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Bella durmiente hibernada

'Passengers' abre como un prometedor relato de ciencia-ficción y se cierra como una descorazonadora y rutinaria comedia romántica

PASSENGERS

Dirección: Morten Tyldum.

Intérpretes: Chris Pratt, Jennifer Lawrence, Laurence Fishburne, Michael Sheen.

Género: ciencia-ficción. Estados Unidos, 2016

Duración: 116 minutos.

Tanto en el medieval Roman de Perceforest como en el Pentamerón que publicó Giambattista Basile en 1634 aparecen versiones previas de lo que, tras Perrault, se conocería como el cuento de la Bella Durmiente: en las dos variantes, el personaje con el rol del príncipe azul —un pretendiente en la primera, un rey cazador en la segunda— viola a la muchacha yacente antes de su despertar. Parece, pues, de lo más necesario interrogarse acerca de la moralidad de los príncipes azules, incluso cuando la evolución de la historia acabó por extirpar el componente brutal de esa violación casi necrófila. Aunque el príncipe se limite a besar, ¿quién le ha legitimado para despertar a la que, quizá, no desea ser despertada, o, por lo menos, no desea serlo… todavía?

En Passengers, película que se abre como un prometedor relato de ciencia-ficción y se cierra como una descorazonadora y rutinaria comedia romántica, hay una Bella Durmiente… y un príncipe desesperado, tras un año largo de vagabundeo por las solitarias estancias de la nave espacial que será, inevitablemente, su tumba. Cualquiera podría entender por qué el príncipe se ha enamorado de la durmiente: a su serena belleza yacente se une su voz, recogida en los archivos de la nave… una seductora voz de gata somnolienta desperezándose en el interior de una cuna de terciopelo. Cualquiera debería darse cuenta de que, en esta situación, el paso del deseo al acto es un movimiento irredimible. Los manuales de guion y las leyes de la industria no parecen considerarlo así.

Tras darse a conocer internacionalmente con un anómalo noir nórdico Headhunters (2011)— y llegar a la recta final de los Oscar con The Imitation Game (2014), el noruego Morten Tyldum adopta en Passengers una mirada aséptica de vocación kubrickiana —el personaje de Michael Sheen parece un guiño a El resplandor (1980)— que no enmascara las debilidades de un guion de Jon Spaihts (Prometheus, Doctor Extraño) que comete las sucesivas torpezas de convocar a personajes de usar y tirar para desbloquear la trama y de encarnar un patillero Deus Ex Machina en un improbable botón de laboratorio.

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