 20.000 euros del Ayuntamiento para logística. Y no es poca, porque, como Hermida apunta, han crecido mucho pero siguen siendo los mismos. Él lleva un mes para terminar una de esas pinturas: "Voy en la bici con la cesta llena de los bártulos para acabarla... pero nada, ni un minuto". Desde el sillín de esa bicicleta, la pasada semana vio un coche inglés paseando por el barrio: "Dos tipos de unos 40 años, daban vueltas, mirando... Pueden ser dos turistas de Cambridge que estuvieran de vacaciones por Galicia y vinieran por curiosidad a ver nuestras meninas, sí. Pero ¿y si no?". 

Como cualquiera esperaba de este ser invisible del que no se sabe nada —aunque se dice que nació en 1975, en Bristol (Reino Unido)—, no apareció. Pero Hermida está convencido de que está al tanto de la existencia de Canido. Y no descarta que un día, cualquier día, Canido amanezca con un Banksy.

 

Esta noticia patrocinada por 1906 ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS.