Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿La última corrida en Palma?

La norma balear sobre los toros sin sangre aún no ha entrado en vigor

El diestro David Fandilla, El Fandi, da un pase con la muleta al primer toro de su lote, en la plaza de Palma, el pasado 27 de julio.
El diestro David Fandilla, El Fandi, da un pase con la muleta al primer toro de su lote, en la plaza de Palma, el pasado 27 de julio. EFE
Palma de Mallorca

Los hermanos Cayetano y Francisco Rivera Ordóñez junto a Alejandro Talavante podrían ser los últimos matadores en rematar una faena en la plaza de toros de Palma. El coliseo balear ha acogido hoy la que presumiblemente será la última corrida de toros que se celebre en la capital a la espera de que entre en vigor la nueva ley autonómica que prohíbe la muerte y el sufrimiento del animal en el ruedo. La normativa, impulsada por PSOE, MÉS y Podemos, veta el uso de “banderillas, rejones y puyas” contra los astados y sólo permite que cada ejemplar permanezca diez minutos en el ruedo.

La ley no ha sido publicada en el Boletín Oficial de las Islas, aunque los espectáculos taurinos que se hayan contratado antes de su entrada en vigor no se verán afectados. El Gobierno central anunció un recurso ante el Tribunal Constitucional para impugnar la ley al considerar que invade competencias de la Administración General. Hace cuatro años el Ejecutivo impulsó una ley que regulaba la Tauromaquia como patrimonio cultural y el año pasado el Constitucional tumbó la prohibición de las corridas en Cataluña, confirmando las competencias del Estado para promocionar la Tauromaquia. La presentación de este recurso por parte del Gobierno podría conllevar una medida de suspensión cautelar de la norma autonómica hasta la resolución definitiva del Constitucional, lo que daría vía libre a seguir organizando corridas tradicionales durante ese periodo de tiempo.

Baleares no es una comunidad especialmente aficionada a los toros. Menorca, Ibiza y Formentera no tienen plaza permanente y la de la capital del archipiélago apenas acoge dos festejos importantes al año, que en sus últimas ediciones ha contado con toreros de primer nivel y la asistencia de la infanta Elena y su hijo mayor, que aprovechan su estancia en el Palacio de Marivent para apoyar la fiesta. Los espectáculos taurinos en el resto de la isla se reducen prácticamente a los meses de verano, donde también se organizan corridas en plazas más discretas como la de Muro, Inca o Alcúdia.