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Park Chan-wook: crimen y sexo en una atmósfera opresiva

El cineasta surcoreano incide en ‘La doncella’ en su dominio visual

Park Chan-wook, en el rodaje de 'La doncella'.
Park Chan-wook, en el rodaje de 'La doncella'.

Al otro lado de la línea telefónica, se escucha saludar en inglés a Park Chan-wook (Seúl, 1963). Será lo único que diga en ese idioma, y le traducirá del coreano Jeong Wonjo, su productor. Park se confiesa -traductor mediante- contento con La doncella, que se estrena hoy en España. "Era un proyecto con cierto riesgo que ha salido bien".

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Cierto: que el director de Oldboy, Sympathy for Mr. Vengeance o Thirst, el cineasta que debutó en el cine occidental con Stoker, adapte una novela británica, Falsa identidad, a la Corea de los años 30, bajo la ocupación japonesa, tiene su complejidad. La apuesta aumentó cuando decidió respetar los idiomas -japonés y coreano- de los personajes. Y se multiplicó al mostrar una relación sentimental lésbica sin ningún tapujo en sus secuencias de sexo. Un poco como La vida de Adèle, pero con elegancia y exquisitez oriental. "Me gusta contar con material previo de otros creadores, que luego puedo cambiar. En este caso fue mi esposa quien leyó la novela y me avisó sobre las posibilidades del material. Hay elementos también muy atractivos en el giro que logra que la historia se divida en tres partes". El trío lo conforma una joven carterista, el falso noble -otro ladrón- que le contrata para que se haga pasar por una criada y así le ayude a robar la herencia de una rica mujer japonesa, y esa mujer, dominada por un tío, un personaje volcado en su biblioteca con especial atención a los libros eróticos. Un relato siniestro, retorcido, narrado, eso sí, con un fascinante dominio visual.

Eso incluye las secuencias sexuales, que Park divide claramente en las que muestran relaciones de dominación y en las de placer, absolutamente igualitarias. "Porque reflejan las dinámicas entre personajes. Ensayamos mucho, charlé con los actores para que tuvieran claro el ángulo de cámara en cada plano y rodé lo más rápido posible para que se sintieran cómodos". La censura en Corea del Sur sigue analizando de forma incisiva cada película. "Me la han calificado para adultos. Yo siempre me someto a su criterio, y sabía lo que podía ocurrir. Aun así ha sido un éxito". En todo caso, el cineasta recuerda que gracias a su taquillazo, en Corea ahora se puede ver la película con 23 minutos más. "Los fans me lo demandaban, y así la hemos lanzado en DVD, en televisión de pago y reestrenado en algunas salas. En realidad, esa es mi película. En Corea, el montador asiste todos los días al rodaje, y de esa forma ve claramente qué descartamos, los gustos del director y sus intenciones en cada secuencia".

"Veo momentos cercanos en película a la forma de mostrar de Hitchcock las relaciones más intricadas entre personajes confusos, los juegos de miradas... Como en 'Vértigo"

Park es un maestro de las atmósferas. Y eso empieza desde los ensayos. Por ejemplo, entregó a los actores cd's con música que les sirviera para componer sus personajes. "Incluí mucho piano y violín, piezas de Schubert, Schumann o Mendelssohn. Quería que con ellas entendieran el tono y asemejaran la interacción entre los instrumentos en sus interpretaciones", dice Park, que no deja nada al azar. "Yo mismo elegí los textos y los dibujos eróticos, me gusta ese trabajo de elaboración. Por ejemplo, la película la rodé en 12 semanas y fui bastante fiel al story-board". Por su estilo elegante, por su crescendo de la intriga, el coreano continúa una línea hitchcockiana marcada por Stoker. "No lo niego. Reconozco elementos de conexión, pero no fueron conscientes. Ahora veo esos momentos cercanos a su forma de mostrar las relaciones más intricadas entre personajes confusos, los juegos de miradas, como en Vértigo. Recuerdo cómo mira Kim Novak el cuadro en el museo y eso se parece a...". Mejor no desvelarlo. "Además de Hitchcock, me gustan directores como Kurosawa, Visconti o Bergman".

Con La doncella, y también en un proceso que se ha ido acentuando en su carrera, incrementa el poder de sus personajes femeninos. "Gracias, porque me gusta que me califiquen como director feminista. Ya en Sympathy for Lady Vengeance empecé el proceso". Hubo suerte porque iba a rodar un wéstern y "por motivos presupuestarios" no pudo ser. "Pero algún día lo haré". Entre los proyectos que maneja ahora está una adaptación de la novela The Ax, de Donald E. Westlake, que ya llevó al cine Costa-Gavras en Arcadia. "Conozco esa versión. Me gusta, aunque yo iré por otro lado. No sé si encontraré financiación".

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Sobre la firma

Gregorio Belinchón
Es redactor de la sección de Cultura, especializado en cine. En el diario trabajó antes en Babelia, El Espectador y Tentaciones. Empezó en radios locales de Madrid, y ha colaborado en diversas publicaciones cinematográficas como Cinemanía o Academia. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense y Máster en Relaciones Internacionales.

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