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Redoble de bellas mentiras

Está tan programada para el éxito masivo que poca mella le harán las voces que señalen su sistemático recurso al tópico

Fotograma de 'Mañana empieza todo'.

MAÑANA EMPIEZA TODO

Dirección: Hugo Gélin.

Intérpretes: Omar Sy, Cleménce Poésy, Gloria Colston, Antoine Bertrand.

Género: comedia. Francia, 2016.

Duración: 118 minutos.

En la última entrega de sus Histoire(s) du Cinéma (1989-99), la platea feliz y atestada que cerraba Y el mundo marcha (1928), de King Vidor, servía a Jean-Luc Godard para lanzar una insidiosa pregunta sobre los usos del cine: ¿por qué un lenguaje expresivo tan capacitado para capturar (e interrogar) lo real había optado por privilegiar las mentiras escapistas y aliviadoras para bálsamo de las masas? Quizá una de las muchas historias (posibles) del cine sería precisamente esa: la crónica económica de una industria consagrada a la manufactura de bellas mentiras. Y ahí, sin duda, merecerían quizá capítulo aparte tanto el fenómeno que supuso, en su día, la mexicana No se aceptan devoluciones (2013) como la filmografía casi entera de un actor como Omar Sy.

Mañana empieza todo es, pues, algo así como la cuadratura del círculo: un remake francés de No se aceptan devoluciones protagonizado por Omar Sy. Es decir, el redoble de una bella mentira. Rizando el rizo, esta es una bella mentira en torno a la construcción y mantenimiento de otra bella mentira: la que un padre cuenta a su hija para mitificar la ausencia de la madre y camuflar otra verdad más dolorosa. Está tan programada para el éxito masivo que poca mella le harán las voces que señalen su sistemático recurso al tópico, la arbitrariedad de su pátina de falsa espectacularidad, su consideración del ternurismo y el buen rollo como meras mercancías y los deshonestos y hasta impúdicos golpes bajos sentimentales de su tramo final.

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