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Carmen Machi: “La televisión ha hecho mucho bien al teatro”

La actriz protagoniza la nueva temporada dramatúrgica con tres espectáculos

La actriz Carmen Machi, el pasado lunes, en el teatro Pavón de Madrid.
La actriz Carmen Machi, el pasado lunes, en el teatro Pavón de Madrid.

“Soy carne de teatro”, proclama Carmen Machi (Madrid, 1963). Pero también lo es del cine y lo fue, y de qué manera, de la televisión. Ahora, esta actriz tan deseada por dramaturgos y cineastas, que tiene parte de su agenda teatral comprometida hasta el 2020, vuelve a los escenarios por partida triple. Su nombre iluminará la nueva temporada teatral. El pasado miércoles volvió al Teatro Pavón Kamikaze con uno de sus últimos éxitos, el personaje del poderoso Creonte en la obra Antígona, que dirige Miguel del Arco y que protagoniza junto a Manuela Paso. En el Centro Dramático Nacional y bajo la dirección de Ernesto Caballero, estrenará La autora de las meninas y, poco más tarde, pisará por primera vez el escenario del Teatro Español con Cronología de las bestias, dirigida por el argentino Lautaro Perotti.

Recién terminado el rodaje de La tribu, la última película de Fernando Colomo, Carmen Machi, la intérprete que con su sola presencia es capaz de colgar el cartel de no hay entradas, nombre imprescindible en la escena, donde se la considera un verdadero talismán, se queda de nuevo, y ya van muchos años, sin vacaciones. Mezcla explosiva de serenidad y energía, naturalidad y portento, Machi (Madrid, 1963) es escéptica en cuanto al deseo que provoca. "No se me pasa por la cabeza para nada, me da vergüenza solo de pensarlo. Este año, por fortuna, ha coincidido que voy a estar en tres teatros que para mí son muy importantes, y además me estreno en el Español. Yo soy carne de teatro, me siento muy orgullosa del teatro que se está haciendo, y formar parte de esta cartelera con obras que me apasionan, es para mí una auténtica fortuna", asegura esta intérprete, que reconoce que su popularidad le viene dada por la televisión, algo de lo que se siente muy orgullosa. "Soy de las que piensan que la televisión ha hecho mucho bien al teatro, porque hay mucha gente que después de conocerte en la pequeña pantalla siente la necesidad de verte en vivo y es algo honrosísimo".

El teatro que busca Machi está bien alejado de su perfil televisivo y cinematográfico. Casi en las antípodas, recalca. “En los escenarios necesito textos poderosos. No es una opinión peyorativa con respecto a los guiones de cine, pero no son comparables, nunca lo serán”, añade la actriz que quiere subrayar la suerte que ha tenido en la vida al encontrarse con directores con los mismos deseos y necesidades que ella, una mujer que ha buscado siempre la transgresión, la diferencia o la innovación. "Siempre me he apuntado al carro de vivir aquí y ahora el momento teatral y tengo la suerte de que ese carro pasa delante de mí y claro que me subo".

Aun sin descansos, Machi ha llegado a un compromiso con ella misma de no compaginar dos trabajos a la vez. Ya lo hizo en el pasado y está convencida de que uno de ellos roba algo al otro. "Siento que si no lo hago así no soy íntegra del todo. Necesito estar a tope con cada obra y solo con esa. Yo me he acostumbrado a trabajar cansada, pero el teatro te llena de energía, te carga las pilas aunque estés extenuada".

Y añade: "El teatro no tiene edad, no da miedo cumplir años. La edad que sirve es la escénica, que es la mirada del espectador". Pero, en su caso, tampoco fuera de los escenarios. A sus 54 años, los papeles le siguen llegando sin parar. "En España hay muchos autores que escriben personajes para mujeres de 50 años. Se está abriendo la brecha y doy fe que esto ocurre. En mi caso sería tremendamente injusto decir que no me ha sonreído la fortuna. A mi edad, me he enfrentado a personajes maravillosos". Uno de estos, sin duda, es Creonte, el rey de Tebas defensor a ultranza de la ley, al que interpreta en Antígona. El reencuentro no ha podido ser más feliz. "Una función que se repone es siempre mucho más rica. El texto te viene limpio, sin ninguna mirada. Lo tienes incrustado en la mente y sale con un aroma nuevo y todo cobra más sentido. Además, en el caso de Creonte es un personaje al que cada vez entiendo más y mejor, sus razones y sus sinrazones. Con este texto, Sófocles nos lleva al debate entre la ley y las emociones, la legalidad y el corazón".

Pasión por Aramburu

Ha llegado tarde a Fernando Aramburu, lo reconoce ella misma, pero está tan impresionada por la lectura de la novela Patria que, una vez terminada, ha vuelto inmediatamente al principio. “Parece que estoy pidiendo trabajo, porque sé que se está preparando una serie sobre esta obra, pero si mi oficio tiene sentido es por hacer alguno de los personajes de Patria. Me fascina, me emociona. Te rompe, te desgarra, te alegra. Es espectacular”.

Es la primera obra que lee de Aramburu -“¿cómo me he lo perdido hasta ahora?"- , pero Machi ya tiene preparadas todas las obras anteriores del autor vasco. “España es un país de alegría. La risa es fundamental para enfrentarse a los conflictos, porque es curativa y sanadora. Pero antes de reír hay que dialogar”.