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La homofobia planea en la anulación de un ballet sobre Nuréyev en Moscú

El Bolshói asegura que el montaje aún no estaba preparado y su director lo niega

El director del ballet del Bolshoi, Makhar Vaziev, y el director general del teatro, Vladimir Urin, hoy, 10 de julio, durante su rueda de prensa.
El director del ballet del Bolshoi, Makhar Vaziev, y el director general del teatro, Vladimir Urin, hoy, 10 de julio, durante su rueda de prensa. AFP

El Teatro Bolshói anunció hoy por sorpresa la suspensión del ballet consagrado al gran bailarín Rudolf Nuréyev (1938, Irkutsk, Rusia - 1993, Levallois-Perret, Francia), que huyó a Occidente en tiempos de la Unión Soviética, conocido por su maestría y también por su condición de homosexualidad. El director de la puesta en escena y autor del libreto es Kiril Serébrennikov, que encabeza el teatro Gógol, y, según diversas fuentes, la decisión tomada por el Bolshói se debe a presiones del ministro de Cultura, Vladímir Medinski, que consideraría que el ballet hace propaganda de la homosexualidad.

Las autoridades del Bolshói han explicado que el aplazamiento al año próximo del estreno se debe a que el espectáculo no estaba aún preparado para mostrarse, cosa que Serébrennikov niega y sostiene que la decisión se tomó sin tomar en cuenta su opinión.

Medinski reconoció que había hablado sobre el ballet con el director del teatro, Vladímir Urin, pero sostuvo que el Ministerio de Cultura "no interfiere en el repertorio" del Bolshói ni de ningún otro teatro y que tampoco "se dedica a censurar".

Pero es indiscutible que el ballet iba a producir polémica y provocar las críticas de los ortodoxos en Rusia, pues los artistas bailarían desnudos teniendo como fondo un retrato del también desnudo Nuréyev, que murió de sida a los 54 años de edad. La médula del espectáculo es el amor de Nuréyev por su pareja, el bailarín danés Erik Bruhn. No sería raro que con estos ingredientes el ballet fuera tachado de "provocación" por los conservadores rusos entre los que las tendencias homófobas son muy fuertes.

Y aunque Medinski asegura no haber presionado al Bolshói, su viceministro, Vladímir Aristárjov, refiriéndose al ballet de Serébrennikov declaró a un periódico moscovita que "la propaganda de las relaciones sexuales no tradicionales es inaceptable". En Rusia hay una ley que prohíbe hablar sobre homosexualidad, pero solo entre menores, por lo que incluso si el ballet la defiende, no estaría cometiendo ninguna ilegalidad, siempre que explicitara que se trata de un espectáculo para mayores de 18 años.

Los ultraconservadores rusos combaten agresivamente las obras de arte que consideran que hieren los sentimientos de los creyentes y en algunas oportunidades han llegado incluso a atacar museos. El año pasado, la organización Oficiales de Rusia consiguió que se cerrara una exposición del fotógrafo estadounidense Jock Sturges, al que acusaron de promover la pornografía infantil, aunque en Moscú no se mostraba ninguna imagen de menores desnudos.

Esta no es la primera vez en la historia del Bolshói que se suspenden espectáculos que ya estaban listos para ser estrenados. Así, en la época soviética se prohibió el estreno de una obra de Shotakóvich en los años treinta, a fines de los sesenta la coreografía de Grigoróvich de El lago de los cisnes de Chaikovski y en los setenta un ballet de Tereverdíev.

Los que participan en el ballet sobre Nuréyev desmintieron al director del Bolshói y aseguraron que el espectáculo está listo para ser estrenado. Como comentó un periodista de la radio Eco de Moscú, la realidad es otra: "No es el espectáculo el que no está preparado para el estreno, sino el país el que no está preparado para esta obra".

Serébrennikov, un intelectual crítico con la iglesia ortodoxa y con el Kremlin, está pasando por dificultades últimamente. Antes de la suspensión del ballet, tuvo que detener los espectáculos en su teatro Gógol, ya que una empresa que lo patrocina ha sido acusada de malversación de fondos.

A pesar de esto, las autoridades niegan categóricamente que estén acosando al director, y aseguran que el problema con el ballet sobre Nuréyev no tiene ninguna relación con el caso abierto por presuntas irregularidades en el Centro Gógol, caso en el que Serébrennikov figura, según subrayan, como testigo y no como acusado.

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