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Adiós, pantallas: diversión en vivo y en directo

Las compañías de teatro para la infancia y la juventud están en vanguardia pero

tienen dificultades para atraer a su público

Escena de 'El carnaval de los animales'.
Escena de 'El carnaval de los animales'.

Adiós al costumbrismo, al diálogo ñoño y al estilo payasetes de la tele. El teatro dirigido a la infancia y la juventud es ahora un teatro de vanguardia, actual y con la única especificidad de dirigirse a un público que aún no ha cumplido 16 años, que no es poco. Si atrapar la atención de niños y niñas se antoja complicado, mantener concentrados a adolescentes de 14 años parece imposible. Y sin embargo, no es esa la primera preocupación de las compañías de teatro para niños y jóvenes. Su principal obstáculo es conseguir llevar esos jóvenes a la sala. Una vez allí, del resto ya se encargan ellos.

Rosa Díaz, actriz, directora y creadora de La Rous teatro, Premio Nacional de Artes Escénicas para la infancia y la Juventud 2011, reconoce la dificultad de ese público, entre los 12 y los 16 años. “Es un público difícil, pero si los acompañas, sin ponerte en su contra ni intentar enseñarles nada, ellos te acompañarán a ti". Yanisbel Martínez, adjunta a la dirección de Etcétera Teatro, compañía que también recibió ese premio en 2014, refuerza esa idea: "A pesar de la era de la multipantalla, el aquí y el ahora es demoledor y hace que los chavales entren en la magia de lo que están viendo".

Rosa Díaz, de La Rous teatro, en una escena de
Rosa Díaz, de La Rous teatro, en una escena de "Hilos"

El teatro para las edades tempranas en España nunca estuvo especialmente cuidado. Muchos recordarán esas funciones que mezclaban payasos, algún truco de magia y toda la algarabía posible en la sala. Hace tiempo que dejó de ser así. La escena española de cero a 16 años está plena de calidad. Decenas de compañías habitan unas tablas que ofrece vanguardia, dramaturgia y tecnología escénica de primer nivel y, en definitiva, una exigencia y una actualidad comparables a otros ámbitos artísticos.

Pero el problema acuciante es cómo llevar a los chicos y chicas a las salas. Jacinto Gómez, presidente de TeVeo, una asociación que agrupa a 40 compañías de teatro para niños y jóvenes de España, recuerda la importancia de las campañas escolares. "El público adulto elige según su criterio propio, pero los jóvenes no pueden elegir lo que no conocen y no son tantas las familias con la iniciativa de llevar a sus hijos al teatro. La única forma de dar a conocer el teatro es a través del colegio, de los profesores. Por ahí ven que existimos". Juan Monedero, del grupo Ultramarinos de Lucas, Premio Nacional 2015, opina que "las campañas escolares crean hábitos y convierten, además, a los jóvenes en prescriptores de teatro". Por ello, Monedero se queja de que "las campañas escolares están desapareciendo. Si rompemos el vínculo teatro-escuela desandaremos un camino que no deberíamos". Monedero dice que el apoyo público es necesario en el ámbito de la escena teatral, entre otras cosas, porque "el 80% de los teatros pertenecen a instituciones públicas".Y hasta este punto hemos llegado escribiendo y leyendo sobre teatro "para jóvenes". Y sin embargo, todos los interlocutores insisten en que su teatro es para todas las edades, a pesar, también, de que los programadores a la hora de comprar producciones dividen en 0-3,3-6,… de tres en tres años. Aunque en las compañías hay discrepancias en valorar esa segmentación, sí existe acuerdo en que la frase oportuna es la de "a partir de". Prefieren, así, poner un límite por abajo y no por arriba.

'El carnaval de los animales'.
'El carnaval de los animales'.

Muchas de las compañías veteranas de este teatro surgieron en los años 80. Procedían de la vanguardia teatral de los 70, cuenta Rosa Díaz. "El teatro independiente no daba para todos. Tuvimos que hacer un ejercicio de humildad. De pronto nos vimos ante un público brutalmente sincero, ni lo engañas ni te engañan". Hoy, en alguna medida el camino se hace de vuelta. La propia Díaz ha contado como codirector para su última, y emocionante obra Hilos, con Joan Font, director de Comediants. Por su parte, Ultramarinos de Lucas trabaja estos días en perfilar su obra Nada, con participación del teatro La Abadía. Y también los grandes templos han aceptado estas propuestas. El primer hito fue 2002, cuando Etcétera Teatro presentó una obra de títeres en la sala grande del Liceo de Barcelona.

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