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Los profesores de los Institutos Cervantes de Brasil convocan 20 días de huelga

Los profesionales de plantilla argumentan que sus salarios llevan congelados desde 2009, mientras la inflación acumulada en estos siete años ha superado el 65%

El Instituto Cervantes de Río, el pasado 13 de marzo.
El Instituto Cervantes de Río, el pasado 13 de marzo. EFE

Los profesores de los ocho Institutos Cervantes de Brasil han comenzado este martes una huelga de dos días para reclamar una subida de sueldo, que lleva congelado desde 2009. Los paros se repetirán 18 días más a lo largo del primer semestre en el país que tiene la mayor red de centros del organismo cultural español en todo el mundo. El salario anual de los profesores de plantilla en Brasil es de 31.982,90 euros brutos al año, dividido en 14 pagas. “Estamos entre los peores pagados. En media cobramos un 30% menos que los demás profesores de la red”, explica Luís Martín Carretero, delegado de Comisiones Obreras en el Cervantes de Brasilia.

La huelga, en la que participan todos los 17 profesores de plantilla del Instituto, será “progresiva”, según explica Martín. Es decir, además de los paros el 21 y 22 de marzo, los profesores prevén una paralización de cuatro días en abril, de seis en mayo y de ocho en junio. En caso de que no se negocie una subida de sueldo, los docentes volverán a movilizarse también a lo largo del segundo semestre. Desde la secretaría general del Instituto Cervantes aseguran que la institución ve la huelga con “naturalidad” y que está “muy sensibilizada con un tema que afecta a los profesores”. Pero el organismo también advierte de que los centros deberán recuperar las clases para que “los derechos de los alumnos, que pagaron por ellas”, no sean afectados.

Los profesores argumentan que Brasil es un país demasiado caro para vivir. Entre enero de 2009 y diciembre de 2016, la inflación acumulada ha superado el 65%, según los datos del Gobierno brasileño. Además, los profesionales extranjeros del Cervantes cobran en euros y están sujetos a las variaciones del cambio –algo que puede ser ventajoso o no–. Así, en 2011 un euro llegó a valer solo 2,20 reales; en 2015, había aumentado a 4,50 reales; hoy, marzo de 2017, vale 3,30 reales. Los altos cargos –directores, administradores y jefes de estudio– perciben complementos a sus salarios. Los sueldos de los profesionales locales, que cobran en reales y tienen contratos bajo la legislación brasileña, son ajustados anualmente según la inflación. Pero los profesores de plantilla no han visto ningún incremento desde 2009.

Los profesores de los Institutos Cervantes de Brasil convocan 20 días de huelga

“Cuando llegué fui a vivir solo en un piso. Hoy vivo con mi esposa, pero si siguiera solo, tendría que ir a la favela o a un barrio en las afueras. Voy al supermercado y ahorro lo máximo. Compro lo que necesito, no lo que quiero. Y si antes solía comer fuera, ahora tengo que llevar la comida al trabajo todos los días”, explica Joan Maresma, un profesor barcelonés de 47 años que llegó a Río de Janeiro en 2004. “No sé qué hacen quienes tienen hijos”.

Martín, que llegó a Brasilia en 2007, explica que tiene que vivir en un estudio pequeño y que no puede salir de vacaciones. “Nos pagan un seguro privado de salud, pero ante cualquier problema o consulta médica tenemos que adelantar el dinero para que luego nos lo reembolsen. ¡Pero es que ni siquiera tenemos el dinero para adelantarlo!”, explica este profesor de Almería, de 50 años. Cuenta, además, que los profesionales extranjeros están en Brasil como personal de la embajada, con lo cual están impedidos de dar clases particulares o trabajar en una universidad para complementar su renta.

Después de sucesivos recortes (un 13,9% menos entre 2012 y 2013), ventas de inmuebles y cierre de centros (uno de ellos en Brasil), el Instituto volvió a aumentar su presupuesto en 2014. Desde entonces, asegura Martín, los profesores han reclamado que parte de este incremento se destinara a aumentar sus desfasados salarios. Finalmente han decidido convocar varios días de huelga después de que, siempre según Martín, sus peticiones quedaran sin respuesta.

Fuentes del organismo aseguran a su vez que, en un viaje a Brasilia y São Paulo el año pasado, el secretario general Rafael Rodríguez Ponga demostró, en reuniones con los profesores, su preocupación por los salarios desfasados. Subrayan, sin embargo, que el Instituto no fija los sueldos de su personal sino el Ministerio de Hacienda. Así que lo único que el Cervantes puede hacer, según explican, es “trasladar a Hacienda las preocupaciones de los profesores”.

El profesor Martín explica que, a partir del tercer año en un país, un docente puede postularse a un traslado a otro país. Estos movimientos de profesionales, cuenta, se congelaron desde 2011. Afirma que de los 28 profesores de plantilla que estaban en Brasil, nueve dejaron sus puestos y dos lograron volver a Madrid para hacer otras labores en el Instituto. Quedan 17. “No tenemos opciones de cambiar. Pero no quiero que la opción sea dejar Brasil, quiero que en Brasil el Instituto siga siendo de prestigio y calidad. Y dejará de serlo si no nos cuidan”, avisa.

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