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Santiago expedienta a una promotora que tapió un edificio noble para echar a okupas

La protesta de los defensores del centro cultural creado en el inmueble se salda con un detenido y seis policías heridos

Edificio histórico tapiado por una promotora en el casco viejo de Santiago.
Edificio histórico tapiado por una promotora en el casco viejo de Santiago.

El desalojo de un grupo de autogestión sociocultural, Escarnio e Maldizer, que ocupaba desde hace tres años un edificio noble abandonado en el casco histórico de Santiago de Compostela, declarado en 1985 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ha puesto patas arriba la vida municipal en la capital gallega. La constructora propietaria del inmueble blasonado -una de las principales empresas del boom urbanístico compostelano, actualmente en concurso de acreedores- se sirvió este martes de agentes del Cuerpo Nacional de Policía que cortaron el acceso a la calle para que los obreros procedieran sin problema al tapiado del edificio mediante bloques de hormigón prohibidos en esa zona protegida por un plan monumental.

La clausura del edificio movilizó a medio centenar de manifestantes, entre los que se encontraban algunos encapuchados que acabaron enfrentándose a los gases lacrimógenos y pelotas de goma disparadas por las fuerzas de seguridad lanzando botellas de cristal y quemando tres contenedores. La refriega se saldó, hasta el momento, con un detenido puesto en libertad con cargos tras pasar la noche en el calabozo, seis agentes heridos, según declaraciones del Sindicato Unificado de Policía (SUP) y, también, con un expediente urbanístico abierto por los técnicos municipales a la propietaria del inmueble catalogado por haber realizado una obra menor sin la correspondiente licencia y utilizando materiales prohibidos en el casco histórico.

“Todo un despropósito que se podía haber evitado”, califica los hechos el grupo de gobierno del Ayuntamiento, Compostela Aberta, que lamenta que la Delegación del Gobierno en Galicia autorizase el despliegue policial sin informar previamente de ello al alcalde, Martiño Noriega. En realidad, el desalojo del grupo okupa no fue necesario. Cuando los agentes del Cuerpo Nacional de Policía acudieron a primera hora de la mañana del martes no había nadie dentro. Su labor se centró en proteger, cortando para ello un tramo de calle sin conocimiento de la Policía Local, la faena de tapiado que realizaron los obreros de la constructora.

El inmueble, de unos 130 metros cuadrados, ubicado en la Rúa Algalia de Arriba, en plena zona monumental, fue sede durante décadas del grupo cultural Cantigas e Agarimos. Al finalizar en 2009, con el cambio de titularidad de la propiedad, el contrato de renta antigua que pagaba desde 1957, la asociación buscó otra sede a la que se trasladó en 2011. El edificio permaneció vacío durante tres años.

En 2014 un grupo de jóvenes lo convirtió en centro de cultura popular. El gobierno local de la marea sostiene que la actividad sociocultural del grupo okupa no ha supuesto nunca problema de convivencia ni de seguridad y expresa además su reconocimiento a las manifestaciones culturales de iniciativa popular “como es el caso de los centros sociales ocupados que deciden autogestionarse y funcionar al margen de las instituciones”. El expediente urbanístico abierto podría obligar a la empresa propietaria a eliminar el tapiado y ajustar su intervención a la normativa vigente. Eso, a expensas de otros posibles daños que la ejecución haya podido ocasionar en la fachada del edificio, lo que supondría una nueva infracción.